Caminaba por los pasillos del palacio de Nirde, era escoltado por dos de sus hombres y seguía a un sirviente que le había dicho que la reina quería verlo, se preguntaba que podría querer, pues era raro que enviara a un sirviente a buscarlo en vez de ir ella misma a verlo o incluso estar en sus aposentos a la espera de abordarlo con sus problemas. Pero Andros no tenia motivo para no responder al llamado de su esposa y reina.
Los pasillos del palacio ahora parecían diferentes cargados de trofeos de las guerras, armas de los enemigos caídos, pinturas que intentaban representar la caída de Nirde y su futura recuperación, su esposa estaba decidida a dejar plasmada su lucha por defender el reino para todos los que en algún momento pisaran el palacio, además de ordenar la construcción de una estatua donde antes se alzaba la del olvidado rey de antaño en la plaza central que daba al baluarte real y los principales mercados y calles de la ciudad.
Mientras avanzaba empezó a sentir algo extraño, los pasillos del palacio le empezaron a parecer irreconocibles, pinturas que nunca antes había visto en todos los años que llevaba viviendo allí, estatuas claramente nuevas, incluso secciones completas que parecían remodeladas. Giro levemente para ver a sus hombres y estos no parecieron darse cuenta de nada de lo que ahora Andros notaba como algo extraño, observo entonces al sirviente, no lo reconoció, era joven y quizá había empezado a servir en el palacio recientemente, no era extraño, después de todo el maldito usurpador había masacrado a los sirvientes porque se negaron a servirle o inclinarse ante el, pues eran familias que amaban al rey Guillermo y también a María como si fueran parte de su propia familia, por lo que ahora se contrataba a nuevo servicio.
Al final llegaron hasta una puerta donde se detuvo el sirviente y Andros se quedo allí de pie mientras el sirviente entraba discretamente, al abrirse ligeramente la puerta para que el joven sirviente entrara logro escuchar lo que parecía ser el llanto de su esposa, un llanto tan desgarrador que solo había escuchado el día en que el rey Guillermo había muerto, no se contuvo a los estúpidos protocolos abrió las puertas y entro como una tormenta descontrolada por castigar a cualquiera que pudiera causarle dolor a su esposa o su familia.
En el interior solo encontró a su esposa de rodillas ante dos bultos cubiertos con telas negras, Andros camino despacio y miro el salón, no era uno que reconociera, pero estaba cargado de símbolos de Alban, halcones, el sol y la luna de sus dioses, pinturas de reyes de antaño, armas y armaduras con símbolos alados, pero su atención estaba en su esposa que estaba de rodillas con las manos cubriendo su rostro y aquel llanto tan desgarrador.
Se precipito al centro del salón al darse cuenta de que lloraba de esa manera ante dos bultos, temió lo mas terrible, sus hijos, sus príncipes, eran recién nacidos y a veces no sobrevivían, sintió un nudo en el estomago y un ardor incomparable en el todo el cuerpo, su esposa no pareció percatarse en su presencia. Al estar mas cerca pudo ver que no podrían ser sus hijos, eran claramente cuerpos adultos, pero no lo hizo sentir aliviado, si su esposa lloraba de forma tan desgarradora significaba que quizá era la reina Ana la que estaba bajo aquellas telas negras y Andros cayo de rodillas junto a su esposa y no pudo evitar sentir que su mundo se quebrara, la reina Ana era alguien muy importante para el, al inicio la considero una aliada para evitar el matrimonio en un pasado ya lejano, luego le tomo un cariño que solo podría sentir por su propia madre y cuando el rey Guillermo falleció no pudo evitar verla como si de su propia madre se tratase, al punto que la amaba tanto como si lo fuera.
Tomo una de las telas de aquellos cuerpos y observo que su esposa no se movía, seguía llorando desconsolada y sin levantar la mirada. Entonces levanto la manta negra y se encontró con un cuerpo que no reconoció, era un hombre joven bastante apuesto de cabellos dorados, tenia los ojos cerrados y parecía tranquilo, observo que estaba pálido y mostraba una profunda herida en el pecho donde una cota de malla negra había sido destrozada por el golpe de un hacha, vio que tenia un tabardo donde se lograba ver el árbol blanco de su familia, los lobos dorados de los Blacksong y un halcón dorado que se alzaba al vuelo sobre los negras hojas. Se giro y levanto el manto del otro cuerpo. Un joven idéntico al otro, pero de cabellos negros se encontraba recostado con un profundo corte en el cuello, también llevaba una cota de malla negra y un tabardo con los mismos emblemas que el de cabellos dorados.
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La Nueva Sangre
FantasíaTercer Libro y ultimo de la saga. Primero Leer El Consorte y La Reina, después Legitima y finalmente este libro. La Reina Maria dedica sus esfuerzos a restaurar su reino luego de la guerra contra el Usurpador y consolidar la paz, mientras que Andros...
