Pelea ( maratón 6/?)

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Sonrió para si mismo caminado disimuladamente entre el tumulto de personas, fingiendo estar lo suficientemente entretenido en su celular como para voltear a ver al guardia de seguridad.

Un suspiro ahogado escapó de su garganta cuando por fin logro entrar.

No había sido nada fácil.

Primero tuvo que buscar un atuendo que lo hiciera lucir mayor, había optado por un pantalón de cuero ajustado, junto con una playera negra de tirantes, completamente rasgada en la parte trasera, y sobre esta un saco morado  con  algunas lentejuelas, había amarrado su cabellera en una media cola, cubriendo así la marca de su lazo, no es como si le avergonzara,  pero era más fácil que dejarán pasar en esa clase de lugares a un Omega soltero que a uno con pareja.
Incluso se había puesto un par de lentes de sol para cubrir su intento de maquillaje, pero inmediatamente se sintió estúpido al recordar que el evento sería en la noche, grande fue su sorpresa al notar que no era el único que los llevaba.

Su segundo reto había sido escapar de casa, Otabek prácticamente había dejado a Aiday como su vigilante, por lo que tuvo esperar hasta que la pequeña se durmiera para poder comenzar a arreglarse, sólo para después descubrir que había dejado la puerta del cuarto cerrada con llave.
En un principio tuvo la idea de saltar por la ventana, pero estar en un tercer pisos había complicado las cosas, quería ver a Otabek pero no estaba dispuesto a romperse un hueso y retrasar su carrera como patinador.
Bastó un par de vídeos en YouTube y unos cuantos clips para finalmente poder abrir la puerta.

Suspiro cansado recargandose contra la barra, había demasiadas personas en el lugar, algunas bailando, otras tomando, y por lo que vio cuando entró habían muchos que aun esperaban poder entrar

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Suspiro cansado recargandose contra la barra, había demasiadas personas en el lugar, algunas bailando, otras tomando, y por lo que vio cuando entró habían muchos que aun esperaban poder entrar.

-¿que te doy?- la voz de una persona lo saco de sus pensamientos

Del otro lado de la barra se encontraba un beta, bastante alto, con el cabello castaño y unos llamativos ojos  miel, vestido completamente de negro, y con un pequeño broche en su camisa que marcaba "Serik", supuso que era su nombre.

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