—Estoy hablando, Austin—dije, empujándolo. Su camisa estaba húmeda del circo en la pista de baile y yo hice un espectáculo limpiando mi mano en mi falda.
Austin hizo una cara. — ¿Ni siquiera conoces a este chico?
—Este es Ethan. —dije, enviándole a mi nuevo amigo la mejor sonrisa coqueta que pude hacer.
Él me giñó un ojo y luego miró Austin, extendiéndole su mano. —Un placer conocerte.
Austin me dio una mirada gélida y yo suspiré. —Ethan, este es Austin. —murmuré.
—Austin Mahone —dijo, mirando fijamente la mano de Ethan como si quisiera arrancarla.
Los ojos de Ethan se ampliaron y él retiró torpemente su mano. — ¿Austin Mahone? ¿Austin Mahone de Eastern?
Descansé mi mejilla en mi puño, temiendo por el inevitable intercambió de historias, llenas de testosterona, que pronto ocurriría. Austin estiró su brazo detrás de mí, sujetando la barra.
—Sí, ¿Qué con eso?
—Te vi luchar contra Shawn Jenks el año pasado, hombre. ¡Pensé que iba a presenciar la muerte de alguien!
Austin lo miró con ira. — ¿Quieres verlo otra vez?
Ethan rió una vez, sus ojos pasaron entre nosotros. Cuando se dio cuenta de que Austin hablaba en serio, sonrió disculpándose y se fue. — ¿Estás lista, ahora? —preguntó bruscamente.
—Eres un completo idiota, ¿Sabes?
—Me han llamado peor. —dijo ayudándome a levantarme.
Seguimos a Carolyn y a Christian al coche y cuando Austin intentó agarrar mi mano para dirigirme a través del estacionamiento, la tiré lejos de un jalón. Él se dio la vuelta para encarame y yo me detuve de pronto, inclinándome hacia atrás cuando él estuvo a pocos centímetros de mi cara.
— ¡Debería simplemente besarte y superarlo! —gritó—. ¡Estás siendo ridícula! Besé tu cuello, ¿Y qué?
Pude oler la cerveza y los cigarrillos en su aliento y lo empujé. —No soy una amiga para fornicar, Justin.
Él sacudió su cabeza en incredulidad. — ¡Nunca dije que lo fueras! ¡Estás conmigo las veinticuatro horas del día, duermes en mi cama, pero la mitad del tiempo actúas como si no quisieras que te vieran conmigo!
— ¡Vine aquí contigo!
—Nunca te he tratado con algo más que respeto, Pidge.
Me quedé quieta. —No, sólo me tratas como tú propiedad. ¡No tenías derecho a ahuyentar a Ethan así!
— ¿Sabes quién es Ethan? —preguntó. Cuando sacudí mi cabeza, él se inclinó más cerca— Yo sí. Fue arrestado el año pasado por agresión sexual, pero los cargos fueron retirados.
Crucé mis brazos. —Oh, ¿Así que tienen algo en común?
Los ojos de Austin se redujeron y los músculos de su mandíbula se estremecieron bajo su piel. — ¿Me estás llamando violador? —dijo en un tono frío y bajo.
Apreté mis labios juntos, incluso más enojada porque tenía razón. Lo había llevado demasiado lejos. —No, ¡Yo sólo estoy molesta contigo!
—He estado bebiendo, ¿De acuerdo? Tu piel estaba a tres centímetros de mi cara, eres hermosa y hueles malditamente increíble cuando sudas. ¡Te besé! ¡Lo siento! ¡Supéralo!
Su excusa hizo que las comisuras de mi boca se elevaran. — ¿Crees que soy hermosa?
Él frunció el ceño con disgusto. —Eres guapísima y lo sabes. ¿Por qué estás sonriendo?
Traté de sofocar mi diversión en vano. —Nada. Vámonos.
Austin rió una vez y sacudió la cabeza. — ¿Que…? ¿Tú…? ¡Tú eres un grano en el trasero! —Gritó, dándome una mirada asesina. No podía dejar de sonreír, y tras unos segundos, la boca de Austin curvó. Él sacudió su cabeza una vez más y entonces pasó su brazo alrededor de mi cuello— Me estás volviendo loco. ¿Sabías?
