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Aún seguía en el baño cuando la niña comenzó a llorar, sabia que tenia hambre así que me armé de fuerzas y cerré el grifo de la ducha me sequé busqué una muda de ropa y me la puse. Amelía estaba acostada en todo el centro de la cama rodeada de los bolsos y almohadas para que no corriera peligro mientras me bañaba.

Me senté a la orilla de la cama y la cargué para darle su tetero, mientras ella tranquilamente comía mi celular empezó a sonar. Me acerqué a la cómoda que había en la habitación y tomé el celular para ver quien era.

Nikki decía la pantalla. Suspiré profundo y contesté.

- * silencio*

- ¿Shan?, soy yo Nikki. Dijo preocupado.

- * silencio*

- Shan responde por favor. Suplicó

- Hola Nikkita. Dije tratando de hacerme la fuerte pero era inevitable llorar.

- ¿Dónde están? ¿Están bien?.

- ¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué haz llamado?. Pregunté cortante.

- Shanodee emm.. Yo.. Yo pues la verdad te he llamado porque Jeremy me llamó llorando diciendo que te habías ido de la casa con la bebita. Tartamudeó.

- ¿Por qué te fuiste?. Preguntó.

- ¿Es que ese cabrón no tiene las bolas de decir el porque me fui?. Pregunté molesta.

- ¿Qué es lo que pasó? Él no me ha dicho nada. Dijo tratando de calmarme.

- ¡Que te lo diga él!. Repliqué colgando.

No se que me enfurecía mas el que Jeremy fuese poco hombre y no le dijese lo que realmente pasó o el que Nikki crea que soy estúpida. Amelía terminó de comer y me puse a jugar con ella con sus juguetes preferidos verla reír hacia que todo ese dolor desapareciera por un momento, era increíble que esa pequeña alma inocente proviniera de una unión entre un vampiro violador y de una humana que luego se convirtió en vampiresa.

Eran alrededor de las ocho AM cuando alguien tocó la puerta, por un segundo me asusté pensaba que era Nikkita o peor que fuera Jeremy pero al no percibir ningún olor que me indicara que fuera un vampiro decidí abrir.

- Buenos días señorita Yorkshire. Dijo una mujer muy sonriente con un enorme ramo de rosas de todos los colores.

- Emm si ¿qué desea?. Pregunté confundida.

- Este es un detalle que le envía el señor Seeks. Dijo entregándome aquello.

- Pero yo no quiero nada que venga del señor Seeks. Dije devolviéndoselo.

- Él me dijo que si usted no lo aceptaba me mataría. Dijo nerviosa.

- ¡Está bien!. Dije sin mas remedio.

- Que tenga buen día. Dijo retirándose.

Cerré la puerta y me asomé a la ventana y ahí vi a Jeremy quien estaba entrando al motel.

- Mierda ¡Me encontró!. Dije recogiendo todo a loco y tirando el ramo al suelo.

Salimos de la habitación, ya podía percibir el olor de Jeremy que se acercaba cada vez más. No era seguro salir por las puertas principales así que me metí por las escaleras de emergencia estaba a nueve pisos de llegar al lobby pero llegaría hasta el nivel de los sótanos. Parecía que estaba huyendo de un narcotraficante.

Llegué al sotano tres pero no veía ningún lugar seguro para Amelía para poder escapar pero Jer me alcanzó.

- Shanodee!!. Gritó con ojos aguados.

- ¿Qué estás haciendo aquí?. Pregunté mientras ideaba un plan.

- Por favor amor dejame explicarte.

- ¡No quiero oírte!. Vociferé.

- No quise, te lo juro no se por que lo hice. Dijo llorando.

- En la noche de bodas me fuiste ¡INFIEL! Con una perra que lo que debí fue matarla la noche cuándo la encontré. Dije viendo que la única salida era por donde mismo había entrado.

- Ella está arrepentida, creeme se siente destrozada por haberse metido en nuestra relación. Dijo.

- ¡No le creo! me dijo que quería cambiar que quería dejar de ser una prostituta y además le advertí que no se te acercara. Pensaba que eras sólo mio pero no fue así. ¡Adiós!. Dije escabulléndome.

Parece que Jeremy se había quedado estático porque no me seguió y eso me dió chance de salir por la compuerta de los desechos, al salir inmediatamente los rayos del sol comenzaron a quemarme. Se me había olvidado tomar algo de orquídea negra antes de huir de la casa de Nikki.

Inmortalidad Maldita IHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora