Le agarré por la barbilla, echándole hacia atrás. —Tienes su lápiz labial en tu boca, austin —dije, disgustada.
Él dio un paso atrás y se levantó la camisa, limpiándose la boca. Se quedó mirando fijamente las rayas rojas en el tejido blanco y sacudió la cabeza. —Yo sólo quería olvidar. Sólo por una maldita noche.
Me sequé una lágrima que se escapó. —Entonces no dejes que te lo impida.
Traté de hacer mi retirada hacia el Honda, pero austin me agarró del brazo otra vez. Al momento siguiente, carly estaba golpeando el brazo con sus puños. Él la miró, parpadeando por un momento, con incredulidad. Ella sin dejar de golpear con sus puños y golpeándolos contra su pecho hasta que me liberó.
— ¡Déjala en paz, *beep*!
chris la agarró y ella lo apartó, girándose para abofetear la cara de austin. El sonido de su mano contra la mejilla fue rápido y fuerte, y me estremecí con el ruido.
Todo el mundo se congeló por un momento, sorprendidos por la rabia repentina de carly.
austin frunció el ceño, pero él no se defendió. chris la agarró de nuevo, sosteniendo sus muñecas y tirando de ella hacia su coche mientras ella se revolvía.
Ella luchó contra él, su pelo rubio balanceándose con sus intentos de escapar. Me quedé sorprendida por su determinación para alcanzar a austin. El odio puro brillaba en sus, por lo general, dulces y alegres ojos.
— ¿Cómo pudiste? ¡Ella merecía algo mejor de ti, austin!
—carly, ¡DETENTE! —Gritó chris, más fuerte de lo que nunca le había oído.
Sus brazos cayeron a sus costados mientras miraba a chris con incredulidad. — ¿Estás defendiéndolo?
Aunque parecía nervioso, él se mantuvo firme. —___ rompió con él. Sólo está tratando de seguir adelante.
Sus ojos se entrecerraron y tiró de su brazo para salir de su agarre.
—Bueno, entonces ¿por qué no vas a buscar un **** cualquiera, —miró a Megan—, del Red y la traes a casa para ****, y luego me haces saber si te ayuda a olvidarte de mí?
—car. —chris la agarró, pero ella lo evadió, cerrando de golpe la puerta cuando ella se sentó detrás del volante. Me senté a su lado, tratando de no mirar a austin.
—Bebé, no te vayas —suplicó chris, inclinándose hacia abajo en la ventana.
Ella encendió el auto. —Hay un lado correcto y un lado incorrecto aquí, chris. Y estás en el lado equivocado.
—Estoy en tu lado —dijo, sus ojos desesperados.
—Ya no, no lo estás —dijo, echando marcha atrás.
— ¿carly? ¡carly! —Gritó chris tras ella mientras aceleraba por la carretera, dejándole detrás.
Suspiré. —car, no puedes romper con él por esto. Él tiene razón.
carly puso su mano sobre la mía y la apretó. —No, no la tiene. Nada de lo que acaba de pasar fue correcto.
Cuando nos detuvimos en el estacionamiento al lado de Morgan, el teléfono de carly sonó. Ella puso en blanco los ojos mientras contestaba—: No quiero que me llames más. Lo digo en serio, chris —dijo—. No, no eres... porque no quiero que lo hagas, por eso. No puedes defender lo que él ha hecho, no puedes tolerar que lastime así a ___ y estar conmigo... ¡eso es exactamente lo que quiero decir, chris! ¡No importa! ¡No ves a ___ liarse con el primer chico que ve! No es por austin, ese es el problema, chris. ¡Él no te pidió que lo defendieras! Ugh... He terminado de hablar de esto. No me llames otra vez. Adiós.
Salió de golpe del coche y fue pisando fuerte a través de la carretera y subió las escaleras. Traté de mantener el paso con ella, a la espera de escuchar el otro lado de la conversación.
Cuando su teléfono sonó de nuevo, lo apagó. —austin hizo que chris llevara a Megan a casa. Quería pasarse por aquí al volver.
—Deberías darle la oportunidad, car.
—No. Tú eres mi mejor amiga. No puedo soportar lo que vi esta noche, y no puedo estar con alguien que lo defienda. Fin de la conversación, ___, lo digo en serio.
Asentí con la cabeza y ella me abrazó por los hombros, tirando de mí hacia su costado mientras subíamos las escaleras hacia nuestras habitaciones.
Kara ya estaba dormida, y me salté la ducha, metiéndome en la cama completamente vestida, abrigo y todo. Yo no podía dejar de pensar en austin tambaleándose en la puerta con Megan, o el lápiz labial rojo restregado por su rostro. Traté de bloquear las repugnantes imágenes de lo que habría sucedido si no hubiera estado allí, y me arrollaron varias emociones, rayando la desesperación.
chris estaba en lo cierto. Yo no tenía derecho a estar enojada, pero no ayudaba a ignorar el dolor.
Finch negó con la cabeza cuando me senté en la mesa junto a él. Yo sabía que me veía horrible; yo apenas tuve energía para cambiarme de ropa y cepillarme los dientes. Yo había dormido sólo una hora la noche anterior, incapaz de librarme del recuerdo de los labios pintados de rojo en la boca de austin ni de la culpabilidad de que chris y carly hubieran roto.
carly optó por quedarse en la cama, sabiendo que una vez que la ira cediera, la depresión se instalaría. Ella amaba chris, y aunque estaba decidida a terminar las cosas porque él había elegido el lado equivocado, ella estaba dispuesta a sufrir la reacción de su decisión.
Después de clase, Finch me acompañó hasta la cafetería. Como había temido, chris estaba esperando en la puerta a carly.
Cuando me vio, no dudó.
— ¿Donde está car?
—No vino a clase esta mañana.
— ¿Ella está en su habitación? —dijo, dirigiéndose a Morgan.
—Lo siento, chris—dije desde atrás.
Se quedó paralizado y se dio la vuelta, con el rostro de un hombre que había llegado a su límite. — ¡Desearía que austin y tú terminaran con esta ****! ¡Son un maldito tornado! Cuando son felices, todo es amor y paz y mariposas. ¡Cuando están enojados, arrasan hacia abajo a todo el jodido mundo ustedes!
Se alejó con pasos fuertes y yo exhalé el aliento que estaba sosteniendo. —Eso fue bien.
Finch me llevó a la cafetería. —Todo el mundo. Wow. ¿Crees que podría funcionar tu vudú antes de la prueba el viernes?
—Veré lo que puedo hacer.
Finch eligió una mesa diferente, y yo estuve más que feliz de seguirlo allí. austin se sentó con sus hermanos de fraternidad, pero él no tenía una bandeja y no se quedó mucho tiempo. Él me vio justo cuando se iba, pero él no se detuvo.
—Entonces, carly y chris rompieron, también, ¿eh? —Preguntó Finch, mientras masticaba.
—Estuvimos anoche en donde chris y austin llegó a casa con Megan y... fue un desastre. Ellos tomaron partes.
—Ay.
—Exactamente. Me siento muy mal.
Finch me dio unas palmaditas en la espalda. —No puedes controlar las decisiones que toman, ___. Así que, ¿supongo que esto significa que podremos saltarnos la fiesta de San Valentín en Sig Tau?
—Eso parece.
Finch sonrió. —Todavía te llevaré a algún sitio. Las llevaré a ti y a car. Será divertido.
Me apoyé en su hombro. —Eres el mejor, Finch.
Yo no había pensado en San Valentín, pero yo estaba contenta de tener planes. No me podía imaginar cómo de triste me sentiría pasarlo con carly solamente, escuchar su perorata sobre chris y austin toda la noche. Ella todavía haría eso—no sería carly si ella no lo hiciera—pero al menos sería una diatriba limitada si estábamos en público.
Las semanas de enero pasaron, y después de un intento loable, pero fallido por parte de chris para conseguir que carly volviera con él, vi cada vez menos a él y a austin. En febrero, ellos dejaron de ir a la cafetería todos juntos, y sólo vi a austin unas cuantas veces en mi camino a clase.
El fin de semana antes del Día de San Valentín, carly y Finch me convencieron para ir al Red, y durante todo el camino en coche hacia el club, temía ver a austin allí. Nosotras entramos, y yo respiré con alivio al no ver ninguna señal de él.
—Primeras rondas de mi parte —dijo Finch, señalando una mesa y deslizándose entre la multitud hacia la barra.
Nos sentamos y vimos como la pista de baile pasaba de estar vacía a rebosar de estudiantes universitarios borrachos.
Después de nuestra quinta ronda, Finch nos empujó a la pista de baile, y finalmente me sentí lo suficientemente relajada para pasar un buen rato. Nos reímos y chocamos una contra otra, riendo histéricamente cuando un tipo balanceó a su pareja de baile dando una vuelta y ella perdió su mano, deslizándose por el suelo sobre su costado.
carly levantó las manos por encima de la cabeza, agitando sus rizos con la música. Me reí de su rostro habitual de baile y luego me detuve abruptamente cuando vi venir a chris detrás de ella. Le susurró algo al oído y ella se volteó. Intercambiaron palabras y luego carly tomó mi mano, llevándome a nuestra mesa
