La ceremonia transcurre en un silencio incómodo para mí, roto solo por las palabras del juez y el ruido de las cámaras. Cada flash que estalla a mi alrededor parece sellar una pieza más de mi destino. Cuando finalmente coloca el anillo en mi dedo, siento que mi mano quema. Este pequeño aro de oro no es un símbolo de amor, sino de poder, control y dominación.
Navarrete sonríe para las cámaras, el hombre encantador que quiere proyectar al mundo. Pero yo sé quién es realmente. Su control no es eterno, y en algún momento, encontraré la manera de quitarle esta victoria que tanto anhela.
Cuando el juez finalmente nos declara marido y mujer, un aplauso lleno el pequeño salón. Mi sonrisa es tan falsa como las palabras de los reporteros que comienzan a felicitarnos.
Con Navarrete
El momento que he esperado finalmente llega. Altagracia es oficialmente mía, y el mundo será testigo de esta unión. Los flashes iluminan su rostro, esa mezcla perfecta de belleza y fuerza que me obsesionó desde el primer momento.
Le doy un beso breve pero firme frente a todos, asegurándome de que las cámaras lo capturen. Su cuerpo está tenso, pero no me importa. Todo esto es parte del proceso, de mi plan.
Sonríe, querida - le susurro al oído mientras la sostengo de la cintura - Hoy somos el centro del mundo.
Ella me lanza una mirada helada, pero su sonrisa no desaparece. Esa mujer sabe cómo jugar su papel.
Con Altagracia
El beso me toma por sorpresa, pero no permito que mi máscara se quiebre. Aprendí hace mucho que la mejor manera de derrotar a un enemigo es estudiarlo desde adentro, y eso es lo que haré.
Cuando salimos del registro civil, una limusina negra nos espera para llevarnos de regreso a su casa, mi nueva prisión. Mientras camino hacia el auto, mi mente está en constante movimiento. Necesito aliados, necesito un plan.
Genaro abre la puerta, y mientras me acomodo en el asiento junto a Navarrete, mis pensamientos se detienen en él. Tal vez pueda ser la clave. Leal a Navarrete, sí, pero no ciego. He visto la duda en sus ojos, la incomodidad en sus gestos.
El trayecto es silencioso. Navarrete está revisando su teléfono, ignorándome como si ya hubiera ganado. Pero esto no ha terminado. Apenas está comenzando.
Con Navarrete
De regreso en casa, organizo una pequeña recepción para unos cuantos socios y aliados cercanos. No es necesario algo grande, solo un evento íntimo para celebrar y mostrar mi control.
Altagracia luce radiante, incluso con esa frialdad que no logra ocultar del todo. La observo mientras conversa con algunos invitados, su sonrisa encantadora, pero sus ojos calculadores. Me intriga esa dualidad suya, y por un momento, me pregunto si realmente podrá adaptarse a esta vida.
Sin embargo, no tengo tiempo para dudas. Todo marcha según lo planeado, y ahora más que nunca, debo mantener el control.
Con Altagracia
La recepción es un espectáculo más, otro escenario donde Navarrete muestra su poder. Me muevo entre los invitados, cada palabra, cada gesto, calculado. Estoy buscando algo, cualquier grieta en su mundo perfecto.
Finalmente, me encuentro a solas con Genaro en un rincón del salón.
Genaro - digo en un tono bajo, casi un susurro - ¿Alguna vez te has preguntado si lo que estás haciendo es lo correcto?
Su mirada se endurece, pero no responde de inmediato.
Mi trabajo no es cuestionar, señora - dice finalmente, pero hay algo en su tono que me dice que no está tan seguro como parece.
Asiento y me aparto, pero una pequeña sonrisa se forma en mis labios. Tal vez no esté tan solo como Navarrete cree.
La noche avanza lentamente, cada minuto estirándose como una tortura. Los invitados charlan, ríen y brindan, pero yo no estoy ahí realmente. Estoy atrapada en mi cabeza, buscando los hilos sueltos en este tejido perfecto que Navarrete ha construido.
Genaro me observa desde la distancia. Su postura rígida no deja espacio para dudas: está siempre alerta. Pero ese leve titubeo en nuestra breve conversación me da esperanza. No necesito un aliado leal, solo uno útil.
Navarrete se acerca con su copa en mano, su mirada fija en mí como un halcón sobre su presa.
Te ves hermosa, querida. Todos lo notan - dice mientras rodea mi cintura con un brazo firme, como si quisiera recordarme que ahora soy suya.
¿Hermosa o atrapada? - le respondo con una sonrisa que no llega a mis ojos.
Él ríe, un sonido bajo y cargado de suficiencia - Ambas cosas pueden ser ciertas. Pero recuerda, Altagracia, no hay jaula que no puedas aprender a disfrutar... si dejas de resistirte.
Sus palabras me hierven la sangre, pero no reacciono. En su juego, mostrar debilidad es perder.
Con Navarrete
La tensión en los ojos de Altagracia es palpable, y por alguna razón, me deleita. Esa lucha interna suya es parte de lo que la hace tan fascinante. No es como las demás, dócil y complaciente. Ella es una llama, una que he jurado mantener bajo control.
Cuando se aparta de mí para hablar con otro invitado, no puedo evitar seguirla con la mirada. ¿Qué estará planeando? Porque sé que está planeando algo. Esa mujer nunca se rinde, y aunque debería preocuparme, no lo hace. Me gusta tener un desafío.
Genaro se acerca y me habla en un tono bajo - Patrón, todo está saliendo según lo previsto. La prensa ya ha comenzado a publicar sobre el matrimonio.
Asiento, complacido - Bien. Que se aseguren de recalcar lo conveniente que es esta unión. Altagracia no es solo mi esposa; es una pieza clave en este ajedrez.
Con Altagracia
Cuando la recepción termina y los invitados comienzan a irse, siento un extraño alivio. Menos ojos sobre mí significa más espacio para pensar. Sin embargo, el peso de la noche no desaparece cuando Navarrete me toma de la mano y me conduce escaleras arriba hacia nuestra habitación.
El lujo de la casa me resulta opresivo, como si las paredes doradas se cerraran alrededor de mí. Dentro de la habitación, me detengo en el centro mientras él cierra la puerta tras de sí.
Hoy ha sido un día largo - digo, con un tono neutral mientras comienzo a quitarme los pendientes - Tal vez debería descansar.
Navarrete me observa en silencio por un momento antes de acercarse.
- Descansar, sí. Pero no olvides que este matrimonio no es solo para mostrar, Altagracia.
Su insinuación me hace contener el aliento, pero no puedo permitirle que vea mi miedo. Lo miro directamente a los ojos.
- Espero que no estés esperando que me entregue a ti como una esposa complaciente. Porque eso nunca seré.
Él sonríe, esa sonrisa fría que tanto detesto.
- No espero que seas complaciente, Altagracia. Pero recuerda, cuanto más luches, más difícil será todo para ti.
Se aparta finalmente, dándome la espalda y sirviéndose un trago en el bar de la habitación. Por ahora, parece satisfecho con su victoria simbólica.
Mientras él bebe, mi mente trabaja. Si Navarrete cree que me tiene atrapada, es porque aún no ha descubierto de lo que soy capaz.
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Zona de riesgo
RomansaWedding será publicada de nuevo por la que la escribió pronto. Así que tendremos nueva historia pero esta también será de Altagracia y Navarrete tengan paciencia no tengo idea de como fluirá la historia pero espero les guste No se ataquen por favor...
