Thiago
Y yo que pensaba que lo que estaba sintiendo era producto de un sueño, mi mente no termina de reaccionar, pero veo que mi amiguito si, y está listo para una gran batalla. Me basta sólo con abrir los ojos y desperezarme un poco, para darme cuenta el motivo de su reacción, pues una Abril muy traviesa está de rodillas entre mis piernas, haciéndome merecedor de una buena felación, de esas que sólo ella sabe. La sangre corre por esa parte de mi cuerpo a todo furor, apenas normal que sea así, en la mañana él está en su mejor disposición. La luz del día me molesta la visión, así que mejor cierro los ojos y disfruto de lo que esta mujer me hace, entierro la cabeza en la almohada por las sensaciones que recorren mi cuerpo, mi boca se hace una O y me aferro a las sabanas.
-Ohhh por dios... Abril, no... -Waoo, ella tiene la mejor boca del mundo, esta como poseída, no lo sé, pero pone todo su empeño, siento como sus labios me chupan con fuerza, luego me rodea la punta con su lengua, se introduce mi polla hasta el fondo y repite el proceso... ¡qué bien lo hace! Quisiera verla haciendo eso, pero está cubierta por las sábanas, se aferra a mis piernas para equilibrarse y continua con esta deliciosa tortura.
Por más que trate sé que no me voy a poder contener mucho tiempo, me succiona con determinación, su boca caliente, su lengua traviesa, todo hace un complemento perfecto, mi mente lucha para contenerse, pero esta es una batalla perdida, mi cuerpo se deja ir con fuerza, a diferencia de la noche anterior, en un gruñido me libero y ella recibe en su interior hasta la última gota de mi semen. Como una gata golosa sale debajo de su escondite y mirándome así tan seductora se lame los labios como si tuviera restos de helado en ellos, llega hasta a mí a gatas, esta desnuda y la visión es espectacular, su trasero redondo, sus senos perfectos y su cintura tan estrecha, el cabello le cae desordenado a la espalda... todo, toda ella es perfecta.
-Buenos días, amor. -Me saluda con una sonrisa en su rostro, consciente de la forma en que la miro y segura de lo bien que lo ha hecho. Me está provocando, esto se va a descontrolar.
-Buenos días... ¿sabes que lo que hiciste es un delito? -abre la boca en señal de sorpresa y sube las cejas. -Sí, fue en contra de mi voluntad, estaba inconsciente. -Se recuesta de lado y sostiene su cabeza con una mano, me mira retándome.
-Estoy dispuesta a pagar por ello. -Sonríe.
En cuestiones de segundos estoy encima de ella, yo también estoy dispuesto a hacerla pagar y mientras me deleito besando cada parte de su cuerpo, le doy tiempo al mío a que se recupere del asalto que acaba de tener. Amo sus senos, sus pezones son lo mejor del mundo y los puedo morder a mi antojo haciendo que se retuerza debajo de mí, sé que le encanta porque se aferra a mi cabello y me mantiene preso. Una de mis manos baja hasta su sexo y siento su humedad, está caliente, con eso me basta para estar listo para el segundo round, no creo que haya un hombre en el mundo que se resista a la humedad de su mujer; rozo suavemente su clítoris mientras le miro el rostro y un fuerte gemido escapa de su boca, hace el intento de cerrar las piernas y yo lo impido. Me pongo de rodillas y subo sus piernas hasta mis hombros, me inclino y ubico mi pene en su entrada, la beso y cuando menos se lo espera la penetro fuerte y firme hasta el fondo, su grito de sorpresa y placer se pierde en mi boca. Anoche hicimos el amor, hoy quiero sexo... fuerte.
Recordando el despertar tan genial que tuve hoy, tarareo al ritmo de una canción que sólo existe en mi mente, mientras rebusco entre mi agenda los pendientes que tengo para hoy, he dejado pasar tantas cosas que ya me siento frustrado así que es hora de empezar a depurar.
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Esta Vez Te Salvaste
RomanceRomance entre Abril Stone una joven estudiante de arte moderno y Santiago Jones un arquitecto codiciado y muy conocido en la sociedad. Todos los derechos reservados. Se prohíbe cualquier copia o reproducción, parcial o total de esta obra. Registrad...
