-Confía en mí. -le digo la misma frase que me dijo un día. Entiende mi mensaje y me deja seguir, convencida de lo que quiero hacer, meto la mano en su bóxer y libero su erección, el sisea a sentir mi mano sobre su miembro, es la primera vez que lo toco mientras que el a mí me conoce cada centímetro de piel, pensé que tal vez a él le gustaría tanto como a mí, que besara su parte intima, así que vine aquí con una lencería que me regaló Emily decidida a complacerlo o, mejor dicho, a complacernos. Rodeo con mis manos su grueso pene y lo acaricio, es grande y duro, lo admiro embobada, lentamente subo y bajo mi mano por su longitud, miro a Santhiago y tiene los ojos cerrados y la mandíbula apretada, le gusta, repito el movimiento un poco más rápido y abre la boca en forma de o, sin más preámbulos lo introduzco en mi boca y saboreo una gota de semen que tiene en la punta, su carne es suave como lo percibía mi cuerpo y mis manos, tiene un ligero sabor salado, con mi lengua rodeo la punta y luego introduzco gran parte en mi boca mientras cubro los dientes con mis labios.
- ¡Maldición! -Exclama. Yo me siento empoderada, disfruto de su cuerpo como una gata golosa, me gusta lo que estoy haciendo y me encanta saber que lo disfruta, así que pongo más empeño y chupo apretando mis labios con más fuerza, escucharlo gruñir me motiva, me aferro a sus caderas para no perder el equilibrio y entro y salgo más rápido y al llegar a la punta la rodeo con mi lengua, ya me aprendí la secuencia, me toma por el cabello y hace que levante un poco la cabeza, ahora me mira fijamente, está muy excitado y yo también, verlo así me ha puesto muy caliente, se queda mirando como mi boca se traga su miembro, inicia un movimiento de caderas al ritmo que yo llevo, está muy cerca lo puedo sentir, aun así no me detengo.
-Nena, detente por favor, no quiero... -Chupo con fuerza y eso hace que se no termine la frase. -Abril, no, ya. -Siento que tengo un poder sobre él y disfruto de eso, no quiere darme el final que deseo, pero yo soy quien decide ahora, le agarro fuerte las caderas y sigo en mi ataque más y más rápido hasta que se escurre en mi boca. Mmmm, es un sabor dulce y acido a la vez, trato de tragar lo más rápido posible antes de que me den arcadas, lamo la punta de su pene y le miro. Esta con la boca abierta por la expresión del orgasmo y suda bastante, ha sido intenso, como siempre. Se sienta de golpe en su silla y apoya su cabeza en el respaldo, me levanto y me quedo frente a él. ¡Did it! Tu primera felación ha sido un éxito. Sonrío ante ese pensamiento.
-Ohh nena, eso ha estado... ha sido... -Esta sin palabras.
-Lo sé. - Le digo. Su erección sigue siendo importante y eso me alegra porque ahora soy yo la que necesita atenciones. Sigue en la misma posición y antes de que se dé cuenta me siento en su regazo con mis piernas a cada lado de las suyas, saco el preservativo que traía listo para esto y se lo pongo. Hago a un lado la tanga y cuando me mira a los ojos, me deslizo lentamente por toda su longitud. ¡Ahhh! Gemimos juntos. Lo necesitaba tanto y me pongo nostálgica al pensar que puede ser la última vez.
-Quieres acabar conmigo. -me dice, me agarra del cuello y me obliga a besarlo, mientras lo hace siento como su erección crece dentro de mí. Mi cuerpo se tensa y poco a poco se va acostumbrando. -Muévete. -me ordena terminando el beso. No sé qué hacer en esta posición, nunca había estado así. Me toma por la cintura fuerte y me levanta un poco y luego me baja lento.
-Así. -Me dice y yo lo repito apoyándome en la punta de los dedos para luego dejarme caer sobre él. Gimo, en esta posición lo siento más dentro, llega hasta el fondo de mí. Me ayuda a levantar y luego me deja caer una y otra y otra vez, estoy cabalgando, mando yo, me apoyo en sus rodillas y dejo ir mi cabeza hacia atrás y sigo el ritmo más rápido, alternándolo con movimientos de cadera como hacia el cuándo estaba encima de mí.
De pronto me sostiene y me deja suspendida en el aire y ahora es el quien entra y sale de mí, duro, rápido.
-Mírame. -me ordena y yo me pierdo en su mirada, por un momento quiero llorar, pero mi ego no me lo permite, disfrutaré este momento sin más. ¡Ahh! grito. El choque de nuestros cuerpos produce un sonido que me excita, me muerdo los labios para no gritar de lo excitada que estoy, quiero gemir fuerte, pero temo dar un espectáculo. El gruñe y con una mano desnuda mis pechos que no han sido nada atendidos. Sus embestidas siguen ese ritmo fuerte, ya siento el final muy cerca, se entretiene con mis pechos besando, masajeando y chupando, todo a la vez de pronto ya no me penetra se ha quedado quieto. Ya me había acostumbrado a su ritmo. Mis pezones se endurecen y se ponen sensibles, empiezo a mover mis caderas, necesito sentirlo más. Me abraza por la cintura y me inmoviliza.
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Esta Vez Te Salvaste
Storie d'amoreRomance entre Abril Stone una joven estudiante de arte moderno y Santiago Jones un arquitecto codiciado y muy conocido en la sociedad. Todos los derechos reservados. Se prohíbe cualquier copia o reproducción, parcial o total de esta obra. Registrad...
