CAPITULO TREINTA Y OCHO

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(punto de vista de Ignacio)

Tanteo la cama pero está vacía, ni rastros de Izzy. Frunzo el ceño pero luego me pongo a pensar que tal vez se fue a caminar sola y sin avisar como siempre hace. Me levanto y me estiro.
Ya en la cocina de mi primo los dos me preguntan por Izzy y me encojo de hombros como respuesta. No le doy mucha importancia.
Pasan tres horas y comienzo a asustarme. Me extraña, ella vuelve para la hora de comer. Son las doce y media y aún no ha vuelto. 》Y si le pasó algo? ¿o se desmayó en medio de la calle? ¿o decidió irse?. Estoy dando vueltas en la cocina, camino de un lado a otro enfrente de mi hermana y mi primo. Tengo el ceño fruncido y las manos en las caderas.
- ya cálmate, me vas a marear- me dice Nicole. Me paro y la miro serio.
- no me puedo calmar, nose donde está mi mujer, es raro que desaparezca así- digo haciendo aspamientos con los brazos mientras hecho humo por las orejas.
- ya va a regresar- dice mientras vuelve su atencion al celular.
Mi primo tiene la mirada perdida. Una sospecha se me cruza por la cabeza, tomo del brazo a Mario y le obligo a acompañarme. Sin hablar manejo el auto de Mario hasta el hospital donde está la madre de Izzy. - ¿a donde vamos?- pregunta por fin una vez entramos al hospital.
- tu sígueme, tengo una pequeña sospecha de que pudo haber pasado-y corro hasta el segundo piso, me se de memoria el recorrido. Llegamos a la puerta, antes de abrirla enfrento a mi primo.
- tu eres médico, ¿podrías distinguir a alguien  que está en coma por ADR o por otra causa?- pregunto serio.
- claro que si- dice seguro.
- muy bien- digo. Abro la puerta y lo hago entrar- es la madre de Izzy- le susurro a media voz. Mario me mira pero no dice nada, se acerca a ella, mira las paredes y se detiene en un punto.
- no puede ser cierto- susurra, me mira y levanta una ceja, frunzo el ceño y me cruzo de brazos. - hay una cámara.- me dice señalando un punto en la pared.
- ¿que? ¿como? pero aqui no se puede tener cámaras- digo anonadado mirando el punto en la pared.
- si, pero lo es- afirma convencido.
- ¿y tu como lo sabes?- pregunto esceptico.
- tengo una vida tambien- se queja. Le levanto una ceja evitando reirme en este momento crítico.
- ya, ¿puedes saber la diferencia?- pregunto apurándolo. Rueda los ojos y vuelve a acercarse a Marta. Luego de un rato allí se dirige como una bala a un cajón y extrae una jeringa, no pierdo detalle de lo que hace.
- cierra la puerta con llave- me ordena. Como no tengo llave la trabo con una silla. Vuelvo mi atencion a Mario. Saca un poco de sangre y la analiza a la luz de la lámpara.
- si, drogada con ADR- dice como si hubiese sacado la lotería.- pero no entiendo, ¿porque? y ¿quien?- pregunta.
- tu tío, alias mi padre- digo sin humor.- lo mismo que pasó con mamá- digo recordando ese momento- luego de que le exigiera a mi padre que me criara y se hiciera responsable cayó en coma sin sentido alguno, luego descubrí que había sido envenenada y como nunca le dieron el antídoto terminó muriendo- digo nostálgico, recordando todo lo que viví en esos momentos, con la presion de Rodrigo encima y mi hermana.
- mira esto- me llama Mario, una mano la tiene semicerrada en un puño, como si alguien la hubiese abierto.- es reciente- termina mientras analiza sin tocar.
- ¡Izzy!- exclamamos al mismo tiempo.- me cierra todo- exclamo haciendo una palmada.- ella encontró un papel, y como hay una cámara esperaron el momento oportuno para atraparla. Lo que no entiendo es ¿porque a ella?- pregunto retóricamente.
- y eso fue hoy- dice terminando con todo nuestro análisis de la situacion.
- mis niños- exclamo derepente acordandome que ella está embarazada.- que no le hagan nada, por favor, me muero- digo como si pudieran oirme.
- la encontraremos- intenta reconfortarme- eso dalo por hecho.- me guiña un ojo.
Salimos del hospital, tomo el celular, con las manos temblando marco a Leo.
- ¿Nacho? ¿que sucede?- pregunta un tanto alerta. Respiro antes de contestar.
- no contestes, solo escucha,- me apresuro a hablar- se han llevado a Izzy, trae a todos al hospital- digo y corto. Miro el celular como si de allí pudiera salir Leo a matarme.
Luego de una media hora llegan todos en banda.
- ¿que pasó?- preguntan al mismo tiempo Rodrigo y Leo. Ambos estan preocupados y con el ceño fruncido. El que habla es Mario.
- se la llevaron Gustavo y su gente- dice con asco. Se forma un silencio aterrador. Yo miro el suelo evitando mirar a nadie menos al hermano de Izzy. Estoy haciendo fuerza para no llorar delante de todos. Con la única que pude ser yo mismo es con Izzy, pude liberarme, llorar, reir, enojarme, protegerla y ahora ella está en peligro por mi culpa. Tengo ganas de golpearme la cabeza contra una pared o poder regresar el tiempo.
- la encontraremos, ella es fuerte- esa vocecita tan parecida a la de mi amada me hace sonreir y mirarlo ladeando la cabeza.
- lo siento Pedro- susurro, la voz no me sale.
- no es tu culpa- me susurra. Esas palabras en algun sentido me reconfortan. Le sonrío.
- ¿alguno sabe donde la podrían haber llevado?- trona la voz furiosa de Leo.
- yo si- dice Nicole, ganandose unas cuantas miradas de incertidumbre.- en el foso o mejor conocido como el centro de reunion de narcotraficantes.- dice con deje de sarcasmo en la voz- que siento decirles pero como bueno traficantes que son tienen la máxima seguridad y estan en un lugar donde nadie se espera que estén-dice haciendose la misteriosa.
- dilo ya- digo frustrado.
- pues, estan bajo la ciudad- dice sonriendo con cinismo.
- ¿y tu como sabes todo esto y estas tan tranquila?- pregunto suspicaz.
- no importa, lo que importa es que se como llegar- dice sin inflexion. Dice eso y se da media vuelta dirigiendose al auto.
- seria bueno que me dejaras conducir mi auto- le susurro al padre de Izzy temiendo una regañina o simplemente una mirada de odio, lo que menos me esperé es que reaccionara como lo hizo. Me tendió las llaves de mi auto y se dirigió sin hablarme ni mirarme con mi hermana. Me quedo estático mirandolo irse. Alguien me palmea la espalda.
- ya se le pasará, es su hija, entiendelo- y como siempre mi amigo diciendo las palabras justas en el momento justo. Hago una mueca y me dirijo a mi auto que mágicamente está alli. Conmigo vienen Rodrigo, Mario y Pedro. El resto se va con Nicole.

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