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Las espadas de madera chocaban violentamente mientras los niños entrenaban bajo la atenta mirada de mercenarios y caballeros que alentaban a uno o al otro.

- Apuesto diez piezas de plata por el niño de Ambras - dijo Karl empezando de esa manera unas consecutivas declaraciones de apuestas por parte de los soldados y caballeros.

Malco observaba como los dos niños chocaban las espadas y a pesar de que el escudero de Andros era algunos años mayor que el hijo de Ambras estaban muy igualados, Malco estaba impresionado de la fiereza del pequeño hijo de Ambras. Era un niño alto para su edad, siendo casi de la altura de Gared, de cabellos de un rojo oscuro como los de su madre, pero los ojos de un color dorado como la miel que heredo de su padre. Vio como en mas de una ocasión Gared lo derribaba, tenia mas entrenamiento que el niño, pero Electro era mas salvaje y determinado, Malco no pudo evitar compararlo con su padre, seria un guerrero extraordinario cuando fuera mayor. El escudero de Andros no se quedaba atrás, se dedicaba mucho a la defensa y era poco agresivo, pero su técnica con la espada y el escudo era muy buena, no había recibido casi ningún golpe importante, pero eso no impedía que Electro siempre volviera a la carga, como si nunca se le acabara la energía.

- Es un pequeño demonio rojo - declaro Andros que estaba allí sentado en un banco observando como los niños luchaban.

- ¿Qué clase de entrenamiento le has dado a ese niño? - le pregunto Malco señalando al escudero de Andros.

Su amigo clavo sus ojos verdes en el y sonrió con malicia.

- El mismo que a todos los hombres de Las Diez Forjas - dijo con un tono de orgullo y que rozaba la arrogancia.

Malco simplemente se cruzo de brazos y siguió observando como los niños intercambiaban golpes. Las apuestas eran en cierta forma una manera en que los soldados se divertían mientras bebían. Muchos de los soldados se emocionaron cuando al final el pequeño Electro logro que a Gared se le cayera al espada en una maniobra que Malco consideraba muy arriesgada, pues había chocando con el hombro contra Gared, que elevo el escudo, pero Electro logro que su espada alcanzara la muñeca de Gared que retrocedió desarmado y el hijo de Ambras se lanzo con fiereza para acabar con el, pero para sorpresa de Malco el niño tomo el escudo con ambas manos y logro detener todos los ataques para al final esquivar y poner el pie causando que Electro cayera al suelo, momento en que piso la muñeca de Electro impidiendo que volviera a usar la espada y tomo la suya del suelo para posarla en la nuca de su adversario.

Todos festejaron a Gared, incluso Andros se había levantado de su asiento para aplaudir, pero antes de que nadie pudiera acercarse Electro se levanto y salto sobre Gared, ambos desarmados rodaron por el suelo causando risas entre los soldados.

- Ese niño no sabe lo que es rendirse - dijo uno de los soldados entre risas.

Al final Andros se aproximo y tomo a ambos por los cuellos de sus gambesones y los elevo, ambos aun intentaban alcanzarse con las manos y dar patadas revolviéndose como dos gatos callejeros. Esto solo ayudo a que los soldados y caballeros se rieran mas fuertes y algunos terminaron derramando la cerveza.

- Si no dejan de pelear me encargare de que pasen los siguientes dos años levantando mierda de caballo - dijo Andros mientras arrojaba a ambos niños a los brazos de dos de sus soldados que los sujetaron.

- ¡Me ataco a traición! - dijo furioso Gared con un rasguño en el rostro.

- ¡Deja de quejarte mariquita! - grito Electro que había perdido uno de sus dientes de leche y le sangraba la boca, pero tenia una sonrisa arrogante y cargada de deseos de mas violencia, era tan salvaje como Tacia, pero esa violencia y deseo de la misma solo podría haberla heredado de Ambras.

La Nueva SangreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora