Capítulo 29

9K 501 39
                                        


Estoy en mi apartamento, escuchando un poco de música en Spotify, de pronto suena el timbre y no se me ocurre quien puede ser a esta hora, abro y es un mensajero con una caja rectangular en sus manos, dice que es para mí, firmo y me la entrega. No tengo ni idea que puede ser, la coloco sobre la mesa y la abro... ¡es un hermoso ramo de rosas! Salto en puntitas de la emoción, mi primer ramo de rosas, esta divino, el más bonito de todos. Miro la tarjeta y dice: Gracias por atravesarte en mi camino, conocerte fue un privilegio. Att. S. Reconozco que me sorprendió, es el primer ramo de rosas que me regalan, pero eso no va a hacer que se me pase el enojo tan rápido, no señor.

Miro el ramo durante un largo tiempo y no puedo evitar comerme las uñas, me pican las manos para llamarlo y agradecerle así sea de mala gana, es que me encantan, son divinas. Claro, quien más que Santhiago para darme este regalote, me lo voy a comer a besos cuando nos arreglemos, pero ¿porque no fue capaz de venir a entregarlo personalmente, tal vez me exalte mucho y lo intimide. Es que soy tan hormonal a veces. Me decido por fin a llamarlo, se supone que estoy enojada con él, pero no importa, sólo le voy a agradecer el gesto y ya, por ningún motivo se puede enterar que me han encantado.

-Hola ¿cómo estás?

-Hola, sorprendido. –Sólo con escuchar su voz me erizo. –¿A qué se debe el honor de tu llamada? –está muy serio.

-Quiero agradecerte por las rosas, están hermosas, no tenías por qué hacerlo. –Por supuesto que tenías que hacerlo, me has hecho enojar con tus comentarios. Pienso.

- ¿Rosas? ¿Cuáles rosas?

- ¿Es en serio? No te hagas, las rosas que me mandaste ahorita.

-No te he mandado rosas, Abril. ¿Qué sentido tendría negarlo si así fuera? –Su tono es más serio de lo normal. Me empiezo a asustar, si no fue él ¿entonces quién?

-Santhiago yo creí que... es que la tarjeta tenía tu inicial –Me defiendo de algún modo.

-Creíste mal... -Se queda en silencio y yo también, hasta que por fin decide hablar. -Así que alguien te ha mandado rosas. –Es sarcástico y yo ya estoy echa un manojo de nervios y no sé por qué, en todo caso sería inocente, no sé qué hacer, Santhiago suena molesto.

«¿En qué te metiste Abril?» –Me pregunto.

-Pensé que habías sido tú, por eso te llamé. –Al parecer fue la peor decisión que pude tomar.

Miro las rosas y están ahí, bellas y despampanantes, siendo el centro de mi mesa. Voy por el helado y meto una gran porción a mi boca, es lo único que me podría calmar ahora. Está enojado conmigo, más de lo que yo con él, efectivamente no fue él el autor de las flores y lo peor es que no sé qué decirle. Se me pasan por la mente ideas tan bobas como colgar y hablar con él después, pero sería demasiado inmaduro de mi parte no afrontar la situación, mejor lo espero.

- ¿Por qué iba yo a mandarte rosas? Bien podía dártelas personalmente.

-No sé, tal vez por la discusión no querías verme, que se yo. –Está tratando de intimidarme y lo está logrando.

- ¿Estás segura de que no sabes quién fue? porque yo si tengo una idea.

-Santhiago por favor, a lo mejor ni eran para mí, pudo haber sido un error. –Excusa tonta pero no sé qué decir. Como explicar algo que ni tu misma sabes. La tarjeta tiene mi nombre y una S como firma ¿Qué más puedo pensar?

-Ya no importa, si no fuiste tú está bien, no tiene caso. –agarro las rosas y las tiro al bote de basura. –Ya está, ya no las quiero.

-Pero, están hermosas me dijiste ¿no? –Esta insoportable, su ironía me provoca en cierto modo, cree que le estoy mintiendo. Justo en ese momento el celular emite un sonido, miro la pantalla y es que he recibido un mensaje de Samuel... y un escalofrío recorre mi cuerpo, lo leo rápidamente desde la vista previa y dice que si me gustaron las rosas y que me ha extrañado. Ha sido una mala idea mirarlo, me cae como balde de agua fría, pero ya estando aquí hay que terminar con esta situación, estoy mucho más nerviosa que antes. Santhiago sigue hablando por el auricular y al notar mi ausencia protesta.

Esta Vez Te SalvasteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora