¿Alguna vez has pensado que todas esas historias que has leído en tu vida pudiesen volverse realidad de un momento a otro?
Yo tampoco lo creía hasta que me paso.
Esta es mi historia, yo una chica cualquiera con un hombre lobo que llegó a mi vida pa...
Hoy tengo hora con el ginecólogo para la primera ecografía. Luca está a mi lado preparándose para acompañarme al médico. Yo ya estoy lista. Marie está en casa para quedarse con la pequeña Leire.
Nos montamos en el coche de Luca y nos dirigimos al hospital de la manada.
Cuando llegamos, nos dirigimos a recepción y nos mandan a la sala de espera, no soy la única por aquí así. Hay varias mujeres, cada una con su barriga típica y otras a las que aún no se les nota.
A los minutos la enfermera me llama. Entramos y nos encontramos con Bruce. A veces olvido que es médico.
- Bien Laura, por favor túmbate en la camilla, bajaré un poco el pantalón y súbete la camiseta hasta debajo de tus pechos.
Hice lo que me dijo, me puso el gel frío en la barriga y luego puso la sonda en mi barriga para buscar a mi nuevo bebé.
Y ahí estaba. Mi bebé. Espera, espera, espera.... Ahí no hay solo una mancha, hay dos manchas. Madre mía....
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
- Bruce, dime que la máquina está rota o que estoy viendo doble por favor.
- Lo siento Laura, pero vais a tener un par de hermosos bebés.
Dios mío...
Miro a Luca y le veo sonreír, está tan feliz con esta noticia... Pero yo ya estoy sufriendo, si con Leire ya lo pase mal por las noches, no me quiero ni imaginar cómo será con dos más ahora.
Bruce me pide pasar a otra sala para sacarme sangre y comprobar cómo están mis niveles de ácido fólico y demás.
Aún están preocupados por lo de anoche, aunque yo lo adjunto todo al embarazo.
Después de que me saquen sangre, Bruce nos pide esperar a los resultados, así que nos dirigimos a la cafetería, siento que necesito darle algo a mi cuerpo, que no desayunar esta mañana para la analítica me está pasando factura. Mientras nos dirigimos a la cafetería mis piernas fallan, y de no ser por Luca que me agarra a tiempo, estoy segura que el golpe no hubiera sido pequeño. Siento mi mente desvanecerse y dejo de escuchar a Luca llamarme.
Cuando vuelvo a abrir los ojos, estoy acostada en una camilla, con una intravenosa puesta. Giro mi cabeza y están Luca y Bruce mirándome. Antes de que pueda decir algo Bruce habla primero.
- Siento haberte hecho venir sin comer, te has desmayado por la falta de ingesta de alimento. Te he mandado poner la intravenosa con suero para que al menos estuvieses hidratada y también te he suministrado el ácido fólico que te toca hoy. También he mandado a Luca a buscarte un desayuno para tres.
Le miro a los ojos.
- Bruce no pasa nada, debería haberme metido algo para comer en el bolso y cuando me sacaran sangre habérmelo comido, no es culpa tuya, son cosas que pasan, dicen que es algo muy normal en el embarazo. - Le sonrío para que se tranquilice.
Luego se acerca Luca, quién besa mis labios y me mira directo a los ojos, como si buscase en ellos alguna prueba de que no estoy bien, pero en realidad me siento mejor, solo que tengo hambre.
Sin tener que decírselo, Luca acerca la bandeja con la comida hacia mí.
Solo de ver todo este manjar ya se me hace la boca agua.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Empiezo por el té, me encanta. Luego la fruta. Dejo para el final la avena porque no es de mi comida favorita, aunque es muy bueno para el embarazo y el que le hayan puesto frutos rojos me encanta.
Al final me lo termino todo. Empiezo a sentirme cada vez mejor.
A las dos horas de haber despertado y desayunado, Bruce me da el alta para que pueda irme a casa. Al llegar, me dirijo a la sala, allí están Marie y Leire. Marie nos saluda y pregunta el porqué de la tardanza, la pongo al día de lo ocurrido y como ya es costumbre, ella se altera como una loca, cuando por fin se tranquiliza, le pido que me traiga un vaso y la jarra de zumo natural de naranja porque tengo mucha sed y el calor del verano no ayuda.
Poco a poco van pasando los días, me voy encontrando mejor ahora que me tomo el ácido fólico y las vitaminas.
Un día, llega Luca emocionado, desde que supo que íbamos a tener dos bebés, que durante horas desaparece sin entender muy bien porqué, y cuando le pregunto, solo me dice que está con un proyecto importante.
La verdad es que me siento un poco desplazada, ya no le tengo tan pendiente de mí, yo que pensaba que con esto del embarazo no me lo iba a quitar de encima, aunque sí debo decir que por las noches pasa horas hablándole a nuestros hijos.
- Cariño, por fin he acabado con el proyecto que tenía en manos, así que te voy a pedir que subas y te cambies porque vamos a salir, yo me encargo de Leire tranquila.
Decido no hacer preguntas y subir a nuestra habitación. Espero que sea buena la sorpresa.