16

30 2 0
                                        

Transcurrieron unas cuantas horas después del encuentro con Dominic hasta que por fin Alejo reaccionó. Sentí un alivio increíble al abrazarlo, verlo a los ojos y pensar que tenia una nueva oportunidad de poder decirle que lo amaba. Como efectos secundarios de la belladona la sed era insaciable, tuvimos que salir de caza para reponer todas nuestras energías.

--¡Hasta que por fin llegan!--. Exclamó Nikki apenas sintió nuestra presencia.

--¿Por qué la prisa?--. Inquirí extrañada.

--Miren lo que encontré--. Dijo entregándonos un periódico.

--¿Qué es esto?--. Preguntó Ale.

--Lean la portada--.

"Desaparición de dos jóvenes conmociona a familias en Nògrád".

--Sus padres los están buscando, ya han informado a la policía de todas las cercanías--.

--Mira es mi madre--. Dije señalando una imagen donde estaba mostrando una fotografía mía.

--Pero nosotros no podemos volver, aún no estamos listos--. Susurró Alejo. 

--No lograran alcanzar mayor control si no se enfrentan a su mayor prueba--. Dijo Nikki cruzándose de brazos.

--¿Sugieres que volvamos?--. Pregunté atónita.

--¿Tienes una mejor idea? Si ustedes no aparecen, la policía no desistirá en buscarlos--. Contestó Nik.

--Tengo miedo--. Respondí.

--No tienes por que Karlotha, eres el ser mas poderoso sobre la faz de la tierra. Nada podrá detenerte solo si te lo propones--.

--Nikki tiene razon Katha, ya no hay mas a que temer ni si quiera a Dominic--. Agregó Alejo.

Engalanada por las palabras de mis amigos tomé una bocanada de aire, exhalé y sentí el quiebre de la barrera entre el humanismo y el vampirismo. Liberación mental es como pudiera definirse, por lo que Ale y yo ideamos un plan para volver a Hungría. Seria temporal pues aun Dominic representaba una amenaza ya no para mi sino para mi familia, debía protegerlos a toda costa. Estábamos consientes que también corríamos un gran riesgo al acercarnos a ellos pero seria la única forma de darles la paz que más necesitaban.

--¿Están seguros de lo que hacen?--. Inquirió Esther con tono de preocupación.

--Sí, partiremos por la mañana--. Contestó Ale.

--Muy bien, ustedes no duermen pero yo sí hasta mañana--. Dijo Est entre bostezos subiendo las escaleras hacia su habitación.

--Descansa hermanita--. Replicó Nikki.

--La forma en la que la miras, el cómo cuidas de ella evidencia que realmente la amas--. Susurré.

--¿Soy tan obvio?--. Preguntó arqueando una ceja.

--Sí--. Contestó Alejo.

--¿Cómo eran ellos?--.

--¿A qué te refieres?--. Inquirió Nik.

--Tu familia--. Respondí temerosa a su reacción, sé que ese tema era extremadamente delicado para el.

--¡Katha!--. Exclamó Alejo llamándome la atención.

--Disculpa en serio Nikki, sé que eso no me incumbe--. Musité muy apenada por mi intromisión.

--Vivíamos en Prahova un distrito que queda al sur de Rumanía. Éramos mi madre Sasha, mi padre Ivan y mis hermanos Josh, Katrina, Esther. Papá era contador en una muy importante empresa del país, mi mamá era Diseñadora Gráfica ambos trabajaban mucho pero fueron buenos padres, siempre sentí que teníamos su atención y dedicación. Por otro lado mi hermano Josh era el mayor, estudiaba Ingeniería Química en una de las mejores universidades. En cuanto a Katrina se podía definir como una mujer muy estirada a la que le gustaban las cosas caras y lujosas, de todos era la menos humilde. Le seguía Esther quien era una niña muy divertida y dulce que le gustaban muchísimo las bromas--. Relató Nikki.

Cualquiera que escuchara a Nik hablar de su familia podía pensar que era perfecta pero eso es una utopía. La perfección es algo subjetivo, depende del cristal con el que se le mire.

--Parecían muy unidos--. Dijo Alejo.

--Pese a nuestros altos y bajos así era, antes de que me convirtieran--. Susurró tomando un sorbo de Whisky.

Un silencio prolongado entre nosotros, podía percibirse la tensión en el ambiente.

--Una noche mi familia debía asistir a un evento donde mi padre seria reconocido como uno de los mejores contadores de toda Rumanía. Yo decidí quedarme en casa porque no me sentía bien además tenia que cuidar de Esther. Me encontraba en mi habitación leyendo cuando escuché cosas moverse en la sala . Bajé, di una vuelta por todos los alrededores pero no había nada así que volví a subir y justo cuando iba llegando a la puerta vi a un chico parado viéndome--

--Que susto pasaste me imagino--. Interrumpí.

--Pues claro quien no se asustaría con un extraño en su casa, la peor parte fue cuando sentí el mordisco. No tuve tiempo ni para un simple grito, por lo que Esther ignoraba totalmente ll que ocurría. Perdí la conciencia y cuando desperté estaba en lo que parecía propiedad de ese vampiro, como no estaba maniatado ni amordazado pues logré salir de allí y regresé a mi casa. Apenas estaba saliendo el sol, ya sentía como me quemaba. Cuando entré estaban mis papás esperándome en la sala, al parecer habían recién llegaban del dichoso evento. Ellos me preguntaron que a dónde había ido,que había pasado en la casa y yo sólo les respondí que no recordaba nada pero ellos no me creyeron y mi padre me golpeó en la cara así que también lo golpeé y lo lastimé fue en ese momento donde comencé a sentir todo diferente perdí el control y lo mordí cuando mi madre y mis hermanos salieron a ver el escándalo se espantaron pero no les dio tiempo de huir y terminé matándolos también, la única quien se salvó fue Esther porque justo cuando yo iba llegando a casa ella iba de salida para el colegio.

Después que reaccioné me di cuenta del desastre que había hecho.



Inmortalidad Maldita IHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora