Familia

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Los escudos de madera formaron un muro poco alineado lo que era una clara debilidad, no estaban bien colocados, no formaban el escalafón que les había ordenado y ahora los jóvenes ignorantes de sus pupilos verían cual había sido su error. Tomo la espada de madera y hizo una señal a sus hombres, solo dos de los miembros de su guardia personal eran mas que suficientes como para derribar ese mísero muro de escudos que los jóvenes habían levantado.

- Ataquen - dijo mientras observaba como ambos hombres con sonrisas en los labios cargaban con sus escudos y espadas de madera.

El choque fue terrible, los jóvenes cayeron de espalda y fueron arrasados por los dos combatientes mas experimentados que sabían donde estaban las fallas de su formación y con un empuje terrible se habían abierto paso y descargado sus espadas sobre los jóvenes que no pudieran hacer mas que retroceder y recibir sus duros golpes.

- Alto - ordeno Andros entonces y sus hombres bajaron sus armas para volver a su posición, donde bebieron algo de agua que tenían en un barril y observaban con sonrisas burlonas como Andros se adelantaba hacia donde estaban los jóvenes aun maltrechos por la paliza que habían recibido.

Los jóvenes ante su atenta mirada se levantaron y volvieron a formar, ya preparados para recibir sus criticas y reprimendas, Gared y Electro estaban entre los jóvenes, a los que también se habían sumados muchos de los glaumos que habían venido con el. En total tenia a unos veinticinco jóvenes bajo su cuidado como pupilos y a los que entrenaba con la misma brutalidad que a el lo habían entrenado de pequeño, nada de llorar por recibir golpes, se debían levantar y prepararse para devolver o recibir nuevamente, así era como funcionaba el mundo.

- Creí que les había explicado como funcionaba el muro de escudos - dijo mientras caminaba frente a ellos y se colocaba en la punta de la fila - tu - señalo al primero - levanta el escudo.

El chico obedeció y se escondió tras el escudo.

- Muy bien - dijo mientras señalaba al siguiente - tu también, el borde de tu escudo debe quedar encima del de tu compañero de la derecha.

Andros ayudo a que colocara bien el escudo.

- Así es como se hace - dijo mientras empujaba el escudo del segundo sobre el del primero - ahora mi fuerza tiene que luchar contra la de ustedes dos.

Hizo que cada uno se colocara donde debía, los guio, reprendió por sus errores y los ayudo a mejorar sus posturas.

- La segunda fila - dijo cuando la primera estuvo perfectamente armada - debe tener los escudos apoyados en las espaldas de sus compañeros para ayudarlos a resistir el empuje del enemigo, también, deben ser los responsables de defender a la primera fila, pues su tarea es resistir.

Los jóvenes se colocaron en la segunda fila.

- Si su compañero de adelante cae - dijo tomando el hombro de uno de los jóvenes de la primera fila y sacándolo de la formación - el que esta justo detrás debe avanzar y tomar su lugar.

- ¿Y el hueco que deja en la segunda fila? - pregunto uno de los jóvenes glaumos.

- Lo cierran ustedes, la segunda fila se cierra en el hueco y así no pierden su fuerza - dijo mientras tomaba a los jóvenes de la segunda fila y los juntaba - ahora probaremos su fuerza, vuelve a tu puesto - ordeno al chico que había sacado.

Cuando el muro estuvo una vez mas formado se alejo y hizo una señal a sus hombres que observaban con una sonrisa divertida la formación.

- Ataquen - ordeno y ambos cargaron.

El muro de escudos esta vez aguanto un poco, pero la fuerza de los hombres de la casa Whitewood era muy superior a cualquier joven y su maestría en la lucha de formación era notable, por lo que lograron romper el muro, con mas esfuerzo, pero roto de igual manera, algunos jóvenes terminaron cayendo al suelo y otro con golpes intentaban retroceder.

La Nueva SangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora