Isabella.
Sentía mi corazón agitado y mis ojos hinchados. Odiaba ponerme tan sentimental, pero no podía evitarlo. El tener frente a mí a mi padre después de tantos años me ponía feliz, eso además de mi embarazo no hacían las cosas nada fáciles.
Malditas hormonas.
—Eres hermosa, Isabel. Ya deseaba verte. —sus ojos estaban cristalizados mientras me miraba con cariño. —Tus ojos eran cafés en el desayuno. —dijo frunciendo el ceño.
—Sí, Alonso dijo que sería una buena idea cambiar mi color de ojos. —él asintió comprendiendo, me tomé un momento para apreciar su rostro.
Tenía leves arrugas en la frente y ojeras. Su sonrisa hacía que sus ojos se achicaran, ojos color verde profundo. Christian es un hombre maduro pero debo admitir que luce atractivo para su edad.
Si tan solo supiera cuántos años tiene.
—Isabel, perdóname por no haberte buscado antes, mi niña. Pero... Tu abuela te quería para que gobernaras, pero te iba a educar a su manera. Y yo no quería eso.
—Esa señora no es mi abuela. —respondí talvez con demasiada dureza en mi voz. —No es mi intención lastimarlo, pero yo no soy familia de ella. No quiero serlo.
—Isabel...
—Isabella. —le corregí, mi tío había escogido ese nombre para mí y no lo voy a cambiar ahora.
Bien, de la nostalgia pasé al enojo. Bien hecho Isabella.
—Isabella... Hija, soy tu padre. Y comprendo si no quieres formar parte de mi familia porque tu tío fue el que te crió todos estos años, pero... Llevas mi sangre, y la de tu... La de Charlotte. Eres una Blair.
—Lo sé. Pero no quiero que ella sepa quien soy, ¿sí? Tengo que proteger a mi país, no quiero que se arme un escándalo si ella se entera que soy su nieta.
—¿Quién lo diría? Te mandamos lejos para sacarte de la vida lleno de deberes reales, pero terminaste siendo reina. —sonrió de lado y de acercó a abrazarme nuevamente. —Te amo hija, a tu madre le hubiera encantado conocerte. —dijo con la voz entrecortada, lo rodeé con mis brazos intentando consolarlo.
Entonces... Así se siente abrazar a tu verdadero padre. Es, extraño, pero supongo que lograré acostumbrarme.
O talvez no debería hacerlo, tarde o temprano ellos volverían a Inglaterra y mi vida volvería a ser la de antes. Estaría nuevamente sola con Alonso y nuestros hijos, esperando ansiosos la llegada del nuevo príncipe o princesa.
—Ve a ponerte de nuevo esos pupilentes, querida. Tal vez así Charlotte no pueda reconocerte. Aunque debo admitir que eres idéntica a mí y eso haría las cosas un poco difíciles. —dijo cuando nos separamos.
—Esperemos que eso no suceda. —me puse de pie frente a él y le sonreí. —No debe decirle nada a Charlotte, se lo suplico. —Christian se puso de pie también y se puso frente a mí, elevó sus manos hacia mis hombros y los frotó brindándome una cálida sonrisa.
—No lo haré, hija. Y no te dirijas a mí como si no me conocieras, puedes decirme papá. —únicamente sonreí, sinceramente aún no me siento con tanta confianza como para llamarle padre.
—Lo tomaré en cuenta. —me limité a responder, me acerqué a darle un último abrazo y me fui a la habitación.
(...)
Jos.
¿Debería darles pastel para comer? No sé cómo cuidar a niños, es como si fueran mis propios hijos. Aún no tengo edad para ser padre.
ESTÁS LEYENDO
My King #2
Fanfiction2DA TEMPORADA DE "The Prince" ⚠NO LEER SIN LEER LA 1ª TEMPORADA.⚠ --------------------------------------------------------- Isabella Moro no se imaginaba casada a tan temprana edad, y mucho menos con el chico al que solía detestar. Problemas y drama...
