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Nikkita se fue al hotel y yo seguí a casa, estaba ansiosa de lo que Jeremy tenia preparado. Esa sensación de mariposas volvió de nuevo a mi. Estaba a pocos pasos de la casa cuando inevitablemente comencé a oír ciertas respiraciones fuera de tono.

Me paré en seco en el jardín y afiné mas mi audición y en efecto dichos gemidos provenían de alguna de las habitaciones de la casa, así que no dudé en entrar rápidamente a ver que era lo que pasaba. Subí y escuché a una mujer con una voz familiar decir:

- Ohh si papi.. Da.dame mas.

- ¿Te gusta así?.

- Siii, mas rápido ¡Jeremy!.

Escuchar eso me fue partiendo mi corazón en mil pedazos, sólo quería abrir la puerta para confirmar lo que mi mente se negaba a creer. Abrí la puerta de la habitación y encontré una escena que jamás pensé que vería.

- Shanodee. Dijo Jer tragando hondo sorprendido.

Ver a Jeremy follar a Samantha en la que se supone que era nuestra cama era la peor traición que pudiera una mujer sufrir. Me quedé en silencio atónita de ver aquello, mis lágrimas no tardaron en salir.

- Sha..Shan es esto no es lo.. lo que crees. Titubeó Samantha.

Todas aquellas emociones negativas invadieron mi cuerpo, pasé un minuto en shock hasta que poco a poco fui reaccionando y me llene de odio, dolor y decepción.

- En la noche de bodas. Dije muy dolida.

- Shanodee de verdad ¡perdoname!. Dijo Jer poniéndose de pie acercándose a mi.

- ¡Ni se te ocurra dar un paso mas!. Exclamé hecha una furia.

- Shan.. Te juro que esto. Dijo Samantha.

- Callate Samantha, CALLATE!!. Grité con todas mis fuerzas.

Pensé rápidamente en que podía hacer. Lo que me hizo Jeremy no tenia perdón de nadie. Me tomé un segundo y busqué mis dos bolsos y comencé a empacar las cosas mías y las de Amelía, todo lo necesario para huir de aquí con lo único que ahora me importaba.. Mi hija.

- ¿Qué estás haciendo?. Preguntó Jeremy con lágrimas.

No respondí. Empaqué la mayoría de las cosas de la niña comida, pañales, ropa, juguetes, de todo lo que pudiera hacer feliz a mi pequeña y luego empaqué mi ropa, cosas importantes y mi dinero.. El resto lo dejé.

- No, no Shanodee por favor no me hagas esto. Rogó Jer llorando vistiéndose lo mas rápido que podía.

Con mi habilidad me desplazaba por toda la habitación evitando que Jeremy me tocara.

- ¡Shanodee! ¡Esto fue un error!. Dijo Samantha quien también se estaba vistiendo.

- Confíe en ti Samantha ¡¡YO!! te di una nueva oportunidad de vivir, te creí cuando me dijiste que cambiarias pero NOO ¿Qué terminaste haciendo? REVOLCANDOTE con Jeremy. Dije casi a punto de colapsar de la enorme rabia que sentía.

Terminé de meter todo en el bolso, saqué a Amelía de su cuna y bajé hasta la puerta.

- Mi vida por amor de Dios no lo hagas. Volvió a rogar Jer casi arrastrándose a mis pies.

Abrase a la bebé contra mi pecho y me voltie sólo para decirle algo que no podía callar.

- ¡Jamás te lo perdonaré!.

Y huí, me fui con Amelía corriendo a máxima capacidad me desvíe de cualquier camino que Jeremy pudiera tomar para encontrarme, no quería saber nada de él ni de Samantha. Lo único que a lo lejos escuchaba mientras corría era Jeremy pidiéndome perdón. Me fui por una autopista que conectaba varias ciudades de Eslovaquia, no conocía a nadie pero era mejor así pasar por desapercibida era lo que quería. Busqué un motel donde poder quedarnos hasta que amaneciera para luego en la mañana seguir alejándome del hombre que destrozó mi corazón.

¿Era eso lo que Jeremy tenia preparado para mi?. Me decía a mis adentros.

En el motel amamanté a mi hija y la dormí después me metí al baño a tomar una ducha con agua bien helada para desahogar todo ese dolor que sentía. El recordar esa imagen de Samantha sobre Jeremy con su pene dento de ella me producía asco. Me quedé horas de horas llorando en el baño, dejé que mi parte más débil se apoderara de mi.

Inmortalidad Maldita IHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora