La lluvia seguía cayendo cuando José Luis regresó a la ciudad.
Sus pasos retumbaban en el mármol de la constructora. Cada paso era una decisión tomada. En el ascensor, no revisó su celular, no pensó en lo que vendría después. Solo repitió una y otra vez en su mente las palabras de Altagracia: "Son dos".
Al llegar al último piso, Eleonora ya lo esperaba. Estaba sentada en su antigua silla ejecutiva, cruzando las piernas, con una copa en la mano.
¿Sabes? - dijo sin mirarlo - Siempre pensé que si regresaba, tú ibas a agradecerme por estar viva. En cambio... me miras como si fuera un fantasma que deseas enterrar de nuevo.
José Luis cerró la puerta con fuerza. La miró, ya sin rastro de ternura - Estoy aquí para dejar las cosas claras. No pienso seguir jugando este juego tuyo, Eleonora.
Ella se levantó, caminando hacia él como si nada la tocara - ¿Te enteraste entonces?
—Sí. Me lo dijo ella. Altagracia. Está embarazada. Vamos a tener dos hijos.
La copa en la mano de Eleonora tembló un segundo. Apenas un milímetro. Pero suficiente para que José Luis lo notara - Qué conveniente. - Su tono era ácido, venenoso - Justo cuando más la necesitas... ¡pum! Un milagro en el vientre.
¡No te atrevas a hablar así! - gritó él - Tú desapareciste. Te enterramos. Lloramos por ti. ¿Y para qué? ¿Para volver como un demonio a destruir lo que yo reconstruí?
¡Lo reconstruiste con ella! - rugió Eleonora, rompiendo por fin su máscara - Esa mujer me robó todo. Mi lugar, mi vida, tu apellido. ¡No pienso quedarme viendo cómo también me roba a mis hijos que nunca tuve!
José Luis retrocedió. Sus palabras eran más reveladoras que cualquier otra prueba - Entonces esto no es por amor, ni siquiera por justicia. Es envidia. Dolor. Venganza.
¡Sí! - gritó ella, con lágrimas contenidas - ¡Sí, maldita sea! ¿Eso querías oír? Me arrancaron de este mundo como si yo fuera descartable. Y tú... ni una lápida me pusiste.
Porque estaba demasiado ocupado llorando por ti - respondió él, con la voz quebrada - Pero eso se acabó. Quiero que lo sepas hoy: Voy a proteger a Altagracia y a nuestros hijos con mi vida. No me importa lo que hagas. No me importa lo que digas. Esta guerra la perdiste el día que volviste de entre los muertos con el corazón podrido.
Eleonora se quedó en silencio. Ya no sonreía. Ya no actuaba. Solo era una mujer rota, atrapada en una guerra que solo ella había declarado.
José Luis salió de la oficina sin mirar atrás.
Desde su escritorio, Tania bajó la mirada en cuanto lo vio salir. Su jefe, por primera vez en años, no era un empresario... era un padre. Un hombre dispuesto a arder por los suyos.
Y ahora, el fuego había comenzado.
La suite estaba sumida en penumbra.
Eleonora caminaba descalza sobre el mármol, con una bata de seda negra que flotaba tras ella como un velo de luto mal enterrado. En la mesa, el expediente clínico de Altagracia - robado por Esteban - descansaba abierto como un secreto recién desenterrado.
Dos - susurró - Está esperando dos.
Se sentó lentamente frente al espejo y comenzó a cepillarse el cabello con una calma escalofriante. Cada movimiento era medido. Calculado. Como si estuviera preparándose para una ejecución... y no precisamente la suya.
Esteban apareció en la puerta, serio, con el celular en la mano - Las cámaras ocultas ya no sirven. Matamoros cambió todos los accesos.
¿Y eso te preocupa? - preguntó sin mirarlo.
—Me preocupa que te estás obsesionando, Eleonora. No se puede controlar todo.
Ella soltó una pequeña risa - Claro que sí se puede. Solo hay que saber por dónde sangra el enemigo.
Se puso de pie, caminando hasta el ventanal que daba a la ciudad - José Luis no me odia. Aún no. Aún hay una grieta por donde puedo entrar. Pero ella... - frunció el ceño - Ella me lo quitó todo. Mi apellido. Mi historia. Mis años. Y ahora... va a tener lo único que yo no pude mantener: sus hijos.
Esteban la observó en silencio. Lo que ella decía no era solo venganza. Era dolor. Era hambre vieja - ¿Qué planeas hacer?
—Quiero que se filtre la noticia del embarazo. No a José Luis. A la prensa. Quiero que se hable de ella, que la señalen, que cuestionen el escándalo. Un embarazo oculto, una desaparición repentina, una empresaria casada con un hombre que quizás... aún lo esté conmigo.
—¿Y si eso no la hace salir?
—La va a hacer salir. Porque Altagracia no soporta el silencio. Ella necesita controlar la narrativa. Y cuando lo haga, cuando se muestre públicamente con ese vientre en alto, yo voy a estar allí... y voy a hacerla caer.
—¿Cómo?
—Tengo una carta bajo la manga. Y un testigo que puede voltear todo.
—¿Quién?
Ella lo miró, sonriendo como una serpiente - Una mujer que estuvo en la clínica conmigo. Una enfermera que me debe un favor desde hace años... y que sabe muy bien cómo hacer parecer una mentira lo que en realidad es verdad.
El hombre la mira confundido - ¿Quien es ella?
Romelia Vega, una de las amantes que también tubo mi marido - dice tomando su copa de una y riendo sola
Ahora su hombre de confianza duda de la capacidad mental que tiene ella ahora, al parecer todo se le estaba saliendo de las manos, precia que ya no tenia sentido lo que estaba haciendo
Esteban cerró la puerta tras de sí, pero no dio un solo paso. Se quedó ahí, en el umbral, observando a Eleonora alzar su copa como si estuviera brindando con los fantasmas - Romelia Vega... - repitió él, aún incrédulo - ¿Estás hablando en serio? ¿Vas a meter a una amante tuya en esto?
No era mía - corrigió ella con una sonrisa amarga - Era de él. Y eso la hace perfecta.
No estás pensando con claridad - sentenció Esteban - Todo esto... ya no es un plan. Es una cruzada personal. Te estás arrastrando al abismo y quieres arrastrarnos contigo.
Eleonora lo miró desde la penumbra. Sus ojos no eran los de una mujer en control. Eran los de una bestia herida, con hambre de redención en la forma más venenosa - Entonces vete - le dijo con una calma escalofriante - Si tienes miedo... si dudas... si no entiendes lo que es perderlo todo por amor... lárgate. Pero si te quedas, hazlo sabiendo que no hay vuelta atrás.
Esteban apretó los puños, pero no se movió. Porque lo sabía: había cruzado la línea con ella hace mucho. Y ahora, estaba atrapado.
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Zona de riesgo
RomanceWedding será publicada de nuevo por la que la escribió pronto. Así que tendremos nueva historia pero esta también será de Altagracia y Navarrete tengan paciencia no tengo idea de como fluirá la historia pero espero les guste No se ataquen por favor...
