Sombras de Marte

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El antiguo recinto que se encontraba bajo la colina de Elparion era un lugar abandonado desde hacia ya bastantes años, pero que se había mantenido en secreto, desde los tiempos de su tátara abuelo el Príncipe Lucrecio Blacksong que el lugar se encontraba resguardado por aquellas imponentes puertas de hierro que en ese momento mostraban signos de oxido en algunas partes, Agdrian había tomado la antigua llave del tesoro real y acompañado por una escolta de doce de sus sombras se adentro en las profundidades de la tierra, aquel lugar había sido construido poco antes de la caída del imperio hacia ya quinientos años cuando los últimos emperadores de la gen Argentea se extinguieron y un  gran numero de aspirantes se alzaron para tomar el control desmembrando el imperio. Elparion entonces gobernada ya por príncipes de sangre imperial se había mantenido firme y resguardado uno de los secretos mas importantes de los antiguos emperadores, una fuente de poder que les había dado a capacidad de crear a sus campeones mas destacados las antiguas sombras imperiales, cuyo legado ahora residía en las sombras del principado que al igual que sus antecesores servían fielmente a sus señores como una mano izquierda que funcionaba en la oscuridad y ayudaba a que la voluntad del emperador nunca fuera desafiada, pero ese poder se había perdido poco después ya que la sangre de los emperadores se termino diluyendo tanto que cuando se volvió a intentar crear a aquellas sombras con los rituales antiguos el resultado fue una calamidad, hombres sedientos de sangre derramándola en las calles dejando el caos de la muerte tras de si, era una leyenda antigua ya casi olvidada, pero los Blacksong sabían que no era ninguna leyenda, sabían que era un pecado que había cometido y que habían sellado. Todo esto lo había descubierto al indagar entre los antiguos manuscritos de sus ancestros que se encontraban resguardados en el tesoro real y a los que acudían para indagar en el pasado de vez en cuando.

De haber sido por Agdrian jamás habría abierto el pasadizo que estaba bajo el trono mismo de los príncipes para descender por aquellas escaleras de piedra, pero Andros se lo había pedido y le había confesado algo que Agdrian temía desde siempre acerca de la casa Whitewood, algo que nunca habían confirmado, pero que por lo que Andros había descrito en su carta podría ser verdad, los Whitewood portaban la maldición a la que sometían los hombres y que se utilizaba para crear a las sombras y como consecuencia estaban condenados a la matanza y malditos a perder el control en el combate al ser dominados por el deseo de sangre, algo que seguramente explicaría porque durante generaciones los Whitewood había tenido muertes tan prematuras en los campos de batalla, eran llevados a los excesos del fervor bélico y así en la batalla se volvían blancos muy tentadores para los enemigos. Lo había visto en persona en la batalla de los vados de La Urna, cuando su sobrino se había precipitado a caballo derribando a decenas de hombres y caído de su caballo rodeado de enemigos sin temor a la muerte y abriéndose paso a espada para alcanzar al rey Valeram y de no haber sido por la llegada de los mercenarios de Malco posiblemente allí habría encontrado la muerte, rodeado por innumerables enemigos.

La puerta estaba siendo empujada por sus hombres cuando sintió un aroma peculiar, tardo en reconocerlo, pero le era en extremo conocido, era el aroma de la sangre, sus hombres se dieron cuenta del aroma y desenvainaron sus espadas, Agdrian hizo lo mismo, cuatro de sus hombres avanzaron con antorchas en sus manos y espada en las otras, Agdrian observo como se iluminaba aquel recinto, era una estructura subterránea en forma de bóveda circular, en el centro mismo encontró una fuente hecha de roca negra y el aroma de la sangre se volvió tan intenso que llego a sentir la necesidad de salir de allí, ni siquiera en los campos de batalla mas sangrientos había sentido un aroma tan intenso y repugnante, era como oler a la muerte misma.

- Permítanos investigar el lugar mi príncipe - dijo una de sus sombras que estaba frente a el.

- No deben preocuparse por algún peligro - dijo Agdrian mientras entraba y observaba los muros del lugar, descubrió que en la base de aquellos muros había una especie de trazado, tomo la antorcha de uno de sus hombres y se acerco.

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