Capítulo 17

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Lo prometido es deuda, aquí está el capitulo regalo #2.

Ahora si, nos leemos de nuevo el viernes.

Gracias por tanto cariño.

Mejor me voy porque por aquí hace mucho calor!!

***

-Abril mírame. -me levanta la barbilla- Yo soy el hombre que te quiere, no debes preocuparte por nada más, yo no me fijo en una chica por lo que tiene sino por lo que es y por lo que siente, tu eres sincera, inteligente y hermosa, eres todo lo que quiero y necesito a mi lado, no importa nada más. Ahora dime si tu no sientes lo mismo por mí y te juro que no me vuelvo a atravesar en tu camino.

-No. Es decir, sí. -estoy hecha una bola. No quiero que se vaya, pero es difícil. -Es que no sé.

-Yo te ayudo con eso. -me dice, toma mi cara entre sus manos y me besa con determinación, sabe a arequipe, nuestros labios están fríos, que rico beso. Abro mi boca y le doy entrada a su lengua. Se inclina un poco y quedo recostada en el sofá y el encima de mí, me pierdo en ese beso que dura lo suficiente como para olvidarme de todo, le agarro el cabello con una mano con la otra acaricio su espalda, me muerde el mentón y va subiendo hasta el lóbulo de la oreja.

- ¿Quieres que me vaya? -me pregunta al oído con voz ronca. Luego me mira.

-No. -digo sin más, no sé qué vaya a pasar, pero quiero a ese hombre y lo quiero mío. Me besa de nuevo con pasión y ansiedad, siento esa sensación en el estómago otra vez y la corriente que recorre mi cuerpo de pies a cabeza es más fuerte, abro un poco las piernas y él se acomoda entre ellas, estamos muy pegados y lo siento todo, gimo y el sisea mientras me besa el cuello y me chupa, lleva una mano a mi muslo y va subiendo lentamente hasta mi trasero, lo acaricia y luego lo aprieta fuerte. Gimo una vez más en su boca y sus dedos se enredan en mi cabello.

-Te necesito. -susurra. Y lo sé porque su miembro esta duro. Definitivamente somos fuego total, nos encendemos con solo una caricia y me gusta porque nunca antes había sentido algo así. Sus labios húmedos vuelven a posarse sobre los míos y yo quiero saborear cada rincón de su boca. Somos sólo gemidos y jadeos hasta que un sonido en la puerta nos saca de nuestra atmosfera.

- ¿Esperas a alguien más? -Me pregunta mientras me libera de su presión y se acomoda en el sofá. Yo niego. Pero ¿que hace Emy aquí sí dijo que estaba tan ocupada? -Pienso.

-Abby, preciosa he venido a verte. -Oh por Dios, trágame tierra, ¡es John! ¿qué hace aquí y cómo entró? Thiago me fulmina con la mirada y la cara me arde de la vergüenza. Trato de arreglarme la melena rápidamente, por el momento lo importante es que John no me vea así. Él llega hasta dónde estamos y su efusividad termina en cuanto ve a Thiago que lo mira sin ninguna expresión.

-Oh, perdón, no sabía que... -Se le nota el asombro. -Que estabas ocupada, bueno yo... -me levanto de inmediato y lo le doy un beso en la mejilla, Thiago tiene una cara de no me mires dos veces, se levanta y lleva el helado hasta el refrigerador.

- John, ¿A qué has venido? ¿Cómo entraste? -le pregunto insistente.

-Emy me ha prestado sus llaves y decidí venir a darte una sorpresa y hablar un poco, pero mira que el sorprendido he sido yo. -mira a Thiago y noto algo de celos en sus palabras. Estoy en el medio de algo que ni yo misma se identificar. - ¿Abril, estoy viendo mal o es él? -me pregunta bajito, pero Thiago logra escuchar y llega hasta donde estamos de inmediato.

-Qué mal educada Abril, ¿no te parece? -se dirige a John. -Mucho gusto, soy Santhiago Jones, su novio. -le extiende la mano, John la toma y se presenta como mi compañero de trabajo con su mirada fija en mí y al parecer un poco nervioso, siempre quiso conocer al arquitecto Jones, pero siento mucho que haya sido en estas condiciones. Yo no levanto la mirada, aunque me maten. La cabeza me da vueltas, pero ¿cómo se atreve a hacerme eso? acaba de decir que es mi novio, así nada más, no puedo creer lo insolente que es, quisiera desaparecer. John me mira con los ojos desorbitados, me siento tan mal, debí haberle dicho antes, ya veía venir esto desde el comentario de Emily en la U, pero Thiago o Santhiago, como se quiera llamar, no tenía ningún derecho a hacer eso y menos de esa manera.

-Ok. -dice John y sin dedicarme una palabra se va.

Thiago tiene una sonrisa triunfante en su cara que quisiera borrarla a golpes, es insoportable su actitud de macho posesivo.

-No tenías derecho a decirle eso. -lo confronto. Estoy furiosa.

-Creo que sí. -Esta tan tranquilo. - Me lo diste en el momento en que me dijiste que me quedara.

-Me habías dicho que yo podía decidir cuándo y a quien decirle lo nuestro y lo primero que haces es decirle a John, como si nada, sin importar lo que yo quisiera.

- ¿Y qué le ibas a decir, que era un compañero también o qué? ¿a ver? dime. De seguro él quiere contigo y yo no lo voy a permitir y si tengo que decirle a todo el mundo que soy tu novio, pues lo haré. -me enfrenta el muy atrevido.

-John es mi amigo desde hace mucho tiempo, además ¡ni siquiera soy tu novia! -Estoy casi gritando, esto ya se salió de control.

-Yo sé cuándo un hombre ve en una mujer cómo algo más que una amiga y créeme que él no piensa lo mismo que tú ¿no viste su cara cuando dije que era tu novio? y con respecto a si eres mi novia o no, para mí lo eres, si de esa manera puedo evitar que cualquier otro siquiera se atreva a fantasear contigo. -pero que exasperante es, ahora dice que soy su novia solo para poder tener derechos en mi vida y yo que esperaba emocionarme el día que me llamara novia. -Sé lo que estás pensando, pero no me importa ¿sabes? a veces puedo ser muy posesivo, con tal de defender lo mío soy capaz de cualquier cosa. -me suena a amenaza.

-Sí, eres demasiado posesivo, pero yo no soy tuya querido. -mi voz es irónica. Estamos frente a frente y nuestras miradas se desafían.

-Eso estábamos por resolverlo antes de que llegara tu amigo, ¿lo recuerdas? -Su tono de voz cambia de enojado a sensual, me mira con deseo y se le oscurecen los ojos, se acerca a mí y yo doy un paso hacia atrás, sonríe de lado y da un paso más y yo doy otro y así hasta que me encuentro con la espalda pegada a la pared, no tengo escapatoria.

- ¿Y ahora qué vas a hacer? -Sabe que me tiene a su merced, es desesperante su cinismo.

-No te atrevas. -sé sus intenciones. Pone sus manos en la pared a la altura de mi cabeza y sonríe.

-Dime que no quieres esto tanto como yo. -me habla muy cerca y pega su cuerpo al mío, siento cada centímetro de su anatomía, su olor y frescura me invaden, inclina su cabeza, la acomoda en el hueco de mi cuello y me deja un beso casto que me eriza toda. No soy capaz de moverme siquiera, que poder tiene sobre mí que no logro dominar mi cuerpo. Mi mente es orgullosa pero el cuerpo me traiciona y es que lo deseo tanto que me duele, quiero que me haga suya de mil maneras, pero mi orgullo no me deja aceptarlo.

-No. -le digo con firmeza.

- ¿Segura? -me mira. -Porque tu cuerpo me dice otra cosa, me deseas tanto como yo a ti, aquí y ahora. -Me presiona con su cuerpo y siento su erección en mi vientre, así no creo que pueda aguantar mucho.

-Por favor no te resistas, nos necesitamos y ya no aguanto más. -me susurra bajito, mientras su aliento acaricia mi cuello. La verdad es que he esperado tanto por esto, que no creo que aguante un día más tampoco, me rindo.

-Yo tampoco. -Digo. Él me mira y con deseo toma mi boca, me besa como si la vida se le fuera en ello, es un beso mucho más ardiente que todos lo que me ha dado y yo le sigo el ritmo, empuja su erección contra mí y yo gimo alto, no me contengo más, sus manos recorren hábilmente mi cuerpo, acariciando y apretando mientras nuestras lenguas luchan por conquistarse, es embriagador. Toma mi blusa por la parte inferior y me la quita ágilmente, quedo en sujetador y shorts, vuelve y toma mi boca, nuestras respiraciones son agitadas. Posa sus manos en mi trasero y me levanta.

-Rodéame con las piernas. -me ordena y obedezco de inmediato. En esta posición su erección choca más fuerte contra mi sexo y siento que cada toque y cada beso llega ahí, todo es tan excitante. Me agarro a sus fuertes brazos que se le marcan aún más, el me besa el cuello y aprovecho para llenar de aire mis pulmones, me restriego contra él, es un movimiento involuntario, necesito aliviar esa presión que tengo. Desata mi sujetador y me baja los tirantes, este cae al suelo y mis senos quedan expuestos y a su merced, él no los desaprovecha y se lleva uno a la boca, muerde el pezón y chupa fuerte, mientras da atención al otro con una mano, lo aprieta y tira del pezón, ¡Ahh! Son tantas sensaciones a la vez que creo que mi cuerpo no puede sentir más, me tortura de todas las maneras que puede y yo necesito más, meto mis dedos entre su cabello, me arqueo y empujo mi pecho más adentro de su boca y él lo recibe gustoso. Yo estoy perdida totalmente no puedo pensar, lo quiero dentro mí ya.

-Por favor. -leruego.    

Esta Vez Te SalvasteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora