¿Alguna vez has pensado que todas esas historias que has leído en tu vida pudiesen volverse realidad de un momento a otro?
Yo tampoco lo creía hasta que me paso.
Esta es mi historia, yo una chica cualquiera con un hombre lobo que llegó a mi vida pa...
En unos días Laura cumple las 10 semanas de embarazo, tengo planeada toda una cita con ella. Visita a Bruce, luego a hacer un picnic con la pequeña, tarde al aire libre, a poder ser un poco de acción con mi mujer mientras la pequeña duerme encima de la manta del picnic, iremos cerca del lago, así que quizá cae un chapuzón y sexo acuático. Espero que todo vaya bien.
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Hoy es el gran día. Nos vamos de picnic, pero primero haremos una paradita para ver el crecimiento de mis hermosos bebés.
Laura está nerviosa y ansiosa por toda la obra del orfanato, así que salir por ahí le vendrá bien para distraerse.
Llegamos con Bruce, hablamos durante un rato y después pasamos a hacernos la ecografía, bueno en realidad Laura se la hará no los dos. Bueno que me voy del tema. Pasamos a la sala de siempre, Laura que ya sabe que hacer, sin palabras de nadie, ya está tumbada y con la camiseta levantada.
Esta ecografía es extraordinaria, la semana que viene tiene la de las 11 semanas, a este paso tendremos de cada 7 días.
Como los bebés están bien, damos comienzo al día de picnic.
Llegamos a la entrada del camino hacia el lago, nos bajamos del coche y nos dirigimos hacia el lugar, ese pequeño prado al lado de ese enorme y maravilloso lago donde tantas veces vine a estar solo porque no conseguía encontrar a mi Luna. Llegamos y me giro para ver a Laura, está hermosa, pero lo mejor de todo es su cara, esa cara llena de felicidad al ver nuestro lugar de picnic.
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Lo he preparado todo para que esté lo más cómoda posible y que nada nos falte. Las vistas también son hermosas, así que solamente hay que sentarse a comer y disfrutar el lugar.
- Luca, este lugar es hermoso, perfecto, brillante y transmite mucha paz.
- Solamente estamos nosotros en este lugar porque es privado, solamente la familia Alpha puede venir aquí, es un lugar sagrado. Nunca entendí bien el porqué de eso. De pequeño me contaron que una bruja lo preparo, hizo este lugar para que la familia del Alpha tuviera a donde ir para descansar y olvidarse de todo. Solamente el Alpha, la Luna y sus hijos puedes acudir y ver la belleza de este extraño paisaje.
Ayudo a Laura a sentarse y también sentamos a Leire en la manta. Comemos entre risas y conversaciones fluidas. Leire se queda dormida y yo pienso en llevar a cabo mi plan. Me acerco a mi mujer y cuando estoy por besarla aparece Rubí, lo que me extraña porque ella no debería poder estar aquí.
- Antes de que digas alguna estupidez, te recuerdo que soy bruja, por lo que puedo entrar sin problema.
A veces se me olvidan las amistades de mi mujercita.
- De acuerdo, y bien ¿qué haces aquí?
- La verdad es que tenemos problemas, y lo dio en plural porque eres el marido de mi mejor amiga. La cosa es que alguien del pasado de Laura ha reaparecido después de que le diésemos por muerto, y eso no es bueno.
No estoy entendiendo nada y por la cara de Laura ella tampoco.
- Rubí, ¿nos lo cuentas o tenemos que adivinar?
- Oh sí. La cosa es que... a ver... Laura, tienes que estar tranquila ¿vale? Hay alguien a quien creímos muerto pero que resulta que está vivo y que quiere verte...
Miro a Laura, pero puedo ver lo confundida que está.
- Rubí por favor, habla.
- Está bien, Laura, Gabi está vivo, está aquí, bueno no aquí, en tu casa, con Teo y quiere verte, necesita verte, saber que estas viva, que no te pasó nada aquella noche, por favor, vámonos a tu casa.
Observo como Laura pierde el color de su cara, sus ojos se llenan de lágrimas y solamente salen balbuceos de su boca, creo que está en shock.
Decido levantarme y recoger, Rubí me ayuda mientras Laura sigue mirando un punto lejano sin hacernos ni caso. Cuando lo tenemos todo recogido vuelvo al lado de Laura, la observo, está recuperando la mente, volviendo del lugar donde estaba, en más de una ocasión he querido acercarme pero Rubí no me ha dejado, me ha pedido que la deje recuperar sus memorias, memorias que Teo suprimió para que dejara de sufrir, al parecer el hermano del vampiro salvó de una muerte segura a una Laura embarazada de algunos meses, pero él desapareció, al parecer un aquelarre de cazadores iban detrás de Laura porque pensaban que estaba embarazada de un ser sobrenatural. Laura se culpó por lo que le pasó a Gabriel así que a Teo y Rubí no les quedó de otra que hacer que olvidara el accidente y a su mejor amigo.
Cuando está un poco más recuperada, decidimos que debemos volver, y es lo que hacemos. Nos dirigimos al coche, nos subimos y volvemos a casa, ya allí Laura no da tiempo a nada, se baja corriendo del coche y en la puerta de casa está Teo acompañado de un tipo muy parecido a él. Mi mujer se arroja a sus brazos llorando, sé que no debo ponerme celoso porque ella es mía y lleva a nuestros hijos con ella, pero no puedo evitar que un pequeño gruñido escape de mí. Todos me miran, Gabriel se me acerca y sin esperármelo me suelta un puñetazo que me tumba en el suelo, reacciono de la peor manera y me lanzo contra él, pero antes de que pueda hacer nada, los dos estamos en el suelo, Laura está con una daga apuntando a mi corazón y una estaca apuntando al corazón de Gabriel. Mis ojos se abren al ver que mi mujer acaba de tumbarme y me está amenazando. Gabriel no se mueve, ni siquiera respira. Está blanco no, lo siguiente, y Teo y Rubí nos miran, más bien miran a Laura con una sonrisa en la cara, y con orgullo saliendo por sus ojos.
Supongo que ellos debieron enseñarle todo esto. No ha titubeado en ningún momento. Aunque lo que pasa a continuación, sin que nadie se lo esperaba. Laura aparta la daga de mí pero clava, sin remordimientos, la estaca en el abdomen de Gabriel y la retira como si nada.
- A la próxima no tendré miramientos, no me lo pensaré dos veces si tengo que atravesarte el corazón Gabi, con mi marido no te metas.
Su mirada dice que no miente y que no está bromeando, por primera vez en toda mi vida, le temo a una mujer, la mía y eso no sé si es bueno.
- Ya princesita, tampoco hacía falta que me dejaras herido. Con un aviso bastaba.
- Contigo no Gabi, a ti solo se te quedan las cosas si recibes un castigo por ello.
Después de ese momento, todos volvimos dentro de casa, estuvimos hablando, Gabriel nos contó que estuvo con el aquelarre todo este tiempo, que les ayudó a solucionar unos problemas con otros aquelarres de cazadores. La verdad es que los cazadores no son enemigos, se les llama si necesitamos ayuda con algunos rogues o exiliados. Se les paga por ello, es su medio de vida.
Pasamos lo que resta de día tranquilamente, comemos y después decidimos irnos a dormir. Nos esperan días largos por delante con lo del orfanato.