Me alcanzó más rápido de lo que hubiese deseado.
—Maureen —insistió.
Lo ignoré, me concentré en el bosque y en su quietud engañosa, había una energía extraña que casi pasaba desapercibida.
Me estremecí.
—Por favor, Maureen —se interpuso en mi camino.
Lo enfrenté.
—¿Qué?
Si hubiera podido escupir un cacho de hielo, eso hubiera salido en lugar de mi voz.
De igual forma, tuvo el mismo impacto.
—¿Por qué me tratas así? —Peter se veía herido—. Pensé que después de ayer...
—¿Ibas a poder usarme como te diera la gana? Ten cuidado, mortal. No te equivoques conmigo —siseé.
Lo esquivé e intenté seguir, pero él se tambaleó al interponerse de nuevo, esta vez su rostro estaba descompuesto.
—¿Usarte? —gruñó—. ¿Cómo puedes decir eso?
—Esta mañana me trataste como si nada hubiera pasado —acusé señalándolo—. ¿Sentiste asco cuando te diste cuenta de lo que habías hecho? ¿Por eso no podías mirarme? —intenté adivinar—. Ni siquiera me dirigiste la palabra, no dijiste nada. Solo me ignoraste y te fuiste. De acuerdo, lo entiendo, fue divertido jugar, pero se acabó.
Logré pasar de él solo porque mis palabras parecían haberlo dejado inmóvil.
Usé mi cuerpo como un filtro, tomé la energía del bosque y deseché lo malo que peleaba por adherirse a mi interior. Tenía que calmarme, tenía que mantenerme firme. No podía dejar que otro de ellos me viera destrozada.
No habría querido decirle todo aquello, reclamárselo como si me hubiera dolido, aunque lo hubiera hecho, prefería esconderlo y actuar como si a mí también me importara poco. Pero podía sentir el Quaála acercándose, esa fiesta que alteraba todas nuestras emociones.
—Perdóname —imploró, recuperándose—. Maureen, mi intención no era que te sintieras así. Por favor, escúchame un momento.
Continué caminando con la espalda recta, él no se atrevió a meterse en mi camino otra vez, pero se mantuvo a mi lado.
—Cuando desperté esta mañana todo lo que quería era...volver a tenerte entre mis brazos. El deseo era tan insoportable que me dio terror mirarte y descubrir que tú te habías arrepentido, que tus ojos estarían llenos de indiferencia y...Perdón. Había estado tan inestable por lo que estaba sintiendo que no creí que fuera capaz de controlarme si te miraba.
Mantuve mis labios sellados.
Él me había ignorado, ahora yo le daría lo mismo.
—Por favor, escúchame —suplicó—. No es fácil para mí adivinar tu estado de ánimo, no sé cuándo vas a rechazarme o cuando...quieres que me acerque. Intento seguir tu ritmo, no quiero presionarte, ni asfixiarte con...Conmigo —reveló—. Detente y escúchame.
Negué, porque sus palabras comenzaban a entrar por mis oídos, estaban afectándome con rapidez. No, no, no.
—Maureen —gruñó—. No quiero que me odies de nuevo —hizo que me detuviera cuando me sujetó de la cintura—. No quiero que me rechaces. No quiero volver al punto donde estábamos.
Lo miré con rabia, rabia contra mí misma por ceder, por ser feliz con sus excusas.
—Besarte fue un error —escupí.
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La bruja y los lobos
Manusia Serigala"Era magnifica. Perfecta. Perfecta. Perfecta. La voz en mi cabeza no se callaba, seguía gritándolo y lo supe, supe lo que era para mí, supe lo que éramos. Ella ya se había ido, pero yo me quedé en el suelo, me miraba a mí mismo, tan delgado que los...
