Era su peor pesadilla, llevaban días caminando por el bosque, pasaban pueblos y aldeas, pero no tenían la confianza para entrar en ellos. No después de haber atravesado el infierno.
Maureen parecía un fantasma, apenas hablaba y su estómago gruñía. Tenía hambre, pero no decía nada. Eso lo estaba matando.
Peter se había jurado a sí mismo que su compañera nunca pasaría las dificultades a las que él había sobrevivido. Se lo había exigido a sí mismo. Ahora ella tenía hambre y él no tenía nada que ofrecerle. Tampoco tenían dinero. No tenían nada.
Él...tendría que volver a mendigar o a robar para conseguirle algo de inmediato. No le importaba. No mientras fuera por ella.
Si hubiera animales que cazar, él lo haría, pero las tierras que estaban atravesando habían sido arruinadas por el fuego. Todos los animales habían huido, podía ver sus rastros en la tierra, pero siempre se perdían más adelante.
Estaba anocheciendo y ellos seguían caminando.
Tenía que conseguir un refugio para Maureen y rápido, podía escuchar sus pasos hacerse cada vez más lentos por el cansancio, podía escuchar su respiración jadeante. Ella estaba tan cansada.
—Detengámonos aquí, Peter —ella se dejó caer en el suelo—. No puedo más.
Peter miró a su alrededor, estaban demasiado expuestos. Lo peor era que ni siquiera sabía cuánto faltaba para conseguir un lugar habitado, todo lo que olía era las cenizas y el humo a lo lejos.
—Déjame llevarte.
Aunque sus brazos quemaran él la llevaría. La arrastraría hasta un lugar más escondido.
—No —negó—. Tú también estás cansado.
—Maureen, este lugar no es seguro, tenemos que seguir, por lo menos a donde los arboles nos cubran —pidió con suavidad.
Ella intentó ponerse de pie, Peter alcanzó a atajarla antes de que volviera a caer. Ella...de verdad no podía más, estaba deshecha. Y hambrienta, se recordó con acidez.
Peter la cargó y no se permitió pensar en la tensión de sus músculos.
—Lo siento —le dijo ella en un lamentó.
—No lo lamentes —arrulló—. No pasa nada, conseguiré un lugar donde puedas descansar y...—tragó—. Voy a intentar conseguirte algo de comer.
Si él pudiera darle su brazo se lo daría para que lo devorara y no le importaría.
Maureen dejó un beso sobre su cuello.
—Estaré bien, sé que estamos en una situación difícil.
Las palabras tronaron en su interior. "Situación difícil", era eso a lo que no debió permitirse llegar. Era eso lo que...podía llevarlos al borde de la muerte, lo sabía muy bien. Nunca iba a perdonárselo si a ella le pasaba algo por ser un completo incompetente.
—¿Tienes sed? —tartamudeó.
Sabía que lo mejor no era hablar mientras caminaba, pero ella había dicho más de lo que había dicho en tres días, no quería dejar de escucharla, su voz le daba fuerza. Además, estaba serena y le gustaba saberla un poco más calmada.
—No pensemos en lo que no tenemos ahora —le dijo—. Necesitamos descansar y después nos detendremos en el pueblo más cercano.
Sus piernas comenzaron a vacilar, sus pasos cada vez más lentos. La espalda lo estaba matando. Sacudió su cabeza.
—Conseguiré un lugar seguro para ti.
—Peter...
—Lo prometo.
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La bruja y los lobos
Manusia Serigala"Era magnifica. Perfecta. Perfecta. Perfecta. La voz en mi cabeza no se callaba, seguía gritándolo y lo supe, supe lo que era para mí, supe lo que éramos. Ella ya se había ido, pero yo me quedé en el suelo, me miraba a mí mismo, tan delgado que los...
