Vincent y Hailey, son engañados por sus respectivas parejas, juntos, y en cumpleaños numero 30 de ella, todo se descubre, la traición y la humillación hacen que ellos terminan apoyándose uno al otro, pero ellos dos han tenido una historia antes, una...
Lloro al ver a mi hermana, nos se como hizo Vinc para traer a Jazmín, estoy consiente que el no su persona favorita, siempre pensó que era un cobarde, no lo odiaba por estar conmigo o pensar yo era demasiado para mi, como lo hizo mi padre en su momento, si no por no tener suficiente valor para quedarse, ella no lo entendió como yo tampoco lo hice cuando decidió terminar con lo nuestro.
Vinc nunca me dejó, porque el tiempo separados siempre estuvo presente, en momentos difíciles como el de ahora.
Jazmín me abraza con fuerza.
—Juro que lo mataré — dice cuando se aparta y limpia mis lágrimas —No se que paso pero se que no es nada bueno si estas aquí escondiéndose.
No se si tengo el valor de decirle lo que pasa, no se como empezar cuando por años he preferido callarme las inconformidades que han nacido de los malos tratos que he recibido de parte de Brandon, jamás me levanto la mano para golpearme, pero habían palabras muy dolorosas que me tocaba escuchar, del hombre que una vez me dijo que me protegerá, no era justo, pero no quería aceptar que en realidad el hombre que estaba a mi lado, el que había elegido no era el que pensé.
había fracasado y odiaba la idea de estar sola, no cuando tenia un niña que amaba a su padre, pero no me amaba a mi porque alguien que te ama no te lastima, nunca lo haría.
—Te quiero Hailey — me dice Jazmín sosteniendo mis rostros con sus manos, la tibieza de su mirada hace que las lágrimas corran por mis mejillas —eres mi hermana, pero necesitas quererte tu y colocarte en primer lugar, se que sufres y se que no es desde ahora, pero tu debes tomar sola esa decisión, yo solo puedo apoyarte, pero luego de esto decides volver ahí, donde te lastimaron, se te será más difícil salir después.
Por un segundo nos miramos en silencio, se lo que me estaba diciendo mi hermana, si no es capaz de tomar la decisión ahora, no solo luego será difícil si no que podría llegar a perderme.
No quiero perderme, quiero pensar que mi vida sería mejor.
**********
Llegar a la casa acompañado de policías definitivamente no era la imagen que quería que mi hija viera, Brandon se sorprendió malinterpreto todo.
—Hailey cariño ¿Dónde estabas? ¿Qué paso? —trato de acercarme a mi pero uno de los oficiales se interpuso entre Brandon y yo, el rostro de mi esposo cambió, estaba confundido en verdad. —¿Le sucede algo a mi esposa?
El oficial que venía detrás de mí se adelantó.
—La señora viene a recoger algunas cosas, la custodiamos para proteger su integridad — Brando queda con su rostro desencajado y cuando el agente me señala la escalera, él camina junto a mi alejando a Brandon.
—Que... pero... que... —yo pongo mi mano en el pasamano de la escalera y mi corazón casi se sale de mi boca al escuchar el grito de mi hija.
—Mami! —ella corre y me abraza al momento que yo también lo hago y eso me rompe en dos, lloro y ella se asunta.
—¿Estás bien mami, papi te hizo algo otra vez? —El comentario de Milley hace que todos nos sorprendemos.
—Cariño, yo...
—Señor, manténgase alejado mientras estemos aquí —la advertencia del agente hace que Brandon explote.
—¿Qué esta mierda Hailey? —me reclama con cólera en su mirada.
No digo nada solo veo hacia el policía cerca de mi.
—Suba —me ordena y lo hago.
Me llevo a Milly conmigo aunque Brandon se queda vociferando y amenazando mientras mi corazón no deja de golpear mi pecho haciéndome sentir el dolor del miedo que consume mi cuerpo, no soy fuerte, la valentía la perdí hace mucho cuando me di cuenta que no era nada, solo la señora de alguien, lo admito, necesito serlo ahora, necesito ser valiente, por mi y por mi hija, porque el hombre que juró curarme no lo ha hecho, para nada bien, las lágrimas salen de mi y Millie se da cuenta.
—Mami no llores —dice y lo único que logro hacer es limpiar mi rostro con el dorso de mi brazo y tratar de sonreír, con la vista nublada mientras me inclino y la tomo en mis brazos, ella me rodea con sus brazos y piernas y se aferra a mi o yo a ella, siento que le estoy fallando, que no pude aguantar lo suficiente y por segundo en mi cabeza cruza la idea de intentarlo, una vez más, pero abajo parece que la policía le toca lidiar con Brando y ahí me doy cuenta que nada cambiara, que todo se pondrá peor si no me marcho, tal cual dijo mi hermana.
... después será más difícil salir.
Me llenó de migas de valor y busco con desesperación una bolsa de viaje.
—Ayuda a mami a recoger la ropa —le pido a mi hija que hace lo mismo que yo, y empiezo a vaciar el closet que he compartido con Brandon desde que nos mudamos a la casa.
Con cada prenda siento más ganas de dejar este lugar, no ser feliz es una de las razones que más me hace llenar con rapidez, de cosas que solo compre con mi dinero, nada de lo que él insistió en darme, nada de los lujos de los cuales se llenaba la boca diciendo que me daba, nada de cremas costosa, prendas de joyería, solo quería lo que me hacía sentir quien es yo en realidad, quien era la Hailey que se perdió al ponerse ese anillo de compromiso de un diamante que dejaba a todos sorprendidos.
Millie y yo fuimos hasta su habitación, y llenamos de sus cosas, una maleta, pero no podíamos llevar tanto como ella quería, y me costó convencerla de dejarla. Cuando por fin bajé las escaleras, Brandon no estaba dentro de la casa, uno de los oficiales lo había sacado de la casa, supongo, para calmarlo, mientras yo recoja mis cosas. mientras otro esperaba en lo más bajo de la escalera.
me miró y acennti cuando con su mirada hizo la pregunta ¿Lista?
Cuando salimos, estaba Brandon, no muy feliz, su entrecejo arrugado, sus brazos cruzados, sus hombros tensos me decían todo.
Está realmente furioso.
—Mi hija no se irá a ningún lado contigo —fue lo único que dijo al verme salir.—No te dejaré a Millie —le conteste con la voz temblando, y fue suficiente, se movió rápido, tomó a la niña, el policía quiso detenerlo sin lastimar a nuestra hija, que en ese momento comenzó a gritar y llorar por mí, a él no le importo.—No te la dejare ella es mi —dijo con esa autoridad, el agente sabía que por el bien de Millie no podíamos comenzar una disputa en medio del jardín.—No podemos hacer nada —dijo y eso me destrozó, quiero volver atrás, no podía irme y dejar a mi hija con él, no era justo.—Esto no es una pirita te vas vete, pero Millie no se irá —dijo Brandon y el policía me miraban y luego a él.—¿No hay problemas? —me preguntó uno de ellos y tenía ganas de gritar que si había un gran problema, yo quería a mi hija, la amaba y sabía que a mi lado estaría mejor, segura.—No puedo dejarla —suplique y el miro a su compañero—Su denuncia no decía nada sobre la niña, los servicios sociales se encargaran, pero debe buscar a un abogado —y me descompuse ahí mismo.—No puedo dejarla —repetí con dolor, mientras Millie lloraba y Brando entraba a la casa para callar sus llantos, sentía miedo, no podían hacer eso, no dejarla con él.—Por favor, oblíguenlo a que me deje a mi hija —suplique mientras sostenía con mis puños el uniforme de uno de los policías, pero no podían hacer nada.—¡Cálmese! —me pidió quitándome las manos de encima de el sin lastimarme —es preferible que hable esto con un abogado
Fue lo único que no pude entender.
Ellos podían protegerme a mí, pero no podían proteger a mi hija.
Sentí miedo de perderla para siempre, no sabia como seria estar sin Millie, entonces entendí que me había equivocado, que esto había sido un error.
Entonces note que al cruzar la calle, estaban un par de ojos que me observaban, por un momento sentí vergüenza, por otros segundo quería correr hacia él, por un milímetro de segundo mi mundo se paralizo y me llevó hasta ese momento cuando toda mi vida cambio.
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