25. TRES NOTICIAS, TRES MINUTOS

3.4K 223 9
                                        

– Ya te hecho de menos– dije haciendo un puchero aunque no me viera.

– Y yo a ti – me respondió.

Los que habían llamado a la puerta habían sido mi padre y Marta, lo que significó que ya era hora de irme a casa. Estuve abrazada a César durante media hora. Estos últimos 5 días estuve todo el rato con él. Ahora se me va a hacer raro no verlo a cada hora.

Oye... ¿Le has contado ya a tu padre lo del castigo? – preguntó.

– No... Supongo que lo haré ahora. Ven y sálvame – dije tunbándome en el sofá.

Sabes que lo haría, pero por desgracia, no soy Superman.

– Oh por favor, tu estás mucho mejor que él – reí – Ya hablamos.

Love you – dijo cantando.

– Me too – dije igual que él y colgué.

No era de mi agrado volver a mi casa por todo lo ocurrido. Lo que me tranquilizaba es que había dos policías vigilando desde la distancia. Cualquier movimiento desconocido y aparecerían.

– Mmm. Papi, nunca has cocinado tan rico – dije llevando una cuchara de sopa a mi boca.

– No te vas a librarme de contarme por qué te han mandado a un campamento para chicos problemáticos – dijo negando.

Dejé de comer y miré al suelo. Plan A fallido. Plan B en marcha.

¡No hay plan B!

¡Ya lo se!

– ¿Qué has hecho?– preguntó soltando un suspiro a la vez que me miraba.

– He intercambiado puños con una chica – dije cerrando los ojos. Cuando los volví a abrir, vi a mi padre con una ceja arqueada.

– ¿Tú? ¿Sara Blake se ha peleado con alguien? – me encogí de hombros.

– Me cuesta aceptarlo. ¿Por qué Sara?

– ¡Se pasó de lista! – protesté.

– No te pondré castigo porque ya te lo han puesto, pero que sepas que estoy muy enfadado contigo.

Le miré con los ojos entrecerrados. Se que se aguantaba la risa. De pronto, se acordó de algo.

– Dejemos a un lado esto... Tengo algo que contarte – dijo poniéndose derecho.

– Adelante – dije para que comenzara a hablar.

En ese mismo instante sonó el timbre lo que me dio un susto enorme.

– Tranquila. Se quienes son. Pasa al salón, por favor– dijo levantándose para abrir la puerta.

– ¿Por qué? ¿Pasa algo? – pregunté yendo al salón.

– No, nada.

Oí como la puerta se abrió y la voz de una mujer decir 'hola'.  Dicha mujer entró en el salón.

– Oh. Tu debes ser Sara. Encantada, soy Katy – dijo dándome dos besos en las mejillas.

– ¿Encantada? – dije confusa – Siéntate, por favor – le ofrecí mi sitio.

– Que mona. Gracias – dijo aceptando.

Enserio, ¿quién era esta mujer? Ella iba vestida con un pantalón y una chaqueta negra de vestir junto con una camisa blanca. Era morena, con los ojos verdes. Debería tener unos 35 años.

– Pasa, Cristina – ¿como que Cristina?

Y justo vi a esa arpía entrar en el salón. Ella al verme, abrió los ojos de par en par.

InvisibleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora