Wedding será publicada de nuevo por la que la escribió pronto.
Así que tendremos nueva historia pero esta también será de Altagracia y Navarrete tengan paciencia no tengo idea de como fluirá la historia pero espero les guste
No se ataquen por favor...
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El primero en llegar es José Luis quien es recibido por la prensa los cuales comienzan a hacerle preguntas y el responde - Tranquilos muchachos en un momento mas llegara mi hermosa prometida, ya saben como son las mujeres que siempre quieren verse perfectas y mi mujer no es la excepción les pido que por favor nos esperen donde les responderemos sus preguntas - veo a Thrigve quien me levanta la copa - Y les recomiendo que lo hagan ahora que si no no alcanzaran lugar y no habrá doble - camino hacia el petrolero
Navarrete, pero qué gusto volverlos a ver - dice Thrigve con su sonrisa afilada y esa actitud despreocupada que siempre me pone los nervios de punta. Sus ojos recorren el lugar con curiosidad antes de detenerse en mí - ¿Dónde está la Doña? Pensé que llegarían juntos.
Me esfuerzo por mantener una expresión neutral mientras ajusto los gemelos de mi camisa, una táctica para ganar tiempo. Thrigve nunca deja pasar una oportunidad para remarcar cualquier posible debilidad, y la ausencia de Altagracia es justo el tipo de cosa que podría usar en mi contra.
Ah, ya sabes cómo es ella - respondo con una sonrisa ensayada - Siempre perfeccionando hasta el último detalle. Pero no te preocupes, estará aquí en unos minutos.
Él me observa en silencio, su copa todavía alzada, como si intentara desentrañar algo más en mis palabras. Finalmente, da un sorbo y asiente, aunque no parece convencido del todo.
Espero que no tarde mucho - comenta con tono casual, pero su mirada me dice que está probando mis límites - No querría que la prensa se impaciente, ya sabes cómo son de ansiosos.
Claro - respondo con la misma calma, aunque por dentro siento el calor de la frustración subiendo por mi cuello - Pero te aseguro que su entrada hará que valga la pena la espera.
Thrigve sonríe, pero hay algo en su expresión que me inquieta. Antes de que pueda responder, el murmullo de la prensa se eleva de repente, y ambos volteamos hacia la entrada.
Ahí está ella. Altagracia.
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Narra Altagracia
Comienzo a arreglarme para el magnifico evento donde anunciare mi compromiso con Navarrete, aun estoy indecisa en que vestido usare si el rojo o uno negro. Mientras estoy frente al espejo, sosteniendo los dos vestidos contra mi cuerpo, me siento atrapada en un dilema que va más allá de los colores. El rojo es pasión, poder, una declaración audaz que grita seguridad y el negro... el negro es elegancia, misterio, un escudo perfecto para ocultar lo que realmente siento.
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Suspiro profundamente y dejo ambos vestidos sobre la cama. La decisión no es solo estética; es simbólica. ¿Qué quiero proyectar esta noche? ¿La mujer segura que todos esperan ver al lado de José Luis o la verdadera yo, llena de dudas y emociones encontradas?
Un mensaje de texto interrumpe mis pensamientos. Es de José Luis.
"Apresúrate, Altagracia. Todos están esperando. Y recuerda: sonríe como si no te importara nada."
Ruedo los ojos. Es tan típico de él dar órdenes, como si todo fuera un juego de ajedrez donde cada movimiento ya está calculado. Pero esto no es solo su partida; yo también tengo un papel que jugar.
Finalmente, me decido por el vestido rojo. Es intocable, y esta noche, necesito esa barrera. Me lo pongo lentamente, cuidando cada detalle. Los pendientes de diamantes, el brazalete que José Luis me regaló para mantener las apariencias, y un toque de perfume que mezcla suavidad y fuerza.
Cuando termino, me miro en el espejo y, por un instante, no me reconozco. La mujer que me devuelve la mirada parece lista para conquistar el mundo, pero yo sé la verdad. Bajo esa fachada, las emociones luchan por salir a la superficie.
Tomo mi clutch y me dirijo a la puerta. Justo cuando estoy a punto de salir, siento un escalofrío recorrerme. ¿Y si todo esto se desmorona esta noche? ¿Y si alguien descubre que nuestro compromiso no es más que una fachada?
Sacudo la cabeza, alejando esos pensamientos. No puedo permitirme dudar ahora. Camino hacia la limusina que me espera afuera, el sonido de mis tacones resonando en el mármol como un recordatorio de cada paso que he dado hasta este momento.
El chofer abre la puerta, y mientras me acomodo en el asiento, mi teléfono vibra de nuevo. Esta vez, es un mensaje de Thrigve:
"Espero verte brillar esta noche, Doña Altagracia. Estoy ansioso por nuestra pequeña charla después del anuncio."
Mi estómago se revuelve. ¿Qué querrá Thrigve? ¿Será solo una conversación casual o está planeando algo? Sus intenciones siempre han sido difíciles de leer, pero esta noche no puedo dejar que me saque de balance.
La limusina avanza, y las luces de la ciudad empiezan a iluminar el interior. Me miro en el reflejo de la ventana y ensayo una sonrisa. Una sonrisa que pueda engañar a cualquiera, incluso a mí misma. Porque esta noche, más que nunca, debo convertirme en la mujer que todos esperan que sea.
El espectáculo está a punto de comenzar, y yo no pienso permitir que nadie me robe el control.
Regresamos donde sera el evento
Camina con una elegancia natural que siempre logra captar la atención de todos en la habitación. Su vestido rojo, ajustado en los lugares correctos y adornado con un brillo sutil, la hace ver como si hubiera nacido para ocupar el centro del escenario. Pero lo que realmente me impacta es su expresión: segura, casi desafiante, como si supiera exactamente el efecto que tiene sobre la multitud.
La sala se llena de flashes mientras avanza, saludando a algunos con una leve inclinación de cabeza. Finalmente, sus ojos se encuentran con los míos, y por un momento, siento que el tiempo se detiene. No sé si lo hace a propósito, pero hay algo en su mirada que me desarma.
Ah, ahí está mi prometida - digo en voz alta, rompiendo el momento y devolviendo mi atención a Thrigve - ¿Ves? Siempre a tiempo para robarse el espectáculo.
Ella llega hasta nosotros, y antes de que pueda decir algo, Thrigve se adelanta con su sonrisa de tiburón.
Doña Altagracia, siempre un placer verla - dice, inclinándose para besar su mano.
Thrigve, igualmente - responde ella con una sonrisa que no llega a sus ojos.
Por un momento, los tres nos quedamos en un incómodo equilibrio, cada uno jugando su propio juego. Finalmente, Thrigve rompe el silencio.
Bueno, muchachos, la prensa los espera. Y créanme, están hambrientos de detalles.