Capitulo 40

105 13 0
                                        

La mañana siguiente nos encuentra de regreso en la empresa. He preferido que la actividad en la oficina sirva como telón para nuestra reciente unión. Mostrar que seguimos adelante con los negocios es la mejor manera de acallar cualquier rumor.

Altagracia camina a mi lado, impecable como siempre. Su mirada fría y distante me recuerda que esta alianza aún está lejos de ser lo que planeé. Pero no me preocupa; tengo paciencia.

Mientras reviso unos documentos en mi oficina, Genaro anuncia la llegada de uno de los socios, Thrigve el petrolero, un hombre cuya astucia siempre he despreciado, pero cuya insistencia a veces puede ser problemática.

Que pase - digo sin levantar la mirada de los papeles frente a mí.

Altagracia está sentada enfrente mío, aparentemente absorta en su teléfono, pero sé que escucha cada palabra.

Thrigve entra con paso firme, su expresión neutral, pero sus ojos reflejan algo más: conocimiento. Me levanto para estrecharle la mano, pero él la ignora, tomando asiento directamente a lado de mi mujer.

Navarrete - dice con un tono que no deja lugar a dudas - Tenemos que hablar, y no será una conversación agradable.

Me siento de nuevo, mi mirada fija en la suya - Adelante. Aunque no sé de qué podrías quejarte; nuestros negocios están mejor que nunca y eso que solo es el comienzo.

Thrigve ríe, pero es una risa amarga - Eso, querido amigo, depende de a quién le preguntes. Algunos pensarían que tus métodos son... ¿cómo decirlo? Peligrosos.

Me tenso apenas un instante, pero lo suficiente para saber que él lo nota - ¿De qué hablas, Thrigve? - pregunto con voz calmada, aunque por dentro mi mente ya está evaluando cada posible escenario.

- Hablas de matrimonio, de negocios, de control, pero lo que realmente me interesa es lo que pasó con ese policía.

Con Altagracia

La mención del policía me toma por sorpresa, pero mi expresión no cambia. Años de mantener la compostura en situaciones difíciles me han preparado para esto. Sin embargo, mis pensamientos están enredados. ¿Como se entero? ¿Qué hizo para averiguarlo?

Navarrete, en cambio, parece haber esperado este ataque. Su postura es relajada, su sonrisa calculada - Tendrás que ser más claro, Thrigve. No sé de qué hablas.

Thrigve se inclina hacia adelante, sus ojos brillando con una mezcla de desafío y triunfo - Sabes exactamente de qué hablo. El oficial que vino al evento donde anunciaban su matrimonio. Todos creen que simplemente desapareció, pero algunos de nosotros sabemos que tu mano está detrás de eso. Y ahora, con este matrimonio, solo intentas cubrir tus huellas.

Un silencio cargado llena la habitación. Miro a Navarrete de reojo, esperando su reacción. Pero él no se inmuta.

Con Navarrete

Mi sonrisa no vacila. Thrigve cree que puede intimidarme, pero no tiene idea de con quién está tratando. Me inclino hacia atrás, cruzando las manos frente a mí - Thrigve, esos son acusaciones muy serias. ¿Tienes pruebas o solo estás repitiendo rumores?

Él se echa hacia atrás, una sonrisa lenta formándose en su rostro - Aún no, pero eso no significa que no las pueda conseguir. Y cuando las tenga, no será solo tu imperio lo que caerá; será toda tu vida.

Me inclino hacia adelante, asegurándome de que mi voz sea baja, pero firme - Te aconsejo que tengas cuidado con las acusaciones que haces. Las personas que cruzan ciertas líneas suelen encontrarse con finales inesperados.

El aire en la habitación se vuelve pesado, pero Thrigve no retrocede - Considera esto un aviso, Navarrete. No confío en tus juegos. Este matrimonio no engaña a nadie.

Se levanta y se marcha, dejando tras de sí una tensión palpable.

Con Altagracia

Cuando Thrigve se va, mi mente sigue trabajando - ¿Como demonios se entero de eso? - pregunto finalmente, mi voz tranquila pero llena de intención.

Navarrete me mira, sus ojos evaluándome como siempre -No lo se. Pero eso ya no importa. Lo que importa es que Thrigve necesita aprender a quedarse en su lugar - No respondo. Pero dentro de mí, sé que Thrigve podría ser el aliado que he estado buscando - Nos casaremos mañana mismo por la iglesia y necesito que el este presente, encárgate de eso Altagracia al parecer ese hombre le interesas mucho y se que te hará caso

El descaro de Navarrete no deja de sorprenderme. Me da una orden como si yo fuera una pieza más de su tablero, pero lo que no entiende es que cada vez que intenta usarme, le doy la vuelta a su estrategia.

¿Quieres que lo invite personalmente? - pregunto, fingiendo desinterés mientras me levanto del sillón.

Exacto - responde con una sonrisa cargada de suficiencia - Hazlo ver como un gesto de cortesía. Que piense que queremos mantener la paz entre socios.

Asiento lentamente, ocultando mi verdadera intención. Si Thrigve sabe algo sobre ese policía, tengo que sacárselo. Este puede ser el principio del fin para Navarrete, y Thrigve, aunque astuto, podría ser una herramienta en mi propia estrategia.

Salgo del despacho sin decir más, sintiendo la mirada de Navarrete clavada en mi espalda.

Zona de riesgoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora