José Luis se volvió hacia él, y por un momento pensé que lo golpearÃa. Pero, en lugar de eso, saco su arma - Aquà el único que va a caer eres tu... - se escuchan varias detonacionesÂ
El impacto de los disparos hace que me gire sin ver que tan grave es la situación y cuando volteo miro a José Luis impactado - Luis dame el arma, por favor tranquilo - pongo mi mano sobre la suya - Mirame, hablemos esto si te lo ruego - quiso volver a disparar pero ya no quedaban balasÂ
Miro a Leon y su cuerpo estaba sin vida, tenia el pecho lleno de tiros y uno justo en la frente - Mierda - no se que hacer, le quito el arma a José Luis - Llama a Genaro y dile que se encargue de todo esto, escúchame esto se mantendrá en secreto si solo tu y yo sabremos de esto NavarreteÂ
José Luis temblaba como una hoja, su mirada perdida, clavada en el cuerpo de Leon. Su respiración era errática, y aunque tenÃa las manos vacÃas ahora, seguÃa apretando los puños como si aún sostuviera el arma.
No tenÃa opción - murmuró, más para sà mismo que para mÃ.
Tranquilo, Luis - le dije con una calma que no sentÃa. Mi cabeza iba a mil por hora, tratando de calcular cómo diablos Ãbamos a salir de esto.
Saqué mi teléfono y marqué a Genaro. Contestó al segundo timbre.
Señor que paso, se escucho un dispar - dijo, con ese tono frÃo y práctico que siempre tenÃa.
Necesito que vengas. Ahora. A la oficina de Altagracia - le dije rápidamente. Mis ojos no se apartaban de José Luis, que seguÃa en su trance.
Hubo un silencio breve al otro lado de la lÃnea. Genaro no hacÃa preguntas innecesarias.
Subo en seguida - sigo el guaruraÂ
Colgué y respiré hondo. El aire olÃa a pólvora y a sangre, y el silencio en la bodega era ensordecedor. Me acerqué a José Luis, que seguÃa petrificado, y le puse una mano en el hombro.
- MÃrame, Luis. Esto no se acaba aquÃ, ¿entiendes? Genaro se encargará, pero necesitamos estar en la misma página. Lo que pasó aquà no puede salir, nunca.
Él asintió lentamente, pero no me convenció. SabÃa que estaba al borde de quebrarse, y si lo hacÃa, arrastrarÃa todo con él.
Un ruido afuera me hizo girar de golpe. El sonido de la puerta. Genaro habÃa llegado.
Es ahora o nunca, Luis. Compórtate como si nada hubiera pasado. ¿Me entiendes?
Su mirada por fin se enfocó en la mÃa. Asintió, esta vez con algo más de firmeza, y respiró profundamente, como si se estuviera preparando para un combate.
La puerta de la oficina se abrió, y ahà estaba Genaro, con su chaqueta de cuero y esa expresión de piedra que siempre llevaba puesta. Dio una rápida mirada al cuerpo de Leon y luego a nosotros.
Esto no pinta bien - dijo, acercándose al cadáver. Se agachó, inspeccionó los disparos y luego se levantó.
¿Qué necesitan que haga? - pregunta el guaruraÂ
Que esto desaparezca, Todo. El cuerpo, las balas, cualquier rastro. Nadie puede saber lo que sucedió aquà - dijo la DoñaÂ
Genaro asintió. Sacó su teléfono y empezó a hacer llamadas mientras yo jalaba a José Luis hacia un rincón, fuera del camino.
Altagracia detente - susurra el moreno pero no escucha la rubia - Detente por favor - dice de nuevo pero ella hace caso omiso - Que te detengas carajo - esta vez ambos se detienenÂ
Que, porque? - dice Altagracia confundidaÂ
Mja, Porque? - dice sarcástico - Es enserio tu pregunta, me juraste que no tenias nada que ver con la muerte de mi hijoÂ
José Luis escúchame... - intenta hablar pero el la interrumpeÂ
Cállate¡ - grita muy molesto - Cállate, ya no quiero escucharte y déjame solo, no quiero verte no quiero escucharte no quiero saber nada de ti AltagraciaÂ
Altagracia se quedó helada. Por primera vez en mucho tiempo, su fachada de mujer indestructible comenzó a desmoronarse. Sus labios se entreabrieron, pero no salió ninguna palabra. Era como si el aire se hubiese vuelto demasiado denso para respirar.
José Luis, con los ojos enrojecidos y el rostro desencajado, la miraba con una mezcla de rabia y dolor. Su pecho subÃa y bajaba con fuerza mientras intentaba controlar el torrente de emociones que lo consumÃa.
Adiós, Altagracia —dijo finalmente, dándose la vuelta.
Ella quiso detenerlo, pero su cuerpo no respondió. Se quedó ahÃ, sola, observando cómo se alejaba. José Luis cruzó la bodega sin mirar atrás, y cuando la puerta se cerró tras él, el ruido fue como un disparo que atravesó su pecho.
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Zona de riesgo
RomanceWedding será publicada de nuevo por la que la escribió pronto. Así que tendremos nueva historia pero esta también será de Altagracia y Navarrete tengan paciencia no tengo idea de como fluirá la historia pero espero les guste No se ataquen por favor...
