- ¿Te gusta? –me pregunta acercándose a mí a paso lento.
-Eh...si, mucho. Gracias por traerme.
-A mí también me encanta. –Dice esa frase con un tono más suave de lo normal. Luego me cuenta un poco de la historia del lugar, su construcción, constructores... detalles que solo un aficionado por la arquitectura o la historia podría saber.
Se para frente a mí, muy cerca y alarga su mano y me ubica un mechón de pelo que se ha salido de su lugar tras la oreja y esa caricia me derrite por dentro, que tiene este hombre que me pone así con tan solo rozarme, mi cuerpo reacciona ante ese contacto tan mínimo, es increíble. Posa su mano en mi mejilla y con el pulgar me acaricia el pómulo, mientras me mira fijamente, su rostro es un enigma y yo muero saber lo que está pensando.
-Este lugar es mágico pero tu mirada no se compara... ¿Quiero saber qué es eso que tienes que me pone así? –Me habla a la vez que se acerca aún más sin dejar de mirarme y yo estoy como hipnotizada, mi corazón golpea fuerte contra mi pecho, siento cosquillas en el estómago. –Desde ese día te quedaste en mis pensamientos y necesitaba tenerte así una vez más. –el continúa hablando, pero yo ahora solo miro sus labios húmedos y provocativos, no puedo pensar claramente. Me levanta un poco la barbilla para que pueda mirarlo bien, entreabre los labios y en cuestión de segundos siento como los posa sobre los míos. ¡Me está besando!
Sus labios están fríos por la bebida, se siente bien y cierro los ojos para disfrutar más del momento. Me besa con ternura el labio superior y luego el inferior, lo mordisquea y tira con delicadeza de él y yo le respondo tímidamente, es un beso cariñoso, tierno y me gusta. Abro un poco la boca para darle entrada y él no la desaprovecha, coge mi cara con ambas manos e intensifica el beso, mete su lengua buscando la mía con ansias, con necesidad y yo le sigo el juego con la misma intensidad, sus labios son suaves y saben delicioso, siento que la cabeza me da vueltas, esos cocteles han empezado a hacer efecto. Es el mejor beso que me han dado en la vida, es fresco, dulce y yo lo disfruto sin importar nada.
Siento cosquillas en el estómago. No sé en qué momento sucedió, pero ahora estoy con la espalda pegada en uno de los postes del Kiosco y con su cuerpo presionándome. Subo mis manos y me aferro a sus brazos fuertes y marcados, él me agarra del cabello y tira suave de manera que le queda libre acceso a mi cuello y aprovecha para besarlo despacio y lento mordisqueando a la vez y se me escapa un gemido alto. Ese sonido me devuelve a la realidad, pongo las manos en su pecho y lo separo un poco, necesito aire, estamos agitados, nuestras respiraciones son irregulares, parece que hubiésemos corrido una maratón. El me mira desconcertado un momento e intenta besarme de nuevo, pero lo detengo.
-No, por favor, vámonos. –digo con un hilo de voz y tratando de mostrarme segura.
Recupera la postura y asiente, no me dice nada solo se pasa las manos por el cabello y me toma de la mano para llevarme por el mismo camino por donde hemos llegado. En todo el camino no me dirige la palabra y es desconcertante porque no sé qué esté pensando esta vez. Bueno, aunque con lo apenada que estoy tampoco quiero hablar solo pienso en esos labios... es en lo único que puedo pensar, pero no entiendo ¿cómo me deje besar así nada más? se supone que debí resistirme un poco porque aparentemente estaba enojadísima con él. ¿Dónde está mi dignidad ahora?
Una vez en la mesa nos sentamos, creo que no piensa hablarme más y eso me decepciona. Miro el reloj y faltan un cuarto de hora para la media noche está tarde y se nota que ya varios invitados se han ido, busco a Emy y a su novio con la mirada, pero no hay señales de esos dos. ¿Nos habrán visto cuando nos fuimos? Ay por dios ojalá no, porque entonces ahí sí que no me la quito de encima preguntando cosas.
-Ya se fueron. –me habla Thiago como si adivinara lo que estoy pensando.
- ¿Y tú como estas tan seguro? –le interrogo mirándolo de frente, no tan tímida como antes.
Su mirada choca con la mía, muestra cara de asombro y frunce el ceño.
–¿Ya me tutea señorita Stone? -Dice con una sonrisa en su rostro y yo me pongo roja como un tomate, eso me salió inconscientemente, me justifico pensando que después del beso puedo hacerlo o ¿no?
-Lo sé porque Max me lo dijo. –Me suelta eso así tan tranquilo. –Y la señorita Tyler se fue con él, en tu auto, por cierto. –finaliza. No sé por qué, pero siento como si toda esta situación le hiciera gracia, que conveniente para él.
Me quedo pasmada. Emily Tyler cuando te tenga en frente te mato. Es lo primero que puedo pensar ¿cómo se le ocurre dejarme aquí tirada así nada más en una fiesta, con un desconocido y sin avisarme siquiera? esta no se la perdono. ¿Ahora cómo diablos me voy a regresar?
-No te preocupes, yo puedo llevarte a casa cuando quieras. –Apuesto lo que sea a que este hombre me lee la mente. Me mira, toma mi mano y me la acaricia suavemente con su pulgar. Su calor traspasa mi piel y se me eriza el vello. El me hace sentir tranquila y segura a pesar de la situación tan vulnerable en la que me encuentro. Por el momento, no tengo otra opción que aceptar su propuesta, porque donde estamos un taxi me costaría un ojo de la cara y no me puedo dar ese lujo.
-Te agradecería mucho si nos vamos ya, por favor, estoy un poco cansada. –Realmente ya me quiero ir, ahora sí, ya el ruido me molesta.
-Por supuesto. -Me contesta sin soltar mi mano y vamos hasta la salida del lugar, con su mano libre le hace una señal a un señor de edad, vestido con traje formal, su chófer y se dirige al auto para abrir la puerta trasera.
-Buenas noches, señorita. –me saluda amablemente y yo le respondo de igual modo, el auto es un Land Rover negro, blindado. Me pica la curiosidad por saber quién es este hombre. Por dentro no se ve mucho porque está un poco oscuro, pero el auto es muy cómodo, Thiago se sienta a mi lado y el chófer le pregunta hacia donde nos dirigimos, el me mira y yo le doy mi dirección exacta e iniciamos la marcha. Me concentro en mirar la ciudad a través de la ventana, estoy un poco nerviosa y agradezco que haya poca luz dentro porque si no, no sabría dónde meterme. Él está sentado con las manos en su regazo y uno de sus dedos golpean rítmicamente la rodilla, parece estar ansioso igual que yo.
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Esta Vez Te Salvaste
Roman d'amourRomance entre Abril Stone una joven estudiante de arte moderno y Santiago Jones un arquitecto codiciado y muy conocido en la sociedad. Todos los derechos reservados. Se prohíbe cualquier copia o reproducción, parcial o total de esta obra. Registrad...
