Isabella.
El buscar las flores y demás decoraciones para una boda me dejó exhausta, la enorme barriga ya no me permitía hacer muchas cosas, como estar mucho tiempo parada. Era un total fastidio, terminaba demasiado cansada y con ganas de dormir todo el día.
Cuando Charlotte y yo regresamos al castillo lo primero que hice fue asegurarme de que Cassandra aún estuviera ahí, y afortunadamente así era. Le llevé un poco de comida sin que nadie lo notara y platicamos un poco.
Me contó sobre la muerte de mi tío y que días antes él había desaparecido. Me dijo que Alonso hizo todo lo posible por encontrarlo, inclusive recurrir a Freddy para que lo ayudara y pusiera en movimiento a todos los policías. Aquello me resultó extraño, era obvio que ninguno de los dos se toleraba, pero el que ambos se unieran para una sola causa me causó alegría.
De igual manera me dijo que Alonso enloqueció cuando se enteró que mi tío había muerto y le echaba la culpa a Freddy de lo ocurrido puesto que él debía cuidarlo por la noche, pero que esa etapa ya estaba superada y ahora extrañamente se llevaban bien, o por lo menos se toleraban un poco más.
Después de aquella plática me paré dispuesta a preparar una mochila en la que metería algunas cosas para esta noche. No había dejado nada en el castillo de Alonso y por lo menos debía llevar un poco de ropa.
Durante todo este tiempo he estado pensando en lo que le diré a Alonso cuando lo vea... Si es que logro irme de aquí.
¿Se sentirá mal por todo lo que le dije? ¿Me odiará? Yo me odio por todo lo que le dije antes de irme, y me odio aún más por haberlo dejado a su suerte con nuestros hijos. Fui una completa idiota al dejarme manejar por Charlotte, pude haber evitado todo esto con ayuda de Alonso. Digo, después de todo estábamos en nuestro país y teníamos el poder suficiente. Pero... El miedo logró cegarme, yo no quería que le hicieran daño a nadie. Y por eso tomé mi decisión.
—¿Qué es lo que haces? —me preguntó Cassandra mirándome con el ceño fruncido.
—Me iré contigo. —le respondí murmurando. —Y necesito un poco de ropa para irme. —comencé a sacar algunas prendas viejas, esto no lo podía usar aquí. Todo el tiempo debía estar usando malditos vestidos.
—¿No crees que es suficiente cargar con esa enorme barriga, Isa? —le sonreí y solté una pequeña risa burlona.
—¿Y quién dijo que yo iba a cargar mi equipaje?
(...)
Al caer la noche, oculté a Cassandra en el armario. Sabía que James jamás abriría ese, yo siempre sacaba su ropa de ahí ya que él tenía la excusa de que debíamos comenzar a acostumbrarnos a la vida de casados.
Bueno, pues eso ya no sería. No seré esposa de ese despreciable hombre.
No pude pegar los ojos en ningún momento, cuando escuché los ronquidos de James supe que era el momento de irme. Revisé la hora en el reloj de la mesa de noche y noté que eran cerca de las tres de la mañana, así que me levanté del sofá hacia el armario y lo abrí intentando hacer el menor ruido posible.
—Cass... —susurré y ella salió caminando de puntas. —No hagas ruido. —volví a dirigirme a ella susurrando mientras cerraba nuevamente el armario.
—Obviamente no debo hacerlo. —rodé los ojos y le indiqué que me siguiera lentamente.
El pasillo estaba oscuro, para nuestra buena suerte la puerta no emitió ningún sonido así que fue fácil salir de la habitación. Algunos guardias a esta hora están dormidos, lo sé porque varias noches he salido a dar paseos nocturnos y la mayoría de ellos están en sus lugares de vigilancia tomando una siesta. Muy buena seguridad tiene el castillo por las noches.
Logramos llegar hasta las escaleras sin ser descubiertas, bajé unos cuantos escalones hasta que fuera visible la sala para asegurarme de que el camino estaba despejado. Me resultaba extraño que no hubiera encontrado a un guardia en el tramo que hemos recorrido... ¿Y si mi abuela ya sabía y me estaba poniendo a prueba? ¿Y si mandó a matar a todos para que cuando yo llegara allá ya no hubiera nadie por quien tenga que quedarme?
—Isa, vámonos. —me tomó Cassandra del brazo al notar que me quedé parada en uno de los escalones.
No me quedó más remedio que seguirla y arriesgarme. Yo tengo que regresar esta misma noche.
Fue la experiencia más cardíaca que tuve en toda mi vida, pero de alguna manera en este preciso momento ya nos encontrábamos en la gran reja que daría paso a mi libertad. El guardia estaba dormido en la pequeña casa y debíamos encontrar alguna manera para tomar las llaves y abrir sin despertarlo.
—Hazlo. —animé a Cassandra. —Lo haría yo pero ésta panza me impide moverme mucho. —me excusé murmurando recibiendo una mala mirada por parte de mi amiga.
—Siempre pones esa excusa... Pero lo haré. —le sonreí como agradecimiento y miré cada uno de sus movimientos.
Entró a la pequeña caseta, noté que analizaba cada parte del hombre dormido en su silla y cuando ví que se puso de rodillas pude determinar que las llaves estaban en el bolsillo izquierdo. Veía que su mano temblaba pero finalmente logró sacarlas sin que el hombre hiciera un mínimo movimiento.
Fue extrañamente fácil.
—Vámonos antes de que se den cuenta. —me susurró Cassandra introduciendo la llave en la cerradura de la reja, de esta emanó un chirrido que nos hizo estremecer y revisar si alguien se había dado cuenta.
Afortunadamente el guardia no se despertó y no había señales de alguien más por el jardín o saliendo del castillo.
—Vámonos ya. —me dijo Cassandra mientras me jalaba del brazo y salíamos finalmente de aquel lugar.
Finalmente me encontraba dando mis primeros pasos hacia la libertad, pero seguía resultandome inquietante el que mi huida hubiera sido tan fácil. No podía quedarme tranquila.
Pero lo disfrutaré, sí que lo haré.
(...)
Estaba nerviosa, en este preciso instante nos encontrábamos en el avión esperando a que despegara. Todo podía suceder en este momento... ¿Y si alguien venía por mí? ¿O que tal que alguien ya se encuentra con Alonso y mis hijos?
—Isa, tranquila todo estará bien. Necesitas descansar un poco. —trató de calmarme mi amiga mientras ponía mi mochila en la parte de arriba de nuestros lugares.
Simplemente asentí, ella se sentó a mi lado y cerró los ojos dejando salir un dramático suspiro.
—No creí que lograría llevarte de regreso, ¿sabes? Siempre imaginé que te resistirías y volvería yo sola. —le sonreí, eso era justamente lo que iba a suceder pero decidí ser valiente y... No sé si me arrepienta después.
Cuando Cassandra se quedó dormida y ya habíamos despegado me puse de pie para sacar una libreta y una pluma que había tomado de último minuto. Pensaba que si le hacía una carta a Alonso antes de mirarlo a los ojos el golpe sería menos fuerte.
Comencé a escribir, le expliqué la razón por la que me fui de principio a fin. Desde que Charlotte se apareció aquel día en mi habitación y me obligó a fingir mi aborto hasta este preciso momento en el que me encontraba de regreso junto a la loca de mi amiga para reencontrarme con mi familia.
Así pasé varias horas, la ansiedad me impedía conciliar el sueño. Solo fantaseaba con el momento en el que los vería de nuevo después de tantos meses. Pero también temía que Alonso no me perdonara tal acto, había cometido una estupidez al no contarle nada, pero lo hice por miedo.
El nerviosismo y la ansiedad continuaron presentes hasta que decidí tomar un descanso. Mi pequeña y yo debemos estar listas para el momento en el que nos reencontremos con su padre y hermanos.
Solo espero que me perdone... Y que no suceda nada malo.
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My King #2
Fanfiction2DA TEMPORADA DE "The Prince" ⚠NO LEER SIN LEER LA 1ª TEMPORADA.⚠ --------------------------------------------------------- Isabella Moro no se imaginaba casada a tan temprana edad, y mucho menos con el chico al que solía detestar. Problemas y drama...
