Capítulo 16

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-Aun así, estoy muy disgustada y no tengo ganas de salir. -le digo.

-Ya por favor, perdóname. Si quieres no salimos, que sea en tu apartamento en el mío, como quieras, pero déjame explicarte las cosas. -vuelve a acercarse a mí. -Por favor. -dice y su tono es casi una súplica.

-Está bien... Pero lo quiero saber todo. -No me resisto a este hombre.

-Gracias. -me pone una mano en la mejilla y me acaricia el pómulo con el pulgar. -Ahora dime ¿qué tal tu noche? porque la mía estuvo perfecta. -no puedo evitar sonreír y mis mejillas toman color. -Te ves mucho mejor así- me dice.

-Mi noche también fue perfecta y déjame decirte que te han quedado riquísimos lo wafless. Muchas gracias, no era necesario.

-Por supuesto que sí, lo mejor para usted señorita Stone. -me sonríe y pega su cuerpo al mío tomándome por la cintura mientras su mano sigue en mi mejilla. Toda la molestia que sentía hace un momento se ha ido como por arte de magia.

-Revisa los planos y fírmame recibido por favor, debo volver a la oficina. -digo tratando de escabullirme.

-Antes de que entraras he enviado un correo de satisfacción a tu jefe, así que todo está resuelto. -me mira de esa manera tan intensa que me intimida.

-Pero ni siquiera has visto nada.

-No hace falta, he visto las preliminares y además yo confío en su trabajo. Solo dame un minuto.

- ¿Un minuto para qué?

-Para esto. -me presiona contra su cuerpo y se apodera de mi boca reclamándola con ansias y desesperación, yo no me resisto, necesitaba esto desde hace muchas horas, su lengua me provoca y la cabeza me da vueltas, estoy poseída. Subo mis manos hasta su cuello y lo acerco más a mi intensificando el beso, sus labios son mi perdición, me lleva hasta el sofá y me sienta en el respaldo, creo que este va ser mi lugar favorito, se coloca entre mis piernas y me besa el cuello, una de sus manos se cuela bajo mi blusa, llega hasta el sostén y me aprieta un pecho, yo gimo y clavo mis uñas en su espalda, todo pasa muy rápido. Nuestras respiraciones se escuchan desesperadas. No entiendo cómo me he dejado hacer, ¿dónde se supone que queda mi dignidad? hasta eso he perdido con este hombre. Pero es que en cuanto me toca ya no me puedo resistir, no después de conocer lo bueno que puede llegar a ser en este sentido. Hábilmente me desabrocha el sostén liberando mis pechos y toma uno de ellos entre sus manos, esta frio y hace contraste con mi cuerpo que ya está muy caliente.

En ese momento suena el teléfono rompiendo la burbuja en la que estamos. Resopla y apoya su frente en mi hombro. Yo pienso en todo lo que hemos vivido y me causa risa, suelto una carcajada y el me mira desconcertado. Se tarda unos segundos en comprender y ríe conmigo. La verdad esto ya es divertido. Me organiza el sostén muy despacio y me ayuda a bajar.

-Al parecer no se puede hacer más. -Me da un beso casto, me acaricia la mejilla y se dirige al escritorio ¿acaso pensaba hacérmelo aquí? -Te veo esta noche preciosa, en tu apartamento. Me gusta. -me guiña un ojo y salgo despavorida antes de cualquier cosa sin decir ni una palabra.

Tengo una gran sonrisa en el rostro y se me ha olvidado por completo a qué he venido, las tres mujeres están inmersas en una buena conversación al parecer y en cuanto me miran sus caras cambian a una expresión muy seria, juraría que se mueren de envidia, deberían aprender a disimular un poco y yo también, porque siento los labios hinchados como si hubiera sido bien besada y las mejillas ardientes. Qué vergüenza.

-Adiós. -digo y me dirijo casi corriendo hacia al ascensor.

-Adiós señorita Stone. -Escucho que me responde la mujer que me atendió.

Esta Vez Te SalvasteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora