14- Capítulo

45 2 0
                                        


El amor, tan utópico desde siempre. Lo único que sabemos de él, son todas aquellas sensaciones que experimentamos y comenzamos a sentir cuando nos damos cuenta que estamos hundidos en un sentimiento hacia alguien, o hacia algo. Se puede sentir amor desde tu mamá hasta lo más pequeño. El amor y sus facciones; que te complementan pero también te hacen caer en un abismo de depresiones y punzantes seguidas en tu corazón. Si me lo preguntan a mí, el amor puede construirte, pero también destruirte. Lo más importante de todo es que aprendas que en algún momento de la vida, todo lo que hagas te viene de vuelta. Es el karma de muchos que conozco, incluyéndome. 



Siempre he creído que a todos nos llega nuestro tiempo. Tarde o temprano, todo en lo que hemos invertido  pasará a segundos planos cuando somos conscientes de las cosas a nuestro alrededor. Conduje más de ocho horas, y mi cuerpo no daba para más. La angustia y la necesidad de adivinar un personaje que hasta ahora nunca en mi vida lo había visto estaban acabando conmigo; ni siquiera tenía la certeza que fuera un hombre, porque fácilmente también podría ser una mujer, de unos treinta y seis años, viuda de un policía, tres hijos y una mansión en Bruselas...

Nada fácil de adivinar, ¿cierto?

Levo gran parte de mi vida alimentando a los demonios que hay dentro de mi. La sed de venganza cada vez era más fuerte, pero no me arrepiento de ello; ustedes harían lo mismo si alguien intenta asesinar a sus padres. He estado fuera de la ciudad alrededor de tres días, tratando de encontrar algo que me lleve a dar con el tipo que atropelló a mi padre. Tres días en los cuales no he sabido nada de él, ni de Camila. Quería volver, pero no podía. Algo dentro de mi decía que insistiera un poco más, que no me diera por vencido tan rápido. Sentado en el sofá de Hamilton, el socio de mi papá, encontré los documentos que él había dejado para mi para cuando quisiese darle un vistazo a los últimos acontecimientos más transcendentales en la ciudad. Los tomé y mientras más leía más me convencía que hacer aquello era una perdida de tiempo, no había nada que pudiera ayudarme. El sentimiento de la rabia e impotencia se apoderaron de mi viendo como caía papel tras papel luego de haber aventado aquella carpeta. 


_ Oye oye, ¿qué pasa? 

Era Hamilton quien se encontraba viendo la escena desde la cocina. 

_ Lo siento. Estoy cansado de todo, estoy cansado de no encontrar nada. Quizás Camila tenía razón. ¿Cómo voy a encontrar a alguien del cual no me sé ni su nombre? Todo esto es una estupidez, no debí haber venido para acá. De verdad lamento mucho ponerte en éstas cosas, es solo que, no lo sé. Pensé que podría encontrar algo desde aquí. Sin que nadie supiera de mis movimientos... pero es mejor olvidarlo, esto no nos llevará a ningún lado. _ De hecho era así, nada de esto era correcto. 

_ Sabes Oustin. Yo conocí a tu papá cuando tú apenas eras un niño pequeño, siempre me agradaste. Algo en mi me decía que serías un hombre diferente cuando crecieras, muy astuto. Sería una lástima tener que cambiar ahora ese concepto de ti. 

_ Siento que no puedo hacerlo...

_ Sí puedes, claro que sí. Mira, estás aquí. ¿No? Has viajado hasta aquí por una buena causa, y entiendo que quieras irte y abandonar todo, pero no ahora. Tu papá te necesita, y está esperando una respuesta. Sabes muchacho, creo que te conozco lo suficiente como para saber que saliste vuelto un ogro, con el objetivo de aplastar a quien haya cometido tal aberración. _ Caminó hasta el sofá, cruzó ambos brazos y continuó. _ Yo que tú, me lo pensaría dos veces. 


Las palabras de Hamilton llegaron a mi como balas fugaces. Él también estaba interesado en esto, y estaba conmigo. 

EncontrándomeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora