Seungcheol creyó que otra vez estaba soñando. El cuerpo desnudo de Jeonghan se aferraba a su propio cuerpo, mientras sus manos recorrían su espalda bajo la sudadera, y su lengua se adentraba en su boca. Por primera vez desde que lo conocía, Seungcheol fue totalmente consciente de la inhumanidad de aquel ser que tenía en frente. A pesar de su herida que se delineaba claramente en el vientre (Jeonghan había quitado sus vendas, a pesar de que Wonwoo acababa de cambiarlas), seguía siendo hermoso. En ese instante, Seungcheol supo que era absolutamente imposible que algo tan perfecto fuera humano. De pronto recordó la imagen de Jeonghan en el apartamento, saltando sobre el otro chico, con sus manos atadas y su espalda cubierta de sudor. Sintió como la sangre pugnaba por salir de su nariz, el aire que no entraba a sus pulmones y creyó que su pantalón reventaría de lo excitado que estaba. Jeonghan lo cogió por las manos y las llevó hasta su espalda mientras lo besaba con mayor intensidad, y al sentir su suave y tersa piel desnuda, ya no pudo resistirse. Lo cogió por la cintura y lo estampó contra la pared. Jeonghan enredó las piernas a nivel de su cadera, le quitó la sudadera, desabrochó la cremallera de su pantalón, y deslizó sus manos bajo la ropa interior. Seungcheol soltó un gemido. El chico sonrió, complacido. Mordió su propio labio inferior, y presionó un poco más. Otro gemido salió de la boca del humano, que fue callado por un beso.
—Tengo... ¡Ah!
A Seungcheol le costaba trabajo hablar debido a un par de manos que acariciaban su entrepierna.
—Tengo... —repitió —...Tengo preservativos en mi billetera —balbuceó.
Jeonghan alzó las cejas, sorprendido, y luego sonrió.
—No acostumbro usarlos —murmuró —. Soy inmune a las enfermedades humanas. Pero es lindo de tu parte —dijo, atrayéndolo hacia sí.
Luego besó sus labios y su cuello, mientras lo guiaba hasta tenerlo dentro. Seungcheol sintió que moría de placer cuando Jeonghan comenzó a mover las caderas, y suaves gemidos salieron de su boca. Lo deseaba, más que vivir. Sujetó los glúteos del chico, para que sus cuerpos pudieran unirse un poco más, y lo aprisionó contra la pared. Jeonghan alzó su brazo izquierdo por sobre su cabeza, y apoyó la palma en el muro, lo que aumentó la fricción entre ambos. En ese instante, Seungcheol notó el corte que tenía sobre el pliegue del codo, y recordó que Jeonghan estaba herido. Se detuvo.
—¿Por qué te detienes? —le reprochó Jeonghan.
—¿Te duele? —preguntó Seungcheol.
—¿De qué hablas? —respondió Jeonghan, sorprendido.
Seungcheol observó su vientre. La herida ya no sangraba, pero seguía visible.
—No, no duele —dijo Jeonghan, comprendiendo.
Más Seungcheol no parecía convencido.
—¿Estás seguro? —inquirió.
Lucía realmente preocupado.
—Estoy bien —confirmó Jeonghan, exasperado.
—Pero y si... ¡Ah!
Seungcheol iba a protestar de nuevo, cuando las piernas de Jeonghan se cerraron sobre sus caderas, logrando que sus cuerpos se unieran profundamente.
—¡Silencio! —ordenó Jeonghan, imperante —Hablas demasiado.
Seungcheol, que mantenía la boca abierta, asintió.
—Buen chico —dijo Jeonghan.
Siguieron besándose y tocándose como si no hubiera mañana. El aire de la habitación era sofocante, y apenas podía respirar.
—Deberíamos ir a la cama —murmuró Seungcheol.
—Las paredes no crujen tanto —respondió Jeonghan —, a menos que quieras descansar.
Su provocación surtió el efecto esperado. Por supuesto, Seungcheol no tenía intención de detenerse, así que intensificó sus movimientos. Las manos de Jeonghan recorrieron su espalda y arañaron su piel. Su lengua recorrió el cuello del humano, hasta llegar al nacimiento de los hombros, en donde enterró sus dientes, dejando una marca visible. Seungcheol soltó un quejido. El chico sonrió, travieso. Seungcheol cogió su muñeca y la estampó contra la pared, sobre su cabeza. Luego besó sus cuello y devolvió el favor. Jeonghan gimió. Eso lo excitó aún más. Estaba tan hechizado por ese chico, que olvidó que no estaban solos en aquella casa, y cuando terminó, hubiera gritado de no ser porque la mano libre de Jeonghan cubrió su boca. Después de eso, quedaron allí, viéndose a los ojos, con sus respiraciones agitadas, intentando obtener el aire que les hacía falta. Ese había sido el mejor sexo que Seungcheol había tenido en su vida. Y había sido con el ser más perfecto que podía existir.
—Quiero quedarme así contigo, para siempre —susurró.
Jeonghan deslizó su dedo por el contorno del rostro de Seungcheol, quien estaba totalmente embobado con sus ojos color miel, tan perfectos como inhumanos.
—Nunca había conocido un humano como tú —dijo Jeonghan, tiernamente —Eres lindo. Pero lo que sientes, no es real —agregó.
Seungcheol no entendía de qué hablaba, pues solo podía pensar en besarlo una y otra vez, y hacerle el amor, y oír sus gemidos y hacerlo gritar, y amarlo y protegerlo, por el resto de su vida.
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DEVIL SIDE [TERMINADA]
FanfictionChoi Seungcheol es un profesor de primaria que acaba de mudarse a la ciudad. Adaptarse a su nueva vida ha sido sencillo, hasta que conoce a su guapo, misterioso, y extremadamente sexy vecino. ⚠️Contiene referencias sobre as3s*natos, s*xo expl*cito...
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