Peter.
Su abuela había dicho que ellos tenían un vínculo, ahora podía verlo. Ella le estaba sonriendo, como nunca la había visto hacerlo antes, le permitía jugar con ella, tocarla. Y eso me golpeó con la fuerza de mil manadas.
Terminé con mi tormento cuando pensé que estallaría, me alejé de ellos con la impotencia hirviéndome en la cabeza. Dolía. Verla feliz junto a otro hombre me dolía, porque quería eso, la quería a ella, a toda ella.
El dolor daba paso a la furia y viceversa, intercambiaban de lugar con cada latido de mi corazón, clavaban sus garras desde mi interior de la misma forma en la que yo clavaba mis garras en la corteza del árbol. Necesitaba un alivio. Necesitaba deshacerme de todo lo que estaba sintiendo.
Dejaba marcas profunda y las astillas salpicaban. Pensaba en la bestia de mi interior, alimentándose de mi desesperación, celos e ira. Odiaba ser tan irracional, pero no podía parar, en mi cabeza seguía reproduciéndose la imagen de ella junto a él.
Yo parecía ser el único receptor de su rechazo y lo odiaba.
Maureen estaba allá, disfrutando de su compañía, permitiéndole estar cerca después de haberme dicho que entre ella y mi especie solo habría aborrecimiento. Mentía. Tenía preferencia por él.
Lo peor era que no la culpaba, yo no era igual a ese hombre, yo era...Un hombre que todavía parecía estar muriendo de hambre. Mi aspecto no era atractivo, ni generaba seguridad. Definitivamente no la culpaba por aceptar a otro que estuviera más cerca de merecerla, pero...
Mi respiración se entrecortó.
—Ella es mi mitad —jadeé desesperado—. Es mía.
No de él.
Nunca de él.
Caí de rodillas.
—Tranquilo, Peter.
La vergüenza me abofeteó al darme cuenta de que había tenido un espectador silencioso.
La madre de Maureen lo había visto todo y me había escuchado también. No pude ser cortés, no pude seguir fingiendo que no estaba desesperado.
—Ella...me desprecia —mis puños golpearon el suelo—. No soporta mi presencia.
Pero a él sí.
—Te advertimos sobre los sentimientos de Maureen, nunca dije que ganar su confianza y su corazón sería fácil —la escuché acercarse.
—¡Pero él los tiene! —reclamé—. La tiene a ella —solté en un lamento.
Esa era la verdad, me destruyó tanto que solo quise llorar. Era patético.
—Abel ha sido amigo de Maureen durante años —dijo. No pude creerlo, porque lo que vi no parecía ser solo una amistad. Temblé—. Peter —llamó, no quise girarme y que viera lo roto que me encontraba—, ella ha sido lastimada, una y otra vez, puede que perdone a Abel porque él ha sido como parte de nuestra familia, pero tú sigues siendo un extraño y no va aceptarte, al menos no por ahora, eso heriría su orgullo.
Tenía miedo ahora, estaba intimidado por el hecho de no merecerla. Quería llegar a ese nivel. Quería que ella me mirara y viera una posibilidad. Todavía quería seguir peleando, porque apenas estaba conociéndola y me gustaba.
Me gustaba.
—Ella fue hecha para mí —balbuceé.
—Y tú para ella —aseguró su madre—. Llegar a ella no será fácil, ¿vas a renunciar?
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La bruja y los lobos
Werewolf"Era magnifica. Perfecta. Perfecta. Perfecta. La voz en mi cabeza no se callaba, seguía gritándolo y lo supe, supe lo que era para mí, supe lo que éramos. Ella ya se había ido, pero yo me quedé en el suelo, me miraba a mí mismo, tan delgado que los...
