De un beso se pasa a otro beso, cada ves es mas intenso hasta que sin darme cuenta estoy junto a la persona que amo teniendo el mejor momento de mi vida. Es un momento donde puedo olvidar mis problemas, mis miedos, todo, quedando solamente el amor.
Ahora estamos ahora Ignacio y yo, recostados mirando el techo mientras recuperamos la respiracion de un momento tan caluroso e intimo.
- el mejor momento de mi vida- susurra luego de un tiempo Ignacio.
- y el mio- digo girando quedando de costado sobre un brazo. Las sábanas nos cubren. Él se gira enfrentándome y abrazándome por la cintura.
- te amo- susurra contra mi boca antes de besarme de nuevo.
- yo tambien- digo una vez terminamos de besarnos para poder respirar.- tengo sueño- digo bostezando.
- en una hora te llamo- me avisa levantandose.
- vale- digo medio somniolienta, me desparramo por su cama durmiendome al instante.
Una voz me despierta, pero como no tengo ganas de levantarme la ignoro. La voz persiste, sigo ignorándola. Me hace cosquillas, sonrío pero no abro los ojos.
- ya despierta- me mueve Ignacio- estas despierta- insiste- no finjas- continúa. Vale, no me deja dormir. Me giro violentamente quedando de frente a él.
- ¿que?- pregunto en un intento de estar enojada.
- feliz cumple- dice quedando sobre mi pero sin tocarme un pelo- te preparé el desayuno- dice sonriéndome. No puedo enojarme con él, es tan tierno.
- gracias, levantate al menos que pretendas que coma así- digo señalando con la mirada mi postura. Y sin previo aviso toma mis manos enviándome hacia adelante sentándome en el borde de la cama. Me besa rápido antes de separarse y mostrarme mi desayuno. Consiste en un vaso de jugo, un vaso de leche caliente y unas tostadas con manteca y dulce. Mi panza cruje, me devoro el desayuno mientras mi cabeza vuelve a funcionar y a formular preguntas.
- tu como... - dejo la pregunta inconclusa por la sorpresa- como sabías de mi cumple?- pregunto señalandolo mientras él ríe.
- Rodrigo me lo dijo- dice encongiendose de hombros.
- traidor- susurro. No me gusta ser el centro de atención y eso él lo sabe perfectamente.
- no, el solo es un buen amigo que ayuda a que el novio de su hermana no quede mal- dice sensillamente. Hago media sonrisa. - tenemos que hacer algo- dice provocando que me atragante con la tostada.
- estoy comenzando a creer que te falla la cabeza- digo seria con los brazos cruzados- no pienso hacer nada para mi cumpleaños- frunzo el ceño. No estoy acostumbrada a ser el centro de atencion en nada, no voy a cambiar eso ahora.
- vale, necesitaré refuerzos- susurra para él, con el pequeño error que lo escuché.
Sale de la habitacion en completo silencio dejandome con la bandeja vacía. Le levanto una ceja a la bandeja.
- ¿que voy a hacer ahora?- le pregunto a la azulada bandeja- eh, dime bandejita, ¿que voy a hacer?- pregunto.- porque no quiero hacer nada para mi cumpleaños, quiero que sea un día normal, en familia, nada especial, tu me entiendes, ¿no? - sigo mirando a la bandeja como si me pudiera contestar- encima le hablo a una bandeja, ¿que esta mal conmigo?- pregunto ahora a la pared.
Unos golpes en la puerta me sacan de mi monologo de locura. No contesto, si fuera Ignacio pasaría sin tocar. Los golpes se repiten, sin suaves, casi tímidos.
- Ignacio, estas?- pregunta, es una voz de mujer, se me hace familiar, como un vago recuerdo de algo olvidadizo.- Ignacio, abreme, por favor- vuelve a hablar. Esta vez gira el picaporte y empuja un poco, al ver que cede abre la puerta encontrandome cara a cara con una mujer.
- lo siento, pensé que estaba Ignacio. ¿Tu quien eres?- pregunta vacilante.
- y-yo... soy la novia- digo con voz apenas audible. Esa mujer da miedo, su piel blanca, amoratada. Tiene la vista perdida, como si viviera una pesadilla. Sus ojos son celestes cielo, como los mios, tiene mi postura cuando está nerviosa o alterada. Su mirada se me hace conocida, pero cuando quiero recordar se me olvida.
- ¿puedo preguntar quien es usted?- pregunto registrando todo movimiento.
- alguien que se arrepiente de lo que hizo una vez hace doce años- dice con voz triste y melancólica- y soy la madrastra de Ignacio, Sandra Collin- dice y se va. Sandra Collin, ese nombre me suena. Lo averiguaré.
Casi al mismo tiempo que ella se va, Ignacio entra con dos sombras a sus espaldas.
- niños, salgan - digo escondiendo mis pensamientos. - venga- apuro. Ellos salen y corren a abrazarme tirándome contra la cama.- ¿donde está Annabelle?- pregunto.
- se quedó con Lucía- Pedro habla.
- ¡Feliz cumpleaños!- me grita en el oído Marcos. Hago una mueca pero río.
- chicos, tienen que ayudarme- se agacha a su altura.- mi novia no quiere hacer nada para su cumpleaños- les informa.
- ella nunca quizo hacer nada para su cumpleños- reafirma Pedro.- es muy cabezota, no la vas a convencer. - dice como si nada. Ese es mi hermano, tomá Ignacio.
- no me estan ayudando- los mira serio.- ¿les gustaría ir a jugar en alguna plaza?- pregunta levantandole una ceja. Los chicos aplauden felices.
- ¿enserio? ¿una plaza?- pregunto mirando a Ignacio- ¿así convences a los niños?- vuelvo a preguntar cruzandome de brazos y elevando una ceja acusadoramente.
- si, ya que tu no quieres hacer nada, nosotros nos la pasaremos bien por ti- dice como si fuera la lógica mas genial jamás escuchada.
- te odio- digo entrecerrando los ojos. - me compadezco de tus hijos, si tienes- digo aparentando decir cualquier cosa normal.
- buen trabajo- chocan los puños los tres.- Izzy, mis hijos van a ser tan geniales como mi mujer- termina llendose con mis hermanos vaya a saber uno donde. - te esperamos abajo, apúrate- me ordena. Respiro hondo para no caer en su jueguito de celos y peleas porque no ando con mucho humor.
Una vez calmada me cambio de ropa y bajo al comedor, adivinando que es allí donde tengo que ir.
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Sobrevivir
RomanceSoy Isabel, pero todos me llaman Izzy. Soy rubia, alta y muy flaca. Pareciera que lo tengo todo pero no es asi,no tengo absolutamente nada, ni dinero tengo. Vivo casi en la calle si no fuera porque mi madre sacrifica su vida para dejarnos una casa...