Capítulo 13

847 55 3
                                        

De vuelta al trabajo. Lunes. Primer día de la semana, vuelta a todo después de estar en casa por lo que pasó con la pequeña. Hora de volver a la rutina. Ya Leire está en la guardería, y yo estoy sentada en mi silla de la oficina. El teléfono empieza a sonar, atiendo como siempre lo hago y me llevo una sorpresa al escuchar la voz de mi madre al otro lado de la línea.

- Hola Laura. ¿Qué tal?

- Hola mamá. Bien, trabajando. ¿Por qué me llamas a la oficina?

- La verdad cariño, es que esta mañana ha llegado a casa una carta dirigida a ti, la he abierto al ver que venia del juzgado y resulta que los padres de Rob te han demandado por no dejarles ver a Leire. Cariño, creo que deberías venir a casa, hemos hablado con Andrés, como Sergio es abogado hemos pensado que podríamos pedirle ayuda a él con este tema. Siento mucho haber decidido por ti esto cariño, pero sabes qué os amamos y nos preocupamos mucho por vosotras dos.

- Lo sé mamá. No te preocupes - en ese momento entró Andrés por la puerta - Mamá, debo dejarte, acaba de entrar Andrés a la oficina, después hablamos. Un beso. Chao.

Colgué el teléfono y Andrés vino a mí para darme un abrazo. Aguanté las lágrimas y le mire a la cara.

- Andrés, ¿qué voy a hacer? Tengo miedo de que me quiten a mi bebé. No quiero perderla.

- Tranquila flor. Sergio vendrá en unos minutos y hablaremos de ello tranquilamente. Estoy seguro que mi hombre sabrá cómo arreglar esto. Para algo es uno de los mejores. Y sabes que te amamos como si fueras nuestra hija, así que no te preocupes de nada amor. Tú tranquila ¿vale?

A los pocos minutos llegó Sergio, y tal y como hizo Andrés, este también vino y me abrazó fuertemente.

- No te preocupes por nada amor. Tú déjalo todo en mis manos, ya verás que no se podrán ni acercar a ti, además, recuerda que firmaron los papeles de renuncia sobre la niña, además, la princesa no lleva sus apellidos, no hay nada que la una a esa familia, excepto su sangre, pero tú no te preocupes que no van a poder hacer nada, en cuanto presentemos todos los papeles y el juez vea que renunciaron porque les dio la gana, el juicio acabará antes de lo que te imaginas.

Sergio hablaba tan seguro de sí mismo, que incluso yo creí que nada iba a pasar. Que todo sería pan comido.

- Aunque debo decirte cariño mío, que si estuvieras con alguien y le diera su apellido a la niña, sería un pelín más fácil para todos, sabes que es más fácil cuando hay una pareja unida con una bebé tan pequeña, sobretodo porque así no podrían tirar de la excusa de que no atiendes bien a la criatura por estar trabajando y bla bla bla.

- Tienes razón Sergio, pero, ¿quién va a querer estar con una chica que ya es madre? Es muy difícil encontrar un hombre que acepte tal cosa y lo sabes.

En ese momento, la cara de Luca pasó por mi mente, él me gustaba, y a él parecíamos gustarle tanto la pequeña como yo, pero no quería hacerme ilusiones, al fin y al cabo, nada me decía que yo le gustara tanto como para hacerse cargo de mí y de la pequeña.

- Laura cariño, ¿me estás escuchando?

- Lo siento, estaba pensando en alguien. ¿Qué decías?

- En ¿alguien? ¿Quién es ese alguien flor?

Oh, oh. Acababa de darle el motivo perfecto para no soltarme en horas, si hacía falta.

- Eh, es alguien que conocí hace un tiempo, ya sabéis, el que me ayudó cuando pasó lo de Leire. El chico se llama Luca y su hermano mayor, Bruce, fue el que atendió a la pequeña el día que tuve que salir corriendo.

Propiedad Del AlphaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora