Wedding será publicada de nuevo por la que la escribió pronto.
Así que tendremos nueva historia pero esta también será de Altagracia y Navarrete tengan paciencia no tengo idea de como fluirá la historia pero espero les guste
No se ataquen por favor...
La penumbra del lugar está suavemente teñida por la luz dorada de una lámpara antigua. Eleonora, impecablemente vestida con una bata de satén color vino, está sentada en su sillón favorito, una copa de coñac en la mano y la mirada fija en la ventana como si desde ahí pudiera ver el momento exacto en que todo se desmorone para Altagracia.
Señora, mañana mismo iré para que firmen el contrato - dice su empleado, un hombre joven de traje gris, con el sudor oculto bajo el cuello de su camisa.
Necesito que me traigas ese contrato firmado para aparecer ya - dice Eleonora con un tono gélido, bebiendo un sorbo sin apartar la vista - Necesito quitarles esa maldita sonrisa de su rostro lo más pronto posible. Que empiecen a saborear el infierno, lentamente.
- Prometo que mañana mismo firmarán el contrato. Para que el día que usted quiera aparecer frente a ellos... los tome por sorpresa.
Eleonora por fin lo mira. Sus ojos, oscuros y brillantes como vidrio mojado, lo atraviesan - Eso espero - dice, en voz baja pero cargada de veneno - Porque si no me traes ese contrato firmado... yo misma me voy a deshacer de ti.
El joven traga saliva, asiente y sale casi corriendo. Eleonora se queda sola, se reclina en su sillón y sonríe con una mezcla de amargura y triunfo.
- Se acabaron sus días felices, Altagracia. Esta vez... me vas a mirar a los ojos cuando todo se te venga abajo.
A la mañana siguiente
José Luis es el primero en despertar y ve a Altagracia acostada al otro lado y la abraza dejando besos por su espalda y ella despierta poco a poco - Buenos días
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Me causa risa al sentir sus besos recorrer mi espalda hasta mi cuello - Buenos días - suelto un jadeo al sentir como succiona mi cuello - Amanecimos de buenas - muerdo mi labio
Siempre que amanezca a tu lado serán muy buenos mis días - me pego a ella para que sienta mi erección - Sientes como me pones
Suelo un nuevo jadeo - José Luis vamos tarde, ahh - me giro quedando frente a frente - Pero somos los dueños, nos tendrán que esperar no - lo beso jalando su labio inferior
Me posiciono mejor entre sus piernas - Si tendrán que esperarnos - la beso nuevamente - Porque estoy apunto de hacerle el amor a la mujer de mi vida - Entro en ella y hace un arco - Me encanta disfrutarte, eres mía Altagracia solo mía - entro y salgo con un ritmo demasiado placentero para ambos
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
José Luis acelera sus embestidas cuando siente que me contraigo - Mirame José Luis, quiero que me mires cuando me venga - dice jadeante y Navarrete acelera sus embestidas
Te amo Altagracia, te amo - dice cuando ambos llegan al climax - Ahhh, eres fantástica - se tumba a su lado
Cansadito - me recuesto en su pecho
José Luis se inclina y le roba un beso profundo, lleno de deseo contenido - ¿Para nada? - dice con una sonrisa ladina - Sabes bien que soy un toro... ¿quieres que te lo demuestre?
La acomoda sobre él con una facilidad que la hace reír entre jadeos. Altagracia mueve las caderas con descaro, provocándolo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Eres insaciable... - susurra, sintiendo su cuerpo responder a los movimientos de él.
Pero justo cuando la tensión sube, José Luis la detiene y se incorpora de golpe, respirando hondo - No... no, ya vamos tarde - dice entre risas, intentando apartarse - Tenemos que firmar ese contrato.
Altagracia lo toma del brazo con firmeza, mirándolo directo a los ojos, con una sonrisa que mezcla peligro y deseo - Estás jugando con fuego, José Luis... y sé que no te importa quemarte.
Él la sujeta con fuerza por la cintura, pegándola de nuevo a su cuerpo - Eso me lo vas a pagar muy caro - murmura con intensidad, antes de besarla con una pasión que la deja sin aliento - Pero tienes razón. Vamos tarde... y el mundo no va a esperar a que terminemos este juego.
Ella se levanta con elegancia y lo mira por encima del hombro, lanzándole una última provocación con la mirada - Ese juego no ha terminado, solo lo pausamos. Así que ve preparándote, Navarrete.
Sala de Reuniones
El sonido del reloj marcando las 10:00 a.m. resuena como un disparo seco en la silenciosa y lujosa sala de reuniones, Todo está preparado: carpetas, copias del contrato, café recién servido y una carpeta con el logotipo de G&E International Holdings, la empresa fachada que José Luis y Altagracia crearon en menos de 48 horas.
Ambos están impecablemente vestidos. Altagracia lleva un traje blanco de corte impecable; José Luis, un traje gris oscuro con una corbata del mismo tono vino que el labial de su esposa.
¿Estás lista? - pregunta José Luis, en voz baja, mientras ella revisa el documento por última vez.
Como nunca. - le responde sin mirarlo, concentrada - Ya verás... nos subestiman, y eso siempre juega a nuestro favor.
Entran dos ejecutivos del otro lado del trato. Risas fingidas, apretones de manos. Todo parece normal, como si no se tratara de una operación cargada de sospechas.
Gracias por recibirnos tan rápido - dice uno de los hombres, alto, de cabello oscuro peinado hacia atrás - Este contrato sin duda marca el inicio de una gran alianza.
Eso esperamos todos - responde Altagracia, con una sonrisa diplomática - Aunque por ahora, solo lo firmaremos a nombre de nuestra subsidiaria.
El ejecutivo frunce el ceño, confundido - ¿No será a nombre de Navarrete Constructora?
José Luis interviene, amable pero firme - Preferimos empezar con G&E International Holdings. Una cuestión de estructura interna. Pero no se preocupen, la operación se mantiene intacta.
El ejecutivo duda unos segundos, pero asiente. Al final, les interesa cerrar el trato... y eso lo saben.
Los papeles son firmados. Las manos se estrechan. Sonrisas. Pero todo es fachada.
Cuando los ejecutivos se van, Altagracia mira a José Luis con una mezcla de tensión y orgullo - Ahora sí... que se acerque quien se quiera acercar. Si esto era una trampa, no vamos a ser nosotros quienes caigamos.
José Luis asiente, sin apartar los ojos de la carpeta firmada - El juego acaba de comenzar, y ya vamos dos jugadas adelante.