Doce.

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Cancion para este capitulo:

Pink Floyd -Comfortably Numb

12

HARRY'S POV.

*****

Febrero 25, 2014.

"Maldita sea sargento, despierte." Un fuerte zarandeo me hizo abrir los ojos rápidamente.

El brillante sol quemo mis retinas. Mis músculos estaban completamente inmóviles y duros, sin vida. Mi piel estaba reseca y torpe. Mi garganta ardía. Ardía como el infierno mismo. Comencé a tallar mis ojos en un vano intento de apaciguar el dolor que hacía que mis párpados se sintieran pesados.

Se sentía como si estuviera en fuego. Todo yo estaba en fuego.

Y sin embargo, al mismo tiempo... no sentía nada en absoluto.

"¿Cuánto tiempo estuve dormido?" Mi voz era solo un sonido roto. En realidad no estaba seguro si había estado dormido, desmayado o teniendo alucinaciones. Nada nuevo. Jake me miro sin expresión alguna.

"No lo sé." Se encogió de hombros. Con una mezcla de repulsión y lastima, lo observe intentar encontrar agua entre la arena.

"Jamás encontraras agua o comida ahí, imbécil." Gruñí, sentándome.

"Tengo esperanza." Suspiro entre jadeos. Apenas si había movido un poco sus músculos y ya estaba exhausto.

"¿Esperanza?" Hubiera reído, si hubiera tenido las malditas fuerzas para hacerlo. "Míranos. Estamos en medio de la nada. Ni siquiera sabemos si seguimos en Afganistán. Los 'nuestros' nos deben creer muertos. ¿Quién mierda nos estaría buscando después de tanto tiempo? No hay ninguna maldita esperanza, Jacob." Mi cabello sin cortar, por no sé cuantos meses o años exactamente, caía sobre mis hombros, asfixiándome. "Nadie nos está buscando. Moriremos de hambre, insolación o deshidratación." Termine con fuertes tosidos. Cada uno de ellos desgarrándome la garganta un poco más que el anterior.

"Nos encontraran." Murmuro con un toque de desolación. Sin ganas de desperdiciar la poca voz que me quedaba, simplemente me quede callado.

Jake solo era un niño. Tendría veintiún años según mis cálculos, aunque claro, no estaba seguro ni siquiera de que edad tenía yo mismo. Ambos habíamos sido capturados por los afganos. Días, meses, años... no lo sabía. No tenía idea de cuantos años tenía yo mismo, o de que año era.

No tener ni puta idea, de que pasaba alrededor era lo más angustiante y extrañamente reconfortante.

Después de tanto tiempo en las manos de los hijos de puta afganos, a su completa merced, habíamos escapado. Tampoco estaba seguro de cuánto tiempo tendría de aquello.

Suspire, frustrado. El esfuerzo me dejo sin aire y otro ataque de tos, volvió a impactar mis pulmones.

Mareado, observe a Jake moverse de un lado para otro en la arena. Buscando con desesperación algo que comer o tomar. Ya debería saber que no encontraría nada.

Sus ojos oscuros, estaban casi sumidos en su cara. Aquellos pómulos que resaltaban en toda su cara, habían desaparecido. Así como el brillo de diversión que siempre abarcaba sus ojos. Sus labios estaban tan resecos que eran de un color morado. Su cabello, siempre al ras de la cabeza, caía más allá de sus hombros. Estaba por los huesos, aún más que yo.

Mis antiguos músculos, había retenido la grasa y los contados alimentos que me habían dado en mi retención. Sin embargo, Jake siempre había sido de los menos formados de mis marines.

el marine [h.s.]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora