Capítulo 7.

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La guardia de Seguridad Samanta Finegan acompañó a Jocelyn a través del salón de visitas, se quedó junto a ella hasta que se sentase y la dejó sola con su antiguo abogado, Jonathan Burke, al lado opuesto de la mesa plástica.

- Dentro de poco cesará la hora de visitas, dijo la gruesa y un tanto áspera voz de Finegan antes de irse, o mejor dicho, antes de alejarse, ya que permaneció esperando al otro extremo hablando con su compañero, uno de los guardias de allí a quien Jocelyn había visto en previas ocasiones y no le inspiraba ninguna confianza.

- ¿Qué hace aquí? - Jocelyn consiguió preguntarle a Jonathan.

- No es exactamente el saludo que esperaba.

- Lo siento, no quería ser grosera, - de verdad no quería serlo, pero Jonathan Burke era la última persona a quien esperaba, no había vuelto a comunicarse con ella en un tiempo. - es solo que no esperaba recibir visitas hoy.

- ¿Cuánto tiempo llevas sin ver a nadie?

- Varias semanas, no sé cuántas... deje de llevar la cuenta.

Jonathan bajó la vista y guardó silencio al oír eso.

- ¿Para qué viniste? - le preguntó Jocelyn desesperada por romper el silencio.

Este dejó soltar un largo suspiro antes de responder:

- Estuve pensando en todo este caso.

- El caso ya está cerrado.

- Lo sé pero a diferencia de todos ellos yo no creo que estés loca.

- ¿Me crees? - Estaba pasmada, lo único que todo el mundo había hecho fue tacharla de demente o de mentirosa, incluso ambas, la obligaron a hacerse exámenes psiquiátricos que no fueron suficiente para declararla inocente y enviarla a rehabilitación en lugar de a la cárcel.

- No, no lo sé. No puedo creer en eso, debería de pensar que estás loca pero no pienso así, - lucía realmente cansado, como si llevara tiempo sin dormir - no sé en qué creer, no pudo creer en historias de fantasmas, en objetos inanimados que se mueven y con vida propia, ni siquiera soy religioso ¿Cómo puedo creer en demonios?

- Nunca mentí. - su voz era apenas audible, la presión de su pecho no le permitía decir nada más. La esperanza de que alguien le creyera y estuviera a su lado había vuelto a evaporarse.

- ¿Qué pasó esa noche? Sé que no mataste a Lucía, dime lo que de verdad pasó?

- Siempre he dicho la verdad.

- ¿Enserio crees que fue eso lo que pasó?

- Sé que fue eso lo que pasó, tu no estuviste allí, yo si lo estuve. Si no vas a creerme entonces ¿Para qué estás aquí?

- Estoy aquí porque quiero creerte. - "Tendría que verlo para creerme" Jocelyn pensó decepcionada sin atreverse a decírselo. - También tenía que informarte de algo.

- ¿De qué? -Formuló su pregunta asustada de otra cosa que haya salido mal.

- Tú casa, tus padres hicieron todo lo que pudieron para poder quedarse con todo y cuidarlo por ti pero el gobierno no quiso hacerse cargo de ninguna documentación ni pagar el envío de tus cosas a Charlotte, hice todo lo que pude para hallar alguna laguna legal pero no hubo ninguna. Todas tus cosas fueron subastadas ayer y se iniciaron los trámites para dar la casa al banco, por ahora está clausurada, siento decirte todo esto, no quería decírtelo antes pensando que tal vez lo podría solucionar.

- ¿Lo subastaron todo? - pensó en dónde podría estar su baúl ahora.

- Quedó menos de la mitad, harán otra subasta el jueves de la próxima semana para terminar con todo.

- Jonathan necesito que hagas algo por mí, - estaba comenzando a desesperarse - ¿Sabes en dónde tienen todas mis cosas?

- En un almacén junto al Westend Boulevar. ¿Por qué?

- ¿Crees poder entrar allí a buscar algo?

- Por supuesto, tengo entrada abierta por ser parte del proceso legal. ¿Qué necesitas que busque?

- Un baúl, necesito que lo encuentres y me traigas todo lo que hay dentro.

- ¿Cómo es el baúl?

- Debería de ser el único allí pero de madera de cedro tallada, no demasiado grande y tiene una cerradura de metal plateado.

- Tendré que buscarlo, te avisaré si ya ha sido subastado.

- ¿Cuándo irás a por él? - preguntó esperando que fuera más temprano que tarde.

- Volveré mañana a primera hora a Greensboro, será lo primero que haga apenas me instale en casa.

- Por favor, llámame aquí si lo consigues. - el alivio de que tal vez se pudiera solucionar consiguió calmarla lo suficiente.

- Por supuesto, pero ¿Qué es exactamente que es tan importante? - preguntó Jonathan con curiosidad pero dispuesto a hacer esa pequeña cosa por ella.

- No es nada importante, solo no quiero que nadie más lo tenga. - fue lo único que respondió.

No tuvieron más tiempo a solas porque la en ese momento a oficial Finegan comenzó a avanzar hacia ellos.

- Creo que se acabó la charla Joss.

- Muy bien, lo siento señor Burke pero me temo que debe irse, ha finalizado la hora de visitas.

- No hay problema, gracias oficial. - volviéndose a Jocelyn dijo: Nos mantendremos en contacto.

Se dio la vuelta y se dirigió a la puerta, segundos después desapareció.

- Tú ven conmigo, debo llevarte de nuevo a tu celda.

Juntas se encaminaron hasta su pabellón y volvió a dejarla allí dentro.

-Creí que no recibías visitas. - le dijo Cassandra Pike, su aparentemente ahora inseparable compañera.

- No lo hacía. - le respondió.

Akop. [COMPLETA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora