Isabella.
En su rostro se podía apreciar la confusión, tristeza y enojo al mismo tiempo. En una mueca rara muy característica de Cassandra.
—Lo sabía, estás muy gorda como para tener solo cuatro meses. —rodé los ojos intentando contener una sonrisa obviamente sin éxito alguno.
—Bien, ahora sabes todo lo que querías. Por favor, Cass, vete de una vez, no quiero que estés en peligro. —ella asintió y ambas nos fundimos en un abrazo que me hizo sentir feliz después de tanto tiempo.
Cuando nos separamos no pude formular alguna otra palabra, solo la seguí hasta la puerta. No quería abrirla, porque de alguna manera no quería que se fuera ya que me quedaría sin ninguna compañía después de esto. Bueno, tenía a mi padre, pero que Cassandra estuviera aquí es distinto.
—Regresa lo más rápido que puedas e intenta que nadie te vea, por favor. —le dije con la mano puesta en la perilla de la puerta lista para abrirla. —Y dile a mis hijos que los amo, ¿sí? —Cassandra asintió, le sonreí por última vez pero esta se borró cuando sentí la perilla moverse y por último la puerta abrirse.
Cassandra y yo nos quedamos petrificadas al ver a James entrando en la habitación. Él nos miró a ambas confundido.
—¿Que tú no eres amiga de Isabel? —habló dirigiéndose a Cassandra, fruncí el entrecejo al escucharlo decir aquello ya que ella en ningún momento me visitó mientras ellos estuvieron con Alonso.
Ambas nos quedamos calladas, James aún permanecía mirándonos esperando que alguna de las dos respondiera a su pregunta.
—¿A qué vienes? —hablé ignorando lo que él esperaba que respondiéramos.
—Mi abuela viene para acá, dice que irán a ver las decoraciones para la boda y me mandó a avisarte. —respondió sin emoción alguna. —Imagino que a ella le gustará saber que tu amiga está aquí. Tal vez hasta le pida ayuda con nuestra boda. —dijo con notable sarcasmo.
—No te atrevas a decirle, James. —lo amenacé acercándome a él mientras se cruzaba de brazos y una sonrisa traviesa se formaba en su rostro.
—¿Y qué recibo a cambio? —me quedé callada, puesto que no sabía que darle a cambio. No había algo que él quisiera, no que yo sepa.
—Eso lo arreglamos después, pero te suplico que no digas nada. Solo deja que se vaya. —él hizo una mueca fingiendo que estaba pensando.
—¿Y cómo sé que después no vas a cumplir lo que dices, eh? —rodé los ojos puesto que estaba desesperándome, en cualquier momento Charlotte vendría y vería a Cassandra en la habitación. —Ok, tú y yo hablaremos de esto luego. Que ella se vaya, rápido. —aceptó sin darle importancia del todo y se hizo a un lado dejándonos el paso libre.
No pude evitar mirarlo desconcertada, pero lo más importante ahora es que Cassandra se vaya de una buena vez.
Salimos de la habitación y la acompañé hasta el pasillo no sin antes ver hacia todos lados para asegurarme que no hubiera alguien que pudiera notar la presencia de mi amiga.
Caminamos lentamente por todo el pasillo cuando de repente comenzamos a escuchar el resonar de unos tacones subiendo las escaleras, volteé a ver a Cassandra quien lucía asustada. No sabía qué hacer o en dónde esconder a mi amiga, no quería exponerla a semejante peligro.
—¿Qué hago? —me susurró tal vez igual o más asustada que yo, inmediatamente abrí una de las tantas puertas que estaban en el pasillo y la empujé para que entrara casi en el momento justo en el que Charlotte llegó a mi lado.
—¿Qué haces aquí, Isabel? ¿No estabas descansando? —sentí mi pulso acelerado y una que otra gota de sudor recorrer mi frente pero de igual manera intenté sonreírle a la anciana para ocultar mi nerviosismo.
—Sí, pero James me avisó que saldríamos así que ya iba hacia allá. —le mentí casi tan bien fingiendo estar tranquila cuando por dentro podía imaginar la escena de Charlotte abriendo la puerta descubriendo a Cassandra y... No quiero imaginar qué podría hacerle.
Ella me veía con esos cansados ojos verdes, parecía escanearme de pies a cabeza intentando identificar algo distinto en mí. Sentía como si pudiera ver algún lunar nuevo o algo tan diminuto que ni siquiera yo notaría en cualquier momento.
—Te noto algo extraña, querida. ¿Te sientes bien? ¿Necesitas ir al doctor? —negué inmediatamente con la cabeza.
Por un momento creí que en verdad se preocupaba por mí, pero después recordé que estaba embarazada y que mi pequeña sería la salvación para seguir esparciendo a los Blair. Solo le preocupaba mi bebé.
—Mejor vamos a ver lo que sea que iremos a ver de una buena vez. —ella asintió y dió media vuelta para comenzar a caminar. —Te alcanzo en un momento, olvidé mi bolso. —al decirle aquellas palabras volvió a mirarme e hizo una mueca de desaprobación para después seguir caminando y desaparecer por el pasillo.
Me quedé un momento más parada en ese lugar para esperar a que se escuchara el resonar de sus tacones en las escaleras y esa sería la señal que necesitaba para sacar a Cassandra de la habitación. El único problema ahora es... ¿Qué haré con ella? No puedo sacarla del castillo tan fácil, no con Charlotte esperándome abajo. Y tampoco ella podría salir sin ser vista. Hay demasiados guardias aquí, y mi padre no puede arriesgarse tampoco a que lo vean con ella.
Cuando fue el momento, abrí la puerta indicándole a mi amiga que ya podía salir así que aún temerosa eso hizo.
—¿Sabes? Acabo de darme cuenta que te pintaste el cabello. —rodé los ojos sin poder evitar sonreír. —Te queda bien. —admitió.
—Gracias, pero no estamos aquí para hablar del color de mi cabello, Cass. —le recordé a lo que ella asintió y soltó un audible suspiro.
—¿Qué haremos? —cuestionó preocupada sin dejar de mirar a su alrededor.
No se me ocurría otra cosa mas que dejarla en mi habitación y ayudarla a salir en la noche. No habría otra alternativa.
—No hay otra manera de ayudarte que quedándote en mi habitación hasta la noche, Cass. Te juro que en ese momento te ayudaré, pero no ahora. —ella hizo una mueca dándome a entender que mi plan no le agradaba pero no tenía otra salida.
—Supongo que es lo único que se puede hacer. —asentí.
—Te encerrarás en el cuarto. Si James quiere entrar solo ignóralo, entrara por lo que quiere y después se irá con sus amigotes. No hay de qué preocuparse, supongo. —murmuré lo último mientras la guiaba de regreso a la habitación que ya estaba solitaria, no había rastro del antes mencionado y eso me alegraba.
—Espero que no tardes mucho, me estoy muriendo de hambre y si me quedo mucho tiempo aquí enloqueceré. —reí y cerré la puerta dispuesta a caminar hacia la planta baja.
De alguna manera el que Cassandra esté conmigo que alegra. No me siento tan miserable en estos momentos.
No logro entender de dónde sacó el valor mi amiga para convencer a mi padre de que debía verme. Yo en su lugar estaría temblando de miedo y, probablemente, no llegaría hasta donde ella lo hizo. Es una de las cualidades que admiro de ella: su valentía. Aquello que en este momento necesito para largarme de regreso con mi familia.
Solo necesito un poco de valor y... A Cassandra.
¿Qué ocurriría si me escapo esta noche junto con ella? Había dos posibles respuestas; primera: todo saldría bien y con excesiva buena suerte estaría en un avión de regreso junto a mi mejor amiga, segunda: todo lo contrario a la primera y la vida de Cass en riesgo.
Supongo que correré el riesgo. Tengo que dejar de ser tan idiota y luchar por mi felicidad.
Todo comenzará esta noche.
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My King #2
Fanfiction2DA TEMPORADA DE "The Prince" ⚠NO LEER SIN LEER LA 1ª TEMPORADA.⚠ --------------------------------------------------------- Isabella Moro no se imaginaba casada a tan temprana edad, y mucho menos con el chico al que solía detestar. Problemas y drama...
