Wedding será publicada de nuevo por la que la escribió pronto.
Así que tendremos nueva historia pero esta también será de Altagracia y Navarrete tengan paciencia no tengo idea de como fluirá la historia pero espero les guste
No se ataquen por favor...
Ahora, si no hay más preguntas relacionadas con la empresa, abordaré el tema que todos esperan - dije, dejando caer las palabras con deliberada lentitud - Mi relación con el señor Navarrete - miro entrar a José Luis justo cuando voy a empezar a hablar de nuestra separación.
Todos los flashes se dirigían hacia mi, mientras y me dirigía hacia donde Altagracia y justo cuando llego a su lado...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
La beso...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Fue un beso fugas, lleno de muchas emociones aunque estaba mas cargado de ira, furia y por que no una pizca de deseo. Los flashes apuntaron hacia nosotros, Altagracia estuvo apunto de hablar pero me adelante - Señores, por favor pongan atención que Altagracia y yo tenemos un Asuncion muy importante que dar - miro a Altagracia de nuevo
Miro a Altagracia de nuevo, sus ojos me taladran con furia, pero detrás de esa mirada acerada hay algo más: sorpresa, desconcierto... y quizás un poco de duda. Sabía que estaba pisando terreno peligroso, pero no me importaba. Tenía que hacer algo para cambiar el rumbo de las cosas, incluso si eso significaba arriesgarlo todo.
¿Qué estás haciendo, José Luis? - murmuró entre dientes, su voz apenas audible para los demás, pero cargada de veneno.
Sigue mi juego - le respondí en el mismo tono bajo, con una leve sonrisa - No tienes nada que perder... y yo sí.
Altagracia entrecerró los ojos, como si tratara de decidir si me golpeaba o si me seguía la corriente. El tiempo parecía haberse detenido mientras todos los presentes observaban, expectantes, sin atreverse a pestañear. Los murmullos comenzaron a elevarse, cada periodista ansioso por escuchar qué era aquello tan "importante" que íbamos a decir.
Respiré hondo y solté la bomba.
Altagracia y yo... hemos decidido casarnos en un mes - todos incluso Altagracia nos miraron confundidos - Hay temas que nos unen más allá de lo sentimental, como el futuro de esta empresa, y claro que queremos enfocarnos —mi voz salió firme, clara. Sabía cómo jugar con las palabras; no era una mentira, pero tampoco era la verdad completa - Por eso es que decidimos adelantar nuestra boda
Eso no es lo que iba a decir - replicó Altagracia, lo suficientemente fuerte para que los más cercanos escucharan. Su mirada me advertía que estaba cruzando la línea, pero no retrocedí.
¿Qué ibas a decir entonces, Altagracia? - la desafié con un tono desafiante, casi molesto, mientras la miraba con intensidad.
Ella apretó la mandíbula, indecisa. Sabía que si hablaba ahora, solo empeoraría las cosas para ambos. Había demasiadas miradas encima, demasiados oídos prestando atención. Altagracia era fuerte, pero también inteligente, y por eso, después de unos segundos que parecieron eternos, sonrió para las cámaras. Esa sonrisa falsa que solo yo sabía interpretar.
José Luis tiene razón - dijo finalmente, su voz impecable - Lo más importante ahora es el futuro de la constructora Sandoval, y nuestras decisiones personales no afectarán su estabilidad, por eso adelantaremos nuestro matrimonio
Los murmullos se intensificaron, los flashes volvieron a dispararse, y yo solté un suspiro interno. Altagracia acababa de lanzarme un salvavidas frente a todos, aunque sus ojos me dejaron en claro que, una vez a solas, me haría pagar por esto.
Eso es todo por ahora, señores. No responderemos preguntas personales - añadí, tomando su brazo con firmeza para que ambos nos retiráramos.
Cuando estuvimos fuera del alcance de las cámaras y los periodistas, Altagracia se zafó bruscamente de mi agarre y se giró hacia mí con furia.
- ¿Se puede saber qué demonios te pasa? ¿De dónde sacaste la idea de besarme frente a todos y luego decir semejante mentira?
Me acerqué a ella, con calma, como si no acabara de desatar su tormenta personal.
Tenía que detenerte - respondí, mirándola a los ojos - No puedo dejarte ir, Altagracia. No así, ahora se harán las cosas como yo diga si no tu pasaras el resto de tu vida detenida y se que no quieres eso Altagracia
Ella me miró, incrédula, y por un momento pareció buscar algo en mi rostro. Tal vez una explicación, tal vez una razón para odiarme aún más. Pero lo único que encontró fue la verdad: no estaba listo para perdonarla.
Eres un idiota, José Luis - dijo, dando media vuelta y alejándose - Pero esto no ha terminado.
La vi alejarse, con el porte orgulloso que siempre me había fascinado. Tenía razón: esto no había terminado. Lo que fuera que nos unía, aunque estuviera roto, aún no había dicho su última palabra.
Y yo, José Luis Navarrete, no pensaba rendirme tan fácil.