Abril
Y finalmente, el día tan esperado llegó, la boda fue de ensueño, estuvieron todos nuestros familiares y amigos. No pude haber tenido un día más feliz, todo estuvo hermoso, mi vestido era divino. Los nervios que se sienten son terribles, uno no sabe si reír o llorar por la ansiedad que ataca. Pero al final todo es felicidad al verte unida a la persona que amas y saber que, a pesar de las diferencias y dificultades, el amor puede triunfar.
No hubo muchos invitados, y a pesar de que Santhiago quiso evitar a toda costa que la noticia se filtrara a la prensa fue inevitable, tuvimos que salir corriendo de la ceremonia hacia la recepción, recordé con quien me acababa de casar, con un arquitecto exitoso y muy reconocido, con mucho dinero y poder, con aviones privados, apartamentos de hasta dos mil metros, muchos autos, casas, mansiones... un dueño del mundo.
Si, irónicamente me enamoré de uno de esos que no recuestan su cabeza en la silla del avión para que no se les dañe el peinado. Después de lo que hemos vivido me doy cuenta que el dinero nunca fue importante entre nosotros, a él le importaba poco mis cuentas de banco y yo, la verdad, preferiría no saber nunca cuántas cuentas tiene y cuantos ceros hay detrás de cada dígito, supongo que eso asusta. Sólo sé que lo amo por ser él, por ser así, por su capacidad de dar amor a los demás, por ser cuadriculado, pero también muy sensible, lo amo por no ser esa persona que yo esperaba encontrar una mañana en su oficina, lo amo por demostrarme que no todos se creen los dueños del mundo.
Hasta un día antes de la boda discutimos, estuve a punto de devolverle el anillo una vez más porque es un testarudo de lo peor -suena ridículo, lo sé- pero es que Santhiago es un necio, testarudo. Insistió en que yo debía llevar en mi peinado de bodas la pinza del cabello que guarda desde que nos conocimos. Es absurdo, le insistí que consiguiera una igual, pero no, él quería esa vieja y degastada con el argumento de que la usaría yo y nuestras hijas y las hijas de las hijas y las novias de los hijos...
De verdad, yo no lo podía creer. Mi madre y yo no encontramos una forma para hacerlo cambiar de opinión. Finalmente, al hacerme el peinado tuvo que ponerlas para evitar que la discusión terminara mal. Eso sí, me encargaré de que nadie más se vea sometida a esta tradición que quiere implantar el señor y menos las esposas de mis hijos, ellas no tienen la culpa de mi abandono. Esta familia es tan tradicional que utilicé el collar de la abuela de la abuela de la abuela de la mamá de Santhiago, no entiendo como duran tanto estas cosas en el tiempo. Pero al ver la cara de la señora Kathie, cuando me vio vistiéndolo, me sentí orgullosa de tenerlo. Simplemente hay cosas que no tienen precio, pero sí un valor inmenso.
Nuestra luna de miel fue un viaje a Europa, durante un mes. Nuestra primera noche la pasamos volando, Santhiago tenía un avión privado listo para salir esa misma noche, lo curioso fue que se negó rotundamente a que me quitara el vestido de novia hasta llegar al destino, sabía que algo pretendía pero nunca me imaginé que la intención fuera revivir la escena de cuando nos conocimos, si, nos metimos de nuevo al baño del avión, con la diferencia que ahora el baño estaba a nuestra disposición, estamos casados, prácticamente solos y esta vez si llegamos hasta el final... fue increíble como lo hicimos, mi vestido y peinado quedaron impresentables, aun así, tuve que dar la cara en un lujoso hotel. Santhiago estaba lo más de tranquilo pues poco le importaba lo que pensara la gente y además él estaba intacto, no entiendo cómo logra quedar tan perfecto después de eso.
Hoy es la última noche de nuestra luna de miel, no puedo decir que hemos estado de vacaciones porque el sigue trabajando desde acá, aunque un poco menos y yo me he dedicado a leer y escribir historias, de esas romanticonas que me encantan. Ha sido un mes maravilloso y lo disfrutamos bastante. Ahora estamos en la habitación viendo una película, estuvimos toda la tarde en la playa, ya cenamos y estamos aquí relajados en la cama.
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Esta Vez Te Salvaste
RomanceRomance entre Abril Stone una joven estudiante de arte moderno y Santiago Jones un arquitecto codiciado y muy conocido en la sociedad. Todos los derechos reservados. Se prohíbe cualquier copia o reproducción, parcial o total de esta obra. Registrad...
