Capitulo 58

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Residencia Navarrete 
Media hora después

José Luis entra y encuentra a Altagracia sentada frente a su escritorio. Frente a ella, una hoja escrita a mano, con nombres subrayados y anotaciones en los márgenes. Ella lo mira seria.

Es mi lista - dice sin rodeos -  De las personas que podrían estar detrás de esto.

Le pasa la hoja. José Luis la lee, frunciendo el ceño con cada nombre:

Eleonora Zaldívar

León Contreras

Braulio Padilla

¿Estás segura? - pregunta, dejando la hoja sobre la mesa con gesto incrédulo - Altagracia... los tres están muertos.

Ella se pone de pie, con la voz firme pero los ojos inquietos - Sí. Los tres tenían motivos. Eleonora... porque nunca superó lo que pasó entre tú y yo. Y porque, como tú hace un tiempo, seguro cree que yo asesiné a tu hijo. León... él te juró venganza. Y Braulio... bueno, Braulio siempre fue un traidor. Estoy segura que murió, pero no sé... hay algo que no me deja descartarlo.

José Luis respira hondo, acariciando con los dedos el borde del papel - Si tú estás segura de Braulio... yo te aseguro que tanto León como Eleonora están muertos. Genaro se encargó de León personalmente. Yo vi a Eleonora caer desde el penthouse de Lucho. No hay forma de que haya sobrevivido.

¿Pero viste su cuerpo? - le lanza Altagracia, dándole un paso más cerca - ¿Viste su cadáver? ¿Estuviste en la morgue?

Él duda por un instante - No... pero la caída fue mortal.

Exacto - dice ella, con los ojos fijos en él - La viste caer. No la viste morir. No confirmaste que fuera ella. Después todo se manejó con prisa... y convenientemente, se cremo. ¿No te parece raro?

José Luis guarda silencio. El papel con los nombres sigue temblando entre sus dedos.

- Luis... si León y Braulio están muertos, si tú y yo lo sabemos con certeza... ¿quién nos asegura que Eleonora también lo está?

Un silencio espeso se instala entre ellos. Solo el tic-tac del reloj llena la habitación. Y en los ojos de ambos... la semilla de una verdad imposible de ignorar: Eleonora podría estar viva.

José Luis se pasa una mano por el rostro, como si quisiera borrar la duda que acababa de sembrarse en su mente. Altagracia lo mira fijamente, sin parpadear.

Si está viva, entonces todo esto cobra sentido - murmura ella - El contrato, la amenaza en la oficina, el tablero de conspiración... todo.

Pero ¿cómo pudo haber vuelto? - dice él, con la voz tensa - Si fue ella... entonces nos ha estado espiando desde dentro. Desde nuestras propias oficinas, Altagracia.

Ella asiente, caminando lentamente por la habitación, como si cada paso la acercara a una revelación - Tal vez nunca se fue del todo - susurra - Tal vez solo se ocultó... esperando el momento perfecto para reaparecer.

José Luis se acerca a ella y le toma las manos -Tenemos que estar preparados. Si Eleonora está viva, entonces es más peligrosa que nunca. Esta vez, no está jugando. Quiere destruirnos... no solo quitarnos el negocio, sino arrancarnos el alma.

Altagracia entrelaza sus dedos con los de él -Entonces tenemos que adelantarnos. Yo voy a buscar a alguien que me debe un favor... alguien que puede moverse en las sombras sin ser detectado. Y tú, encárgate de descubrir quien esta ayudando a tu esposa se que tiene a alguien de confianza a su lado y puede que alguien nos este traicionando - me despeino con las manos - No quiero que nada se nos salga de las manos Navarrete

Navarrete? - pregunta el moreno confuso - Ya no soy "amor", o tan siquiera José Luis 

No hagas drama Navarrete, si tu mujer sigue viva a la única que querra ver destruida será a mi a ti te va a perdonar como las veces anteriores - camina de un lado a otro y el la detiene 

José Luis asiente. Luego se inclina y la besa lentamente, con fuerza contenida - No voy a permitir que nada te pase, Altagracia. Ni siquiera ella. Esta vez, si aparece... se va a enfrentar con una versión de mí que no conoció.

Ella lo mira a los ojos, fría pero decidida - Y esta vez, yo no me voy a contener, si Eleonora quiere venganza que venga yo no me voy a esconder José Luis no esta vez - me alejo de el y tomo mi pijama - Iré a quedarme en el cuarto de huéspedes - intenta detenerme pero lo alejo - Espero lo entiendas, necesito estar sola - deja un beso en la comisura de sus labios y se va 

José Luis no insiste. La mira alejarse con el corazón latiendo a un ritmo irregular, como si algo dentro de él presintiera que ese beso, tal vez, fue el último en mucho tiempo.

La puerta del cuarto de huéspedes se cierra con un clic sordo.

En la penumbra del estudio, solo queda el murmullo del reloj y el crujido del papel aún entre sus dedos. Lo vuelve a mirar. Tres nombres. Tres fantasmas del pasado. Con un posible verdugo.

Camina hacia la ventana, abre las cortinas y mira la noche. Afuera, la ciudad duerme. Adentro, el infierno apenas comienza.

Altagracia no duerme. Está sentada en la cama, con la mirada fija hacia la calle. Toma su celular. Duda. Sus dedos flotan sobre la pantalla antes de marcar un número que tenía años sin usar. Un tono. Dos. Tres.

¿Quién habla? - responde una voz masculina y alertada, una voz bastante conocida.

Necesito que vengas - dice Altagracia sin presentarse - No preguntes y solo ven.

Silencio. Luego, un suspiro - Pensé que nunca volverías a llamarme.

Pues pensaste mal. Esta vez... necesito a mi mejor amigo, ya no puedo mas sola - dice casi al borde de las lagrimas

Doña... - dice la voz masculina detrás del teléfono - Usted nunca a estado sola, aunque no este fisicamente con usted sabe que siempre estaré pendiente - dice su amigo - Mañana mismo estoy con usted, me manda la ubicación donde quiere que nos veamos - cuelga la llamada

Altagracia deja el celular sobre la mesa de noche. Luego se pone de pie, se mira en el espejo: ojeras profundas, la mandíbula tensa, la herida del pasado aún abierta... pero ahora, envuelta en acero.

Zona de riesgoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora