Capítulo 29

365 23 0
                                        

Me levanto temprano, en realidad me levantan, resulta que algunos de los mas antiguos de la manada han decidido que venir a despertarnos a las 6 de la mañana era una buena idea, aunque creo que se lo pensarán dos veces antes de volver a esas horas a obligarnos a levantarnos y a hacerles caso, les e dejado muy claro que es mi casa, que estoy embarazada y que no me gusta que me levanten.

Después de aclarar toda eso, he vuelto a la cama, son las 9 que me despierto, es extraño que no haya escuchado a mi pequeña llorar, el embarazo hace que mi rutina se vaya.

Me levanto y me preparo para la dichosa reunión con los ancianos. Decido ponerme un conjunto mas serio, para que se vea que me importan estas cosas.

Una vez arreglada, decido que es hora de reunirnos con los antiguos para averiguar qué es lo que les ha traído de buena mañana a mi casa a molestar

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Una vez arreglada, decido que es hora de reunirnos con los antiguos para averiguar qué es lo que les ha traído de buena mañana a mi casa a molestar.

Con Luca nos montamos en el coche y ponemos rumbo a las oficinas donde se reúnen en la manada. Allí nos reunimos con Nathan y Marie que nos acompañan.

Cuando llegamos entramos directos a la sala donde todos los antiguos están ya sentados y esperando por nosotros.

- Hasta que al fin os dignáis a hacer acto de presencia - comenta un hombre, el que parece ser el más joven de todos lo abuelitos ahí sentados - no tenemos todo el día como para estar esperándoos.

Siento que mi furia vuelve a despertar y solamente me entran ganas de arrancarle la cabeza, está hablando con el Alpha y la Luna y aun así nos habla como si no fuéramos nadie.

- Señores por favor, ya esta mañana se les ha comunicado que mi mujer y SU Luna está embarazada y necesita descansar, así que acostúmbrense que las reuniones y todo lo demás se hará con mi mujer presente y cuando ella diga, ya que es la que lleva en su vientre a la próxima generación de alphas.

Nos dirigimos a nuestras sillas y nos sentamos.

- Señores, antes de empezar, ¿podrían presentarse a la Luna de la manada?

El hombre que parece más mayor es el que hace las presentaciones.

- Empezando por su derecha Luna, él es Aphollo, Baudilio, Niceto, Zoilo, Evelio, Timoteo, Polonio, Heriberto, Rufino, Maximino, Sauro y un servidor León.

Ahora ya sé el nombre del hombre que me saca de quicio, el señor Polonio.

- Bien, gracias León por las presentaciones. Podemos empezar con la reunión.

Como es costumbre, el señor Polonio es el que coge turno de palabra, aunque lo que dijo nos dejó con la boca abierta a todos.

- Bien, ahora que ya estamos aquí, esta reunión se celebra para contaros cómo funcionan las cosas en esta manada, aquí los que damos las ordenes somos nosotros, para hacer cualquier cosa debéis pedirnos permiso, nada se puede llevar a cabo si no le damos el visto bueno, ya la jodisteis cuando tirasteis adelante el tema del orfanato sin pedir permiso a nadie, que vaya revuelo, aunque espero que buscarais buenos materiales porque será la última vez que se arregle ese hogar para mocosos sin padres.

Eso para mí, fue la gota que me colmó el vaso.

- ¿Perdón? ¿Cómo ha dicho?

- Encima de tonta, sorda, a ver niña, te estoy diciendo que aquí mandamos nosotros, este grupo que ves delante tuyo, que tu no pintas nada en esta manada, solamente tienes el papel de Luna para quedar bien, que se te acabó el hacer lo que te dé la gana, que no tienes ningún derecho de hacer lo que quieras.

Antes de que nadie pudiera reaccionar, me levanté y le cogí por el cuello, lo acorralé contra la pared con una daga en el cuello.

- Bien, ahora, haz el favor de repetirme lo que acabas de decirme.

Polonio estaba blanco y nadie movió ni un solo músculo. Le solté y senté de nuevo el su silla. Volví a la mía junto a mi marido pero no me senté, me quedé de pié jugando con la daga en mis manos.

- Señores, lo digo ahora y será de efecto inmediato, este grupito de antiguos con derechos queda disuelto, aquí no mandarán un grupo de egoístas, si ha sido así desde siempre, ahora les digo que se acabó su juego, que los que mandan en la manada somos mi marido y yo y que ustedes solamente serán un grupito de mayores que se reúnen para chismorrear de todo un poco. Se les acabó el juego y las tonterías, no voy a dejarme usar como una marioneta porque a ustedes se les venga en gana, y ya aviso ahora, el orfanato se arreglará, mejorará o lo que haga falta tantas veces como a mí se me venga en gana, ¿Queda claro?

Nadie dijo nada. Todo el mundo me miraba sorprendido y con cierto temor.

- Bien, como veo que todo ha quedado claro, la reunión queda finalizada, ya pueden retirarse todos.

Uno a uno fueron saliendo, excepto León. Era el único que mantenía una sonrisa en la cara desde que le había plantado cara a Polonio.

- Señora, debo expresarle que me siento muy orgulloso de la Luna que nos ha tocado, pero debo decirle que lo que ha hecho ha sido temerario, debe recordar que está embarazada y que podrían haberle saltado al cuello en cualquier momento.

- No se preocupe señor León, se defenderme de fieras como esas, aunque temo mas el que puedan hacer ahora que se les ha acabo el gobernar, los hombres como esos solamente ansían el poder y hacen cualquier cosa por conseguirlo. No es la primera vez que debo tratar con tipos así.

- Como veo que lo tiene todo bajo control, yo me retiro, aunque debo decirle que si alguna vez necesita consejo, aquí, en mi persona, encontrará usted un abuelo, con lo de hoy a demostrado ser una mujer fuerte y muy capaz así que, cuenta conmigo para todo.

Este hombre me había llegado al corazón. Le sonreí en respuesta y después se fue.

En el momento en que la puerta se cerró, mi cuerpo falló y me derrumbé, suerte que tenía a Luca cerca de mí que me sostuvo.

- Mi reina ¿estás bien? - Luca se notaba preocupado y con él los betas.

- Si cariño, ha sido un mareo, me he sobresaltado demasiado, debo dejar de actuar por impulso.

Les di una sonrisa a los tres. Ellos me devolvieron las sonrisas. Marie me acercó un vaso con agua que agradecí.

- Creo que es hora de irnos a casa, debes descansar.

- Tienes razón, será mejor que volvamos a casa, allí podré quitarme esta ropa y ponerme un pijama, necesito estar cómoda, aunque quizá... Marie, te vienes a casa, quiero bañarme en la piscina con la princesa pero sola no puedo.

- Cariño, ¿y para qué estoy yo entonces?

- Mi amor, si me meto contigo al agua, haré de todo menos disfrutar de la piscina con mi hija. - Le di un beso que lo dejó calladito y luego se le formo una sonrisa en la cara. Hoy era día de piscina, además hacía muy bueno, solecito y nada de aire, perfecto.

Al llegar a casa, todos los planes que tenía se fueron a la basura. Al entrar, en el comedor estaban mis suegros junto a una pareja que no había visto nunca y Polonio. Madre mía la que me esperaba.

Propiedad Del AlphaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora