Son las nueve de la mañana y tuve que levantarme corriendo para ir al baño a devolver por tercera vez en esta semana y como siempre Ignacio se levanta conmigo y me acompaña para que no me pase nada, me sostiene el pelo mientras estoy agachada en el inodoro, luego me acaricia la espalda tranquilizandome.
Me como una pastilla para no dar ese sabor horrible y nos quedamos recostados hasta que pasa una hora y se escuchan gritos.
- llegó mi padre- susurra Ignacio confonfirmando mi hipótesis- por lo que hay que poner buena cara y aguantar todo- dice como si estuviera acostumbrado.
Nos levantamos de forma automática y nos disponemos a cambiarnos, en eso alguien golpea la puerta, nos miramos alarmados y nos quedamos en silencio.
- soy yo- la voz de Sandra se escucha y por alguna razon nos tranquilizamos. Ignacio abre la puerta y espera a que hable- ya se que van a ir los dos por lo que ella tiene que vestirse acorde con los ideales de tu padre- dice sin inflexion- asique aqui está tu ropa, hija- susurra esta palabra, la miro con bronca y arranco la bolsa de su mano cerrando la puerta de un golpe.
- empezamos bien para ser que son las diez de la mañana- dice bromeando Ignacio, muerdo un labio intentando no reir. Miro la bolsa, es ropa que no me gusta para nada.
Una vez me visto Ignacio se me queda mirando como estatua y su boca abierta, me acerco a él y le junto las mandíbulas.
- vas a tragar moscas- le susurro y sonrío.
- e...estas... sin palabras- dice cuando puede reaccionar- menos mal que no tienes panza sino no podías lucir ese vestido ajustado que te queda de maravilla- dice abrazandome de la cintura
- gracias - digo- y tu estas hecho un bombón - digo y nos besamos.
Once y media y estamos bajando la escalera caracol hasta llegar al comedor, nunca vi la casa y de verdad es enorme. Es tétrica, triste y fría, paredes blancas y sin cuadros ni nada que lo adorne. La mesa está puesta con mantel caro y todas las vasijas finas. Hay mucamas, y empleadas por todos lados que van y vienen.
- señorita, deme su chaqueta- me pide muy tímidamente una sirvienta vestida con una minifalda y un top todo gris. Este hombre me repugna, usa mujeres jóvenes para su placer. Ahora que lo pienso todas las que trabajan aqui son jóvenes, no pasan los veinticinco. Miro a Ignacio buscando alguna explicacion de algun tipo.
- ni yo lo entiendo- dice captando mi mirada.
Miro de nuevo a la chica que me habló, sigue esperando que le de lo que me pidió.
- muchacha, no tienes porque tratarme de usted, tenemos casi la misma edad- digo en un intento de que nadie me vea- haga de cuenta que puso mi chaqueta en el respaldo de la silla,yo lo hago- digo para que se vaya y no sufra por hacer algo que no le gusta, ella asiente con la cabeza y se va a tranco apurado.
- te luciste- me susurra Ignacio. Sonrio.
- ¿que estamos esperando parados al lado de la mesa?- pregunto.
- a que vengan sus amigos- dice serio.
En ese momento llaman a la puerta.
- Gustavo, abre la puerta- grita una voz grave y fuerte, sus amigos han llegado. El susodicho practicamente corre y abre la puerta.
- eh, Fran, al fin llegas,¿ y tus hijos?- pregunta mirando hacia afuera
- aqui estamos señor- responde uno, por la voz tiene mi edad y lo peor es que esa voz me suena conocida, miro a Ignacio alarmada y él tiene mi expresión.
- hola Romeo, hola pequeñin- saluda Gustavo.
- no puede ser- susurramos al mismo tiempo.- yo me encargo de que no hable- me susurra Ignacio.
- Ignacio, saluda- dice su padre.
- bienvenidos- dice estrechando su mano con los dos grandes, con el hermanito lo mira y asiente con la cabeza.
- y ella es...- se detiene al no saber.
- mi novia- termina por su padre Ignacio.
- ¿tu novia?- pregunta Romeo con un deje de burla- a ti te conozco.
- claro, recien nos vemos- digo tranquila sobrándolo y haciendo una sonrisa totalmente falsa.
- es muy graciosa la novia de mi hijo- dice Gustavo con un deje de reprobación.
- se nota- dice con los dientes apretados Romeo.
- sientense, por favor-interrumpe la tension Sandra. Todos le hacemos caso y en silencio nos sentamos. En eso aparece una de las chicas que sirven la comida y entre los tres hombres que están ahi le agarran el trasero de forma muy bruta y lujuriosa, cosa que me pone los pelos de punta.
- oye, bebé, podrías venir un día, te haré disfrutar- dice el viejo de Fran a la chica.
- primero conmigo, que soy mas joven- reclama Romeo mirandola de forma lasciva, eso me da asco pero no me puedo quedar callada, intento moverme pero una mano me lo impide apretando fuerte mi rodilla. Miro a Ignacio que mira la escena con cara de relugnancia total. Miro de nuevo, entre los dos la estan toqueteando toda, ella no tiene cara ni de felicidad ni de placer ni de nada solo ganas de morir, por su expresion. Esa expresion de desamparada me da tristeza, e impotencia, nadie les para el carro. Reapiro tratando de calmarme. Pero no puedo, la injusticia y el abuso es tan grande que no me puedo detener. Me levanto golpeando la servilleta en la mesa provocando que todo se queden en silencio mirándome espectantes.
- ¡basta!- les grito furiosa, siento mi cara transformada- ¡es una chica, no una cosa!- vuelvo a gritar fuera de mi- no es un juguete sexual para que ustedes, machos, se entretengan por un rato, ella tambien tiene sentimientos- digo mirandolos con odio.
- ella es mi empleada por lo que es de mi propiedad- exclama Gustavo- Ignacio, si no quieres que todo acabe mal, calla a tu novia- dice, en su mirada hay odio tambien.
- ¡ella no es de su propiedad! - grito exacerbada.
- a ti no te incumbe nada de lo mío- me enfrenta.
- es verdad, pero ella es tan digna como usted, como su mujer, como todos a ser bien tratada y que no se falte el respeto a su persona- digo calmada, es imposible razonar con este hombre pero por lo menos voy a intentar algo.
- como te atreves a hablarme asi- ruge. Se levanta e intenta darme una bofetada pero una mano la detiene, mi madre biológica.
- es una niña, no te molestes- dice intentando calmar la situacion.
- no te atrevas, a levantar una mano contra ella- lo enfrenta Ignacio.
- aqui se hace lo que yo quiero- dice con tono autoritario- tu te vas de aqui, estas fuera- le dice a la muchacha, que tiene ganas de llorar y se va de la casa temblando.
- pero... ella no tiene hogar, no tiene donde ir- exclama sorprendida Sandra .
- pues para que aprendan las consecuencias de lo que es tratarme así- dice y se va de allí.
- ¡nos vamos!- grita Fran, minutos despues se escucha el ruido de la puerta al cerrarse.
- ya se que me odias, pero esto lo voy a sufrir yo sola, vayanse, huyan, a donde sea, pero no se queden aqui- nos susurra Sandra. Asentimos y nos dirigimos a la habitacion. Luego agarramos nuestras cosas y nos largamos de allí.
Una vez fuera el llama a Mario.
- primito- le dice Ignacio- ¿podemos quedarnos en tu casa? luego te explico- añade. Corta y hace otra llamada- Leo, no, no le pasa nada, si esta al lado mío- dice rodeando los ojos.- ay, escucha, dile a mis cuñaditos que no vayan a la casa de siempre, los venimos a buscar- dice y corta. Me mira y me arrastra hasta el auto.
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Sobrevivir
RomanceSoy Isabel, pero todos me llaman Izzy. Soy rubia, alta y muy flaca. Pareciera que lo tengo todo pero no es asi,no tengo absolutamente nada, ni dinero tengo. Vivo casi en la calle si no fuera porque mi madre sacrifica su vida para dejarnos una casa...
