Capitulo 45

103 13 0
                                        

José Luis me sujetó del brazo con fuerza, sus ojos oscuros llenos de una furia contenida que apenas podía controlar.

Suéltame, José Luis - exigí, intentando zafarme. Pero él no me soltó. Todo lo contrario. Su agarre se hizo más firme, acercándome a su cuerpo hasta que nuestras miradas quedaron a escasos centímetros.

Tú te vienes conmigo, Altagracia - su voz era baja, grave, una mezcla peligrosa de deseo y enojo -  No pienso dejarte sola ni un segundo, no después de la forma en que estuviste con ese imbécil.

Lo observé en silencio, notando cómo su respiración se agitaba al recordarlo. El simple hecho de imaginarme riendo con Thrigve parecía encenderlo aún más. En el fondo, una parte de mí se deleitaba con su reacción. Pero otra parte... una parte más profunda y peligrosa... empezaba a sentir que estaba jugando con fuego.

¿De verdad estás tan inseguro de mí, José Luis? - lo desafié, alzando una ceja - ¿O es de ti mismo?

Sus ojos se entrecerraron, sus labios se curvaron en una sonrisa peligrosa - No se trata de inseguridad, Altagracia. Se trata de dejar en claro a quién perteneces.

Ese comentario me hizo arder de rabia. ¿Pertenecer? ¿A él? Jamás - No soy tu posesión, José Luis - le espeté, clavando mis ojos en los suyos - Y si crees que puedes controlarme solo porque llevas un anillo en el dedo... estás muy equivocado.

Un silencio tenso cayó entre nosotros. La brisa de la noche sopló a nuestro alrededor, pero ni siquiera eso logró enfriar el fuego que crepitaba en el aire. Finalmente, José Luis me soltó, como si el contacto físico quemara.

Sube al avión - ordenó, su voz cortante - Ahora.

¿Y si no quiero? - digo desafiante 

Él se quedó inmóvil por un momento, evaluándome, como si realmente estuviera considerando la posibilidad de que desobedeciera. Pero yo también sabía jugar este juego. Y sabía que él no iba a dejarme escapar tan fácilmente - Entonces te cargaré hasta allí si es necesario.

Quise responderle, desafiarlo de nuevo, pero algo en su mirada me hizo dudar. No era solo enojo... había algo más. ¿Miedo? ¿Desesperación? ¿Celos?

Sin decir nada más, me di la vuelta y comencé a caminar hacia el avión. Podía sentir su mirada clavada en mi espalda, podía sentir la tensión que no nos dejaría en paz durante toda la luna de miel.

Justo cuando estaba por subir las escaleras, me detuve y giré ligeramente el rostro hacia él.

Si quieres seguir jugando este juego, José Luis... más vale que estés preparado para perder - lo dejé allí, inmóvil y en silencio, antes de desaparecer en el interior del avión. Pero incluso mientras me alejaba, podía sentir su presencia siguiéndome, persiguiéndome, amenazando con consumirlo todo

Me tiene sin cuidado las amenazas de Altagracia ella no sabe lo que le espera a mi lado, sin embargo es una mujer deseable y como no teniéndooslo la figura que tiene, la miro mientras ella toma asiento y me siento justo enfrente de ella; estaba apunto de decir algo cuando la azafata me trae mi computador

Buenas noches señores Navarrete - logre mirar como Altagracia rodaba sus ojos - Aquí le dejo su computadora como pidió, ¿quiere algo de tomar? o ¿algo de comer?

Traeme un whisky por favor y los audífonos también por favor, que necesito trabajar - digo mientras abro la computadora 

En seguida señor -  se da la media vuelta a traer lo que le pedí 

Ah esta no me dijo que si necesitaba algo yo - digo moleta y José Luis suelta una risita - Se puede saber de que te ríes - me molesta mas su burla 

Mja, de nada Altagracia - en eso llega la azafata de nuevo 

Aqui tiene, ¿necesita algo más? - se dirige solo al moreno 

No gracias Jazmín - se da la media vuelta y yo miro su trasero 

Una vez más la azafata se va sin decirme nada y esta vez Navarrete la mira - Carajo - me levanto de mi silla y voy por algo de tomar 

Altagracia que haces - la tomo del brazo deteniendola 

Ire por algo de tomar ya que esta no me ofreció nada a mi - me jalo pero me vuelve a detener - Suéltame 

Ya vamos a despegar ahora se lo pido yo, pero siéntate - digo volviéndola a sentar y llamo a la azafata - Puedes traerle algo a mi mujer - miro a Altagracia - ¿Que quieres?

Primero que me mires Jazmín - digo en forma retórica - Segundo, que no estoy pintada y que no viene solo "mi esposo" - resaltando las ultimas 2 palabras - Ahora si, podrías traerme una copa de vino tinto - la azafata asiente y va por ella 

No era necesario hablarle a si - dice el moreno 

Claro como le has estado coqueteando y a ti no te ignoran - digo en un tono molesto - A pero claro no haya sido Thrigve conmigo por que el señor se molesta - eso le calo al moreno 

El trayecto a nuestro destino fue muy callado, ya ninguno de los dos dijo una sola palabra y Altagracia tomo una siesta hasta que aterrizaron 

Verla así dormida parece que no rompe ni un solo plato pero despierta y enojada, preferible así dormidita - Cariño - la muevo un poco y nada, solo se remueve y descubrió parte de su pierna lo cual decido molestarla un poco - Altagracia - la vuelvo a mover pero ahora agarrándola de la pierna y subiendo poco a poco - Ya llegamos - justo cuando iba a llegar a su glúteo ella despierta 

¿Que haces? - intento sentarme pero me detiene tomando con fuerza mi pierna 

Tranquila solo quería despertarte por que ya llegamos - miro sus senos y muerdo mis labios 

Veo como me mira y tomo la cobija para cubrirme - Bueno vamos - dice agitada 

Vamos - la ayudo a pararse 

Zona de riesgoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora