El nudo en el centro de su ser se iba tensando conforme las conversaciones y risas iban aumentando como clara muestra de que todo estaba casi listo.
Quizás tuviera que ver con que se entrometió con la decoración planeada por Lizzie, o con la gran posibilidad de que odiara lo que había hecho en el lugar. Aunque probablemente tuviera más que ver con la esfera de hielo que resplandecía sutilmente entre sus manos.
Lo que fuera, le estaba enloqueciendo lo suficiente para desear poder salir corriendo y perseguir una ardilla hasta que sus pulmones ardieran, o un venado para la cena. Lo que fuera que se cruzara primero por su camino.
No era quisquillosa pero no podía.
Las obligaciones de un alfa lo impedían; al menos eso se decía en voz alta.
La necesidad de estar a su lado era algo que supuso jamás volvería a tener en control. Un continuo susurro en el fondo de su mente que solo acepto.
Dio los últimos murmullos de su hechizo mientras se acostumbraba a la presión en su pecho. Suspiro al percibir un flash luminoso en la esfera que solo duro menos de un segundo, antes de apagarse por completo luciendo nada importante o anormal.
Y mientras la oculto en lo bajo del árbol colgando sutilmente en una de sus ramas, no dejo de desear haberlo hecho bien.
Que su magia no fuera a fallar.
La luz de la chimenea cercana le daba reflejos de tonos rojizos y dorados que admiro con una sonrisa suave antes de ponerse de pie a la vez que su tío entraba al lugar abrazando unas cuantas botellas de licor caro que sin duda no deberían estar en terrenos escolares.
--Veo que fuiste por el original. Que victoriano de tu parte --. Dijo Kol con una sonrisa y continuo con su camino hasta una repisa alta.
Ella le siguió viendo en silencio como acomodaba su cargamento con cuidado para luego susurrar un hechizo que les desapareció.
Kol paso su brazo sobre sus hombros y la acerco a su cuerpo descuidadamente --La pequeña pyro lo amara.
--Eso espero...
--Y yo espero que hayas puesto un hechizo ignífugo en... bueno, todo --. Dijo mientras que con mano abierta parecía limpiar un cristal invisible frente a ellos.
Hope rio asintiendo pero pronto perdió fuerza y se quedó solo mirando el árbol, o quizás un punto exacto en este.
Le vio de reojo y el sutil movimiento nervioso de sus dedos que parecían estar girando una moneda entre ellos. La apretó más contra su cuerpo robándole una sonrisa tensa pero sincera llena de sutil inocencia que sin duda mostraba su juventud. Y que este no pudo resistir para abrazarle más protectoramente y depositar un beso en el costado de su cabeza mientras susurraba que todo iría bien.
Ella cerro los ojos por un rato permitiéndose perderse en la cálida seguridad hasta que fue suficiente para que la seguridad volviera a prevalecer en su mirar. Se alejaron y se sonrieron suavemente a juego.
-Vamos. Están aquí y Lizzie está por enloquecer por romper su itinerario.
No pudo evitar rodar los ojos sin que su tenue sonrisa desapareciera --Me sorprende que aún no nos persiga por haberlo roto.
--Es tan Rebecka --. Lloriqueo Kol.
Su sobrina rio por lo bajo.
Se detuvieron frente a las puertas y asintieron hacia el otro. Se separaron en una pequeña búsqueda en la que no fue necesario que los blancos se planearan.
No tuvo que concentrarse para hallar su aroma diluido en el ambiente de los pasillos. Tampoco le sorprendió sentir algo apretando su estómago amenazándole con arrancarlo, sin estar segura de desear que alguien lo hiciera solo para evitar la sensación.
Josie dejo ir un suspiro.
Sonriendo con satisfacción mientras su mirada recorría el salón de baile decorado con blanco y detalles en rojo con resplandores naranja que cobrarían vida cuando las luces juguetearan entre las mesas y la pista de baile al igual que los hechizos de imitación de nieve que se activarían al llegar la noche.
Orgullosa de ver la vida llenando la creación de su hermana y muy aliviada de haber cumplido el itinerario.
--Wow. Si que se lució... aunque después de tanto grito y persecución nadie podría dudarlo.
Rio por lo bajo asintiendo mientras Penélope se sentaba a su lado en una de las tantas mesas que rodeaban la pista de baile.
--Por supuesto, nada de esto sería posible sin la gran colaboración de su hermosa compinche --. La pelinegra le dio una sonrisa suave --Por si nadie lo llega a decir. Estupendo trabajo, bae.
Le retorno la sonrisa --Gracias.
--Y te mereces una recompensa ¿Quieres ir a buscarla a mi habitación? --. Pregunto con seguridad y un movimiento de cejas elevándose varias veces que arranco una carcajada de la morocha.
--Lo siento pero pronto debe comenzar la locura de la preparación. Los vestidos están por llegar según la tía Becks y dudo que su itinerario alguna vez falle ni un minuto.
Penélope se encogió de hombros con simpleza --En otra ocasión jugaremos al escondite entonces --. La sifón rodo los ojos negando sin dejar de sonreír --Pero aquí esta... Tu premio.
De la nada mostro una caja de plástico duro que resguardaba un hermoso ramillete. Con tres rosas rosas en el medio alineadas para descansar sobre la muñeca y parte del antebrazo. Una del tamaño de un puño, la siguiente pequeña como la mano de un bebe en un tono casi blanco y la que cubriría parte del dorso de la mano en un tamaño intermedio. Pequeñas rosas en rojo intenso parecido al tono de un vino tinto joven que hacían el perfecto contraste con el trio principal.
Todo el conjunto descansando en unas hojas y ramas verde olivo claro casi tenue. Y sin ocupar no más de 10 centímetros, a lo mucho.
Josie no pudo evitar mirarlo maravillada. Sonriendo feliz y encantada con un hermoso brillo que ilumino el sitio por completo.
Y Penélope no pudo evitar admirarla, quizás con algo de dolor que con facilidad era rebasado por la ternura.
El conjunto era hermoso y con un chasquido de sus dedos desapareció mientras la pelinegra le miraba con un toque fanfarrón que arranco una nueva rodada de ojos de la sifon en la que su sonrisa no desaparecía.
En su mente, el hermoso ramillete seguía frente a sus ojos.
Al igual que en los dorados de Hope que entre la oscuridad del pasillo aun podía ver la escena que tuvo que presenciar. Apretando los puños ante la sonrisa de la sifon que le era entregada a otra persona, o su garganta con la que luchaba para que el gruñido enloquecido de furia no escapara.
Eventualmente fallo.
El sonido grave y profundo irrumpió en el sitio resonando contra las paredes. Atrayendo la atención de las brujas pero para ese momento la loba ya había logrado controlarse.
Entrando en el sitio mientras no dejaba de repetir en su cabeza que debía acostumbrarse. Intentando suavizar su semblante aunque la frialdad en su mirada clavada en la pelinegra que se puso de pie con la burla clavada en su ser.
--Hope... --. Llamo Josie rompiendo su acecho.
--Lizzie está buscándote. Llegaron los vestidos --. Dijo hacia la sifon dándole una pequeña sonrisa suave.
Penélope se acercó mientras tanto.
--Te veo más tarde, Mikaelson. Apártame un baile también.
La sutil insinuación tenso su cuerpo; si fuera un lobo sería uno de esos momentos en las que todo su pelaje se erizaría y sus colmillos se mostrarían en una clara amenaza en el resplandor de sus ojos. Justo como lo hacían en este momento.
Esto no intimido a la bruja que siguió invadiendo su espacio personal haciéndole girar sutilmente. Quizás un movimiento instintivo para ocultarle a la sifon su enojo.
--Hey, es lindo ver que tu lobo sigue ahí.
Hope sonrió amenazadoramente con sus colmillos visibles --Y será mejor que lo recuerdes la próxima vez que la lastimes. Nada. Ni siquiera ella evitara que te destroce.
Penélope le encaro sin dudar y dejo la arrogancia en su sonrisa para suavizar su gesto a uno más sincero --No lo dudo... --. Siguió su camino al pasillo --Y eso va para ti también.
La cobriza no le perdió de vista hasta que sintió la fragancia de Josie rodeándole. Por simple inercia inhalo profundamente dejando que los toques dorados remanentes se perdieran por completo.
--¿Qué fue eso?
Apretó los labios sonriendo con molestia --Satán siendo satán.
La morocha rio por lo bajo --¿Ya la llamas igual que Lizzie?
Se encogió de hombros --Comienzo a pensar que tiene razón --. Vio el puchero naciente y sonrió tomando su mano, tirando levemente para que caminara a su lado --Hablando de ella, debemos irnos o nos va a gritar mucho...
--... No cambies el tema.
Se quejo pero le siguió de buena gana. Aferrándose al agarre que le rodeo con calidez.
************
La cómoda sensación del silencio.
El sutil agarre entre sus dedos oculto en una simple caminata sin importancia. No para ninguna pero eran buenas en fingir que así era.
Consolando al lobo que no dejaba de resoplar y gruñir casi causando risas bajas en la cobriza pero sin el ánimo para mostrarlo. Su mirar fue hacia sus manos unidas y sonrió con suave tristeza.
Josie volteo en ese momento.
Sorprendiéndola con ese toque en el azul de sus ojos pero sin llegar a percibirlo. Dándole una sonrisa tímida al ver que su atención estaba en su agarre y Hope sonrió un poco más dejando cualquier cosa lejos de su mente excepto la calidez permanente en su pecho cuando estaban juntas.
Y la sonrisa de la sifon creció volviéndose en la vista más magnifica que la loba alguna vez hubiera visto. Convencida de que no podría existir algo mejor mientras su corazón vibraba tan lleno.
--¿Dónde estaba ustedes dos? --. Exclamo Lizzie al encontrarlas en el camino. Las vio y enseguida hizo una mueca de aversión --Iak. Olvídenlo. No quiero detalles con corazoncitos.
Josie no pudo evitar sonrojarse mientras Hope rodaba los ojos pero aunque la alegría en sus rostros perdio intensidad. No por completo dándoles una luz única.
--Vamos.
Soltó Lizzie tirando de la mano libre de su hermana que se dejó llevar pero sin dejar ir a la cobriza que les siguió sin dudar. Subieron las escaleras y comenzaron a andar por el pasillo silencioso lleno de puertas que si se abrieran dejarían ir la emoción y nerviosismo juvenil acumulado.
--... Allison paso seguida por un montón de ayudantes cargados de bolsas y un gran baúl. Ustedes los Mikaelson sí que saben transportar sus joyas, aunque me sorprendió no ver más seguridad.
Hope sonrió y se encogió un poco de hombros --Nadie se atrevería a robarnos y menos lo permitiríamos con algo tan importante.
--¿Qué es? ¿Joyas de la corona? -. Pregunto la rubia con tono burlón y emoción filtrada.
Su hermana rio por lo bajo sintiendo su inquieta emoción el igual que Hope que sonrió.
--Algo mucho mejor...
Dejo ir el agarre provocando un puchero molesto al instante. Casi deteniendo a la loba que deseo consolarla al mismo instante en que apareció pero se resistió y se adelantó algunos pasos.
Las mellizas le miraron confusas, pero eso no le detuvo. Susurro un hechizo a la vez que deba un movimiento de muñeca, los seguros se botaron y dio un simple empuje a la madera antes de apartarse.
En un parpadeo la confusión desapareció.
La felicidad exploto en sus rostros al encontrar a Caroline de pie junto a un baúl en medio de su habitación haciendo crujir su cuello antes de girarse a encontrarlas con una sonrisa tan grande como las de ellas.
--Mis niñas... --. Soltó rompiendo el hechizo que las mantenía quietas.
--¡Mamá...!
Corrieron hacia sus brazos abiertos y se estrellaron contra su cuerpo como cuando tenían 5 años. Algo que siempre le encantaría a su madre y que por suerte podría soportarlo apenas retrocediendo un paso. Rodeándoles protectoramente con sus brazos y riendo mientras trataba de captar cada una de sus preguntas emocionadas.
Alcanzando a ver la sutil sonrisa en Hope que observaba desde el marco en la puerta recargada con su cadera ladeara y brazos cruzados. Tomando un segundo de la hermosa escena que saboreo en su interior antes de tomar el pomo de la puerta y desaparecer tras ella.
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Lobo Suelto
RomanceLiteralmente lo que el título dice. Lo que pasa cuando se hacen hechizos sin pensar
