Abril
Era la quinta casa que Santhiago y yo mirábamos, la búsqueda se ha hecho más difícil de lo que me imaginaba, no me había dado cuenta lo complicada que era con esto. Siempre hay algo en ellas que no me convence, una pared, una ventana, el jardín, la cocina, que si muy grande, que si muy chica... cualquier cosa me hace cambiar de parecer. Si seguimos así va a llegar el día de la boda y no tendremos casa, la verdad ya estoy preocupada. Santhiago aseguró que si la quinta no me parecía entonces mandaba a construir una si era necesario, pero no seguiría esperando a que alguna me gustara por fin.
La verdad, yo insistía en que viviéramos la casa que se encuentra ubicada cerca de la de su madre, su padre la había construido para que él la ocupara en un futuro, pero ahora a Santhiago no le parecía buena idea, su argumento era que quería vivir en otro lugar y que aquella casa era muy grande para nosotros, pero en realidad interiormente no lo es tanto como el exterior, ocupado en su mayoría por árboles y el jardín. Desde la primera vez que la vi me encantó, una tarde fuimos con su madre a conocerla, es realmente hermosa y el ambiente genera paz y tranquilidad, es como estar en otro mundo, aislado del ruido de la ciudad. Pero Santhiago se negaba una y otra vez, después de sus intentos fallidos de encontrar una casa similar, en otro lugar, por fin cedió a mi deseo.
- ¿Amor? –Susurra en mi oído, cerciorándose de que no estuviera dormida.
- ¿Mmmm? –fue lo único que pude responder, el sueño casi me vencía. Ultimadamente era así, la búsqueda de la casa y los preparativos de la boda me dejaban exhausta.
- ¿Eres consciente de que es la quinta casa que miramos y que no nos queda mucho tiempo para decidirnos? –Me giro para quedar frente a él, es un tema que debemos concretar, así que hago un esfuerzo.
-Si... lo sé. Pero si me preguntas cual es la que quiero, ya sabes mi respuesta.
-Hemos visto mejores casas que esa, Abby.
-Pero no me gustan, además dijiste que yo la escogería y eso hago. ¿Porque no lo consideras? –Se queda en silencio y respira profundo.
-No te va a gustar ninguna otra ¿no es así? –me cuestiona resignado.
-No sé, puede que no. Pero para que buscar más si ya está esa, no puedes despreciar de esta forma lo que tu papá hizo pensando en ti... no es justo, ya deja el rencor y el orgullo.
-Descansa. –me dice finalmente y me da un beso tierno en la frente. Lo hace cada que quiere dar por terminado un tema sin discutir.
Al día siguiente, desde la comodidad de la cama, observo como se hace el nudo de la corbata, ya listo para ir a trabajar, descubre que lo estoy mirando y me saluda con una sonrisa en el rostro, es tan guapo ese hombre, no me canso de admirarlo.
-Buenos días dormilona. -Se acerca hasta la cama y se sienta en el borde para acariciarme el rostro.
-Buenos días. -le contesto mientras me desperezo.
-Iremos a ver la casa hoy, necesito que estés lista, a las diez paso por ti. -trato de entender lo que me quiere decir, pero parece que siguiera dormida.
- ¿Cómo así, cual casa? -se queda mirándome y entonces comprendo. -Es decir que... ¿aceptas que vivamos en la casa de al lado? -pregunto entre confundida y feliz.
-Contigo viviría en cualquier parte, pero si quieres la casa de al lado, entonces tendrás la casa de al lado... -Salto de felicidad, me encanta esa casa y además ya estaba cansada de buscar, si seguíamos así terminaríamos en mi apartamento, lo abrazo y lo lleno de besos.
ESTÁS LEYENDO
Esta Vez Te Salvaste
RomanceRomance entre Abril Stone una joven estudiante de arte moderno y Santiago Jones un arquitecto codiciado y muy conocido en la sociedad. Todos los derechos reservados. Se prohíbe cualquier copia o reproducción, parcial o total de esta obra. Registrad...
