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Cabalgaba junto a su padre y su tío Magnus, seguidos por mas de quinientos de los guerreros de los Clanes de las Montañas que habían reunido para esa tarea, recuperarían a sus primas, las hijas de Declan volverían a casa a cualquier coste. Al frente de la columna marchaba el agente del Príncipe Andros, aunque ahora muchos preferían llamarlo rey, pero los clanes simplemente lo llamaban Señor, pues antes que príncipe o rey, fue el Señor de los Clanes, los clanes fueron los primeros en jurarle sus lealtad y ahora que había empezado una guerra y movilizado a tantos hombres en defensa de sus tierras y familias, los guerreros de los clanes portaban en el pecho el tabardo con el emblema de la casa Whitewood abandonando muchos las insignias de sus clanes originales, era algo que molestaba a algunos jefes, pero esos mismos jefes alzaban el estandarte de los Whitewood por encima de cualquier otro.

- Tulio - dijo Magnus que marchaba al frente, era el que comandaba pues era el único hijo de su abuelo Kardus que quedaba al menos entre ellos - tu te encargaras de una columna secundaria que rodeara la propiedad y si se requiere realizar un asalto lo harán desde su retaguardia.

- Así se hará - dijo mientras observaba a su espalda, los guerreros marchaban en formación cerrada con los escudos colgando de la espalda y usaban las lanzas y hachas de doble mano para apoyarse en la subida que realizaban.

El agente del Lord Andros dio media vuelta y se acerco a ellos.

- Del otro lado de esta colina - dijo mientras detenía su caballo junto a Gael - es donde se encuentra la propiedad.

Magnus, seguido por Tulio y Gael cabalgaron pendiente arriba y se detuvieron en la sima para observar el lugar donde las niñas debían estar retenidas.

Era una villa privada rodeada de algunas casas y torres de cuatro plantas hechas de madera y una empalizada que lo rodeaba todo, era un posición elevada y rodeada de una fosa, pero no era nada para ellos, ya habían tomado fortalezas de verdad en la guerra que habían librado contra los glaumos y habían defendido el Fuerte Moon, si debían asaltar aquel lugar sus hombres lo harían y lo devastarían.

- Tulio - dijo Magnus - da el rodeo, cuando estés en posición quiero que suenes tu cuerno.

- De inmediato Magnus - dijo su padre mientras daba media vuelta y detenía a sus hombre para hacerlos dar un rodeo, tenían la colina y además un bosque a su derecha, por lo que podrían rodear la propiedad sin ser vistos.

- Gael - dijo su tío mientras lo observaba - estarás al mando de veinte hombres, quiero que cuando asaltemos tu y tus hombres solo tengan como tarea entrar y rescatar a las niñas, si hay resistencia me encargare yo y mis tropas.

- Si tío - dijo mientras se dirigía a los arqueros y veinte que habían escuchado las ordenes se adelantaron sin dudar.

- Estamos a tus ordenes pequeño arquero - dijo uno de los veteranos - guíanos como en el Fuerte Moon.

Su tío sonrió ante las palabras del veterano.

- Conmigo entonces - dijo Gael mientras guiaba a sus hombres a un costado desde el cual pudieran ver el enfrentamiento.

- Galerico - dijo Magnus.

El agente de su príncipe se adelanto seguido por sus cuatro hombres.

- ¿Podría pedirte que me acompañes a parlamentar con quien sea que este al mando de este lugar? - pregunto al hombre del principado.

El hombre asintió y se llevo una mano al pecho.

- Como me ordeno mi señor - dijo con aquel tono tan frio - estoy a su servicio hasta que terminen con su tarea.

- Gael - dijo Magnus - ven también conmigo, estoy seguro de que podrías aprender algo.

Los siguió seguidos por los cuatro hombres del principado y otros seis jinetes de los clanes que vestían cotas de malla y brigantinas, llevaban yelmos sencillo colgados de la silla de montar y escudos en la espalda, además de lanzas y espadas.

La Nueva SangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora