Capitulo 48

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Intento resistirme, pero el calor de su boca sobre la mía enciende una chispa en mi interior que amenaza con consumirlo todo. Sus manos recorren mi cintura, deslizando sus dedos con firmeza por mi piel, como si quisiera recordarme que, le guste o no, sigo siendo suya.

No soy tuya, Navarrete - murmuro entre jadeos, aunque mis manos se aferran a sus brazos con fuerza.

Él sonríe contra mis labios, con esa arrogancia que me hace odiarlo y desearlo al mismo tiempo.

¿No? - susurra, deslizando su lengua por mi cuello, arrancándome un escalofrío de placer.

Su cuerpo se acomoda entre mis piernas, atrapándome contra la isla de la cocina. Su mano sube por mi muslo lentamente, reclamando lo que, según él, le pertenece. Pero no pienso ceder tan fácil.

Con un movimiento rápido, lo empujo, obligándolo a separarse. Su respiración está agitada, su mirada oscura y llena de deseo, pero también de desafío.

Si crees que puedes usarme cuando te plazca y luego largarte, estás muy equivocado - le digo con una sonrisa burlona, bajando de la isla con la misma elegancia con la que me subió.

Él me observa, evaluándome, como si intentara descifrar hasta dónde estoy dispuesta a llegar.

Altagracia... - su voz es ronca, peligrosa, pero no me detengo.

Me acerco a él lentamente, dejando que mi cuerpo roce el suyo apenas, provocándolo - Si quieres algo de mí, Navarrete, vas a tener que ganártelo.

Sus manos se cierran en puños a los costados, frustrado, excitado, furioso. Me doy la vuelta con una sonrisa triunfal y salgo de la cocina, dejándolo allí, ardiendo en su propio deseo.

Este juego apenas comienza.

En la constructora 

Genaro - dice el petrolero - A poco dejaron al perro faldero a cargo de la constructora? 

Señor Thrigve, creo que en ningún momento lo he faltado del respeto como para que usted venga a decirme perro faldero - dice el guardaespaldas 

No es nada personal guarura - dice sarcástico - sabes cuando regresan los verdaderos dueños de la constructora, me urge ver algunos pendientes 

Si tanto le urge dígame a mi y le hago llegar su mensaje - dice Genaro 

Prefiero esperarlos - en eso suena mi teléfono - Con permiso, necesito contestar esta llamada - salgo al balcón de la oficina y miro hacia atrás para ver que no haya nadie al redor - Señora, como esta? 

Petrolero, como va todo? - dice una voz de mujer en la otra linea 

Se esta complicando señora - giro un poco para ver que no escuche nadie - Pero al parecer todo esta saliendo como lo planeamos 

No todo Thrigve, mataron al policía y dije que el seria un buen elemento para nuestro plan - dice molesta la mujer 

No lo pude evitar, llegue tarde - dice el petrolero 

Pues ponte las pilas si no quieres acabar como el policía - dice alzando la voz - Mira Thrigve no fingí mi muerte nomas por que si, necesito vengarme de esos dos y mas por que Altagracia asesino a mi hijo - se llenan sus ojos de lagrimas - Recuerda que pronto será mi regreso y quiero que este todo en orden 

Ten por seguro que así será, nos vemos pronto - la llamada se termina 

En la casa de playa 

Entro a la ducha a bajar un poco la temperatura de mi cuerpo, después de ese encuentro con Navarrete me dejo muy alterada. Abro el grifo del agua fría y entro en ella, recorro mi cuerpo con mis manos con delicadeza recordando la noche anterior con Navarrete, como me tocaba, como me hacia suya... 

Era demasiado tarde, estaba denuevo en las manos de Navarrete, me encontraba perdida, rendida a sus pies. Siento la mirada de alguien y era claro, era el, es Navarrete mirándome desde la puerta 

En que pensabas - digo acercándome a la bañera 

Mi cuerpo reacciona a su presencia - En nada - tomo un poco de shampoo y lo coloco en mi cabeza 

Quito poco a poco mi ropa sin que ella se de cuenta - No te veías como si no pensaras en nada - abro la puerta de la regadera 

Me giro y me doy cuenta que entro conmigo a la regadera - Que haces? - miro su miembro y esta muy excitado 

Nada, solo vine a bañarme con mi esposa - me acerco a ella y ella da un paso atrás - No hay escapatoria Altagracia - me acerco hasta ella y la cargo - No quieres disfrutar de tu marido - Mi miembro se ajusta en su entrada y ella jadea - Si, vamos a disfrutar - la penetro 

Nada, solo vine a bañarme con mi esposa - me acerco a ella y ella da un paso atrás - No hay escapatoria Altagracia - me acerco hasta ella y la cargo - No quieres disfrutar de tu marido - Mi miembro se ajusta en su entrada y ella jadea - Si, vamos ...

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El agua fría resbala por nuestros cuerpos mientras Navarrete me sujeta con fuerza, como si tuviera miedo de que escapara. Pero lo cierto es que no tengo intenciones de hacerlo. Me aferro a sus hombros con las uñas clavándose en su piel, perdida en el torbellino de sensaciones que me provoca.

 Me aferro a sus hombros con las uñas clavándose en su piel, perdida en el torbellino de sensaciones que me provoca

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Sus labios recorren mi cuello, mis hombros, mientras su ritmo se vuelve más intenso. Jadeo, aferrándome a su cabello con desesperación, sintiendo cómo mi cuerpo se entrega por completo.

Pero entonces, una idea cruza mi mente como un relámpago. No puedo permitir que él tenga el control. No otra vez.

Con un movimiento rápido, lo empujo y logro que pierda el equilibrio por un segundo. Aprovecho la oportunidad para salir de la regadera, envolviéndome en una toalla mientras mi pecho sube y baja con agitación.

Navarrete me mira sorprendido al principio, pero luego su expresión se transforma en esa sonrisa ladina que tanto odio y deseo al mismo tiempo.

Eres una maldita provocadora, Altagracia - dice con voz ronca, apoyando una mano en la pared de la regadera.

Y tú un idiota si crees que puedes tenerme cuando te dé la gana - respondo, caminando hacia la habitación sin mirarlo.

Mientras me visto, trato de recuperar la compostura. Esto no puede seguir así. No puedo perder el control con él cada vez que me toca.

Mientras me ajusto la blusa, mi teléfono vibra sobre la mesita de noche. Lo tomo y veo un mensaje sin remitente:

"Cuidado, Altagracia. Alguien muy cercano a ti quiere verte muerta."

Mi corazón se detiene por un segundo. Miro a mi alrededor, sintiendo un escalofrío recorrer mi espalda. ¿Quién me está advirtiendo? ¿Y a quién debo temer realmente?

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