Wedding será publicada de nuevo por la que la escribió pronto.
Así que tendremos nueva historia pero esta también será de Altagracia y Navarrete tengan paciencia no tengo idea de como fluirá la historia pero espero les guste
No se ataquen por favor...
Espera aquí veré que pasa con la luz - dice el moreno y solo lo veo alejarse
Me dedico a observar cada parte de la casa de Navarrete y al parecer nada había cambiado todo era como antes, camino para ver mas y entre mas caminaba todo parecía normal, todo estaba en su lugar hasta que vi algo que me sorprendió
Altagracia al parecer es algo del generador - veo que esta frente a un cuadro de nosotros
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Desde cuando tienes esto - digo aun mirando el cuadro
Bueno - me acerco a ella con las manos en los bolsillos - Desde antes de que me metieras a prisión - poso una de mis manos en su cintura - Altagracia ya no puedo mas
Siento como el se pega a mi - No puedes que... - me toma de la mandíbula y me besa
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Siento cómo sus labios se funden con los míos, intensos, arrebatados. Mi mente se queda en blanco, incapaz de procesar lo que está pasando, pero mi corazón late con fuerza, como si quisiera salirse de mi pecho.
Quiero apartarme, protestar, pero sus manos firmes en mi cintura me mantienen atrapada. Es un caos dentro de mí: el calor sube por mi cuello, mezclándose con una rabia que no sé si es hacia él o hacia mí misma por no detenerlo.
Cuando finalmente se separa, nuestros alientos se mezclan, y sus ojos se clavan en los míos, oscuros y llenos de algo que no logro descifrar.
No vuelvas a decirme que no puedo - murmura, su voz ronca y cargada de desafío.
Mi mano actúa antes que mi cerebro, estampándose contra su mejilla en un sonido seco que parece detener el tiempo.
¿Qué diablos crees que estás haciendo? - mi voz sale temblorosa, entre la indignación y algo más que no quiero nombrar.
Él sonríe, un gesto ladeado, irritantemente encantador. Se lleva la mano a la mejilla, como si saboreara mi reacción, como si la hubiera estado esperando.
Demostrándote que a veces lo que temes no es lo que te hará daño, sino lo que deseas.
Tan pronto sabes lo que deseo? - digo desafiante - No digas tonterías Navarrete, si antes no podías descifrarme que te hace pensar que ahora si?
Toda tu me dice lo que quieres Altagracia - me acerco nuevamente a ella y da un paso a tras - Lo vez, tienes miedo a lo que pueda pasar entre nosotros, tienes miedo a volver a ser mía
Suelto una risa escandalosa - Por favor José Luis - me acerco a el tanto que nuestras respiraciones vuelven a chocar - Una vez ya te lo dije y ahora te lo repito si llegara a pasar algo entre nosotros solo será sexo nada mas
La tomo bruscamente de la cintura y ella suelta un gemido - Ah, recuerdas lo que te respondí ese día - me acerco a su oido - No es solo sexo Altagracia y te lo voy a demostrar - regreso a sus labios donde los tomo con tal deseo, ansia hasta me atrevería a decir que amor. La tomo con fuerza como si quisiera que siempre se quede así conmigo sin que se vuelva a alejar
La cargo y la llevo a mi habitación, en el camino las prendas iban cayendo, como si el aire entre nosotros se despojara de cualquier barrera. Su respiración se acelera cerca de mi oído, y el calor de su cuerpo contra el mío hace que cada paso parezca eterno, cargado de una tensión que amenaza con explotar.
Cuando llegamos, la puerta se cierra de un empujón. Me siento en la orilla de la cama con ella encima mio, pero la forma en que sus ojos me miran, llenos de desafío y deseo, me hace cuestionar si soy yo el que realmente tiene el control aquí.
¿Esto es lo que querías? - murmura, su voz baja, casi un reto.
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Me quedo inmóvil por un instante, estudiándola. Su cabello desordenado cae sobre sus hombros, y su pecho sube y baja con cada respiración agitada. Es un cuadro perfecto de vulnerabilidad y poder, y no puedo evitar sentirme atrapado por ella.
No sé si esto es lo que quería... pero definitivamente es lo que necesito - respondo al fin, con honestidad brutal.
Sus labios se curvan en una sonrisa peligrosa, y antes de que pueda decir algo más, me toma por la camisa, tirándome hacia ella. El mundo a nuestro alrededor deja de existir en el momento en que nuestras bocas se encuentran, hambrientas y desesperadas, como si lleváramos demasiado tiempo conteniendo algo inevitable.
Mis manos recorren su piel con cuidado, memorizando cada curva, cada estremecimiento bajo mi toque. Pero algo en mi interior me obliga a detenerme, a mirarla a los ojos y buscar algún tipo de señal, una confirmación de que estamos en el mismo lugar, que esto no es solo un impulso pasajero.
La tomo nuevamente dejándola ahora a ella en la cama
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¿Estás segura? - susurro, mi voz apenas audible entre nuestra cercanía.
Ella asiente, su mirada intensa, firme, pero su sonrisa se suaviza mientras lleva una mano a mi mejilla.
Nunca he estado más segura de algo en mi vida.
Y con esas palabras, el mundo parece desaparecer por completo.
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Esto me dio entrada libre para cualquier paso que quisiera dar, comienzo a besarla, tocarla, volver a sentirla tan mía.